La primavera resuena.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Otros destinos de este 2015: Pasco, La Oroya y Nor Yauyos Cochas.

Este año tuve la oportunidad de recorrer algunos lugares del centro de nuestro país. Es una zona que nunca me atrajo especialmente, pero una vez en ella, me sentí impresionado a la vez que entristecido. Ya les he contado sobre mi visita a Huancayo en un anterior post y ahora, para cerrar el año, no podía dejar pasar estos otros tres destinos visitados en la segunda mitad de este 2015 que ya nos deja.

1. Pasco: Alguna vez fue una de las regiones más ricas de nuestro país. La extracción de minerales empezó en la época colonial y continuó en la republicana, convirtiéndose en el motor principal de su economía. Irónicamente, aquello que contribuyó a darle vida, se tornó en muerte en las últimas décadas y es muy probable que la ciudad de Cerro de Pasco tenga que ser trasladada a otro lugar, a causa de la contaminación de las aguas, los terrenos y el aire con metales pesados, especialmente el plomo, los que terminan por depositarse en la sangre y órganos de sus habitantes, ocasionando múltiples enfermedades.


El tajo minero Raúl Rojas no para de crecer desde hace décadas y viene, literalmente, comiéndose a la ciudad de Cerro de Pasco. Barrios históricos como Miraflores hace mucho que desaparecieron.


Por lo visto, en Pasco no todos quieren a Keiko.

Estatua del médico mártir Daniel Alcides Carrión en la Plaza Chaupimarca.

Laguna de Quiulacocha, muerta y rodeada de un tóxico barro rojizo, producto de su utilización como depósito de desechos de metales pesados y relaves mineros. 

Bosque de piedras de Huayllay.

Caprichosas figuras talladas por la erosión eólica a través de los milenios.

2. La Oroya: Ostenta el dudoso privilegio de estar entre las diez ciudades más contaminadas del mundo debido a los gases tóxicos emanados de las chimeneas del Complejo Metalúrgico Doe Run, cuyas actividades están paralizadas solo temporalmente. Mientras estaba en actividad, una gran nube de smog se posaba sobre la ciudad alrededor del mediodía, causando problemas respiratorios y oculares, por lo cual el colegio tuvo que ser trasladado, junto con parte de la población, a un nuevo lugar denominado La Oroya Nueva, a algunos kilómetros de distancia. Los cerros que la rodean contrastan fuertemente con los del resto del valle porque en ellos casi no crece vegetación, siendo de un color que oscila entre el blanco de la piedra caliza y los tonos oscuros, producto del asentamiento de la contaminación.

Vista de La Oroya Antigua (o Vieja) con la torre de la iglesia a la izquierda y la chimenea de Doe Run al centro.

El contaminado Río Mantaro.

Otra vista de la ciudad, con el Complejo Metalúrgico de Doe Run al fondo.

Nótese los cerros sobre los que no crece la vegetación.

Un partidito de vóley para aligerar el estrés diario.
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3. Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas: Contrasta fuertemente con los anteriores. Ubicada en la provincia de Yauyos (Región Lima Provincias) alberga multitud de pueblos, lagunas, cataratas y cerros de místico encanto, los cuales aún no son muy conocidos por el turismo masivo... felizmente.


Altar de la iglesia del pueblo abandonado de Huaquis.

Iglesia del pueblo abandonado de Huaquis.

La Luna al iniciar la mañana sobre el pueblo de Vitis.

Al fondo, la iglesia de Vitis.


Algunas de las lagunas de Huancaya vistas desde lo alto.

Laguna de Huallhua en Huancaya. Otra de varias lagunas de la serranía que tiene leyendas sobre la aparición de sirenas en sus aguas.

Catarata en la Laguna de Huallhua.


Una espectacular trucha frita con su respectivo caldo de gallina para terminar el recorrido.
Cerro de Pasco, La Oroya y Nor Yauyos Cochas muestran realidades muy distintas y nos dejan lecciones para el futuro. Los dos primeros lugares han sido afectados de forma probablemente irreversible por la aplicación de una nociva idea de progreso que consiste en depredar la naturaleza con la excusa de que se necesita a toda costa generar ingresos (los que, finalmente, solo quedan en manos de las transnacionales extractoras o del gobierno central o regional). El tercer lugar se conserva aún en buen estado, si bien no dudamos que si llegaran a encontrarse yacimientos minerales importantes en su interior, correría la misma suerte que los anteriores, con la misma excusa del progreso y de que si te opones eres un retrógrado. Esperemos (ingenuamente) que eso nunca pase.

Saludos y que tengan un Feliz 2016. Recuerden que si hacen turismo, llévenlo a cabo de forma responsable, sin contaminar.

martes, 22 de diciembre de 2015

Blanca Navidad (alienada).

Tendría unos 17 o 18 años. Era Navidad y mi tía había preparado un ollón comedor popular style lleno de chocolate caliente, eso sin mencionar el pavo con mazamorrita de manzana y ensalada con mayonesa. Pero yo tenía que ir a un tono del grupo parroquial, así que estaba algo apurado. Como mis familiares no querían tomar mucho chocolate, decidí tomar una taza más, para posteriormente dirigirme a la carrera al tono. Dióse la circunstancia de que, como buen grupo parroquial, no dieron cerveza sino gaseosa, lo que ocasionó una casi inmediata reacción adversa en mi estómago que me hizo terminar en el baño, pagando las consecuencias de mis actos.

La culpa de esto, la tuvo la Blanca Navidad, sin duda.

Y es que en el Perú (y sospecho que en casi todos los países del hemisferio sur) nos hemos acostumbrado a celebrar Navidad como si estuviéramos en un invierno más frío de lo habitual, en lugar de en pleno inicio del verano. Las chocolatadas calientes se multiplican bajo un sol implacable o, al menos, con un bochorno insoportable. Aunque creo que lo peor de todo son los ridículos decorados que adornan algunos espacios públicos, por no hablar ya de las viviendas particulares.

Un reno en los jardines del Congreso.

Otros renos y decoración que simula nieve... en una ciudad donde nunca ha nevado, concretamente en la Plaza Mayor.

Un hombre de nieve derretido, un copo de nieve y dos renos en La Punta. El delfín de atrás también es ridículo pero no es navideño.
Aunque creo que peor aún es el árbol de Navidad del óvalo de Miraflores donde el Banco Financiero, Saga u otras empresas aprovechan para poner sus nombres en las bolas (comercializando aún más la ya comercializada fiesta) o las bolas rojas con el logo de Coca Cola que pusieron en el óvalo de San Isidro hace unos años.

Lo que me quita el sabor desagradable de tanta alienación es visitar nacimientos (belenes). Cada iglesia suele hacer el suyo, pero uno de los más bonitos es el de la Iglesia de La Merced, en el Jirón de la Unión. Y también tuve la oportunidad de asistir a una exposición de nacimientos peruanos en la Casa O'Higgins de la PUCP. ¡Qué belleza! Los belenes nos recuerdan que, más allá de solsticios o regalos, el verdadero motivo de celebración es la conmemoración del nacimiento de Jesucristo, y es quizá por esto, que son los belenes y no los árboles u otros "decorados" los que están siendo prohibidos en las calles de muchas ciudades de la Europa renegada de sus tradiciones.

Nacimiento de la Iglesia de La Merced.

Nacimiento ayacuchano en forma de retablo.

Nacimiento cusqueño.

Nacimiento ayacuchano en piedra de Huamanga.

domingo, 13 de diciembre de 2015

¿Por qué decidí alimentar a unos gatos sin hogar?


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Como he mencionado en ocasión anterior, una de las cosas que hago en mi tiempo libre es llevar, en la medida de lo posible, comida y agua a un par de colonias de gatos que hay aquí en el Cercado de Lima (y también a una gata que vive en un parque del Rímac). Para mí es algo completamente normal, porque cuando vivía en Barranco estaba también rodeado de gatos y de adolescente recogí a tres gatas cachorras que pasado un tiempo se multiplicaron, así que, como digo, para mí es lo más normal del mundo y me sentiría extraño si lo dejara pasar.

Pero hay personas, conocidas y desconocidas, que en todo este tiempo me han hecho más o menos las mismas preguntas y a ellas trato de dar respuesta en este post, porque estoy seguro que a más gente que hace lo mismo, también se las han realizado.

¿Qué ganas con esto?

Nada, lo hago porque me nace. Siempre he vivido rodeado de gatos, así que los veo como parte de la familia o como si viera a un amigo, y si es de calle, a un amigo en una situación especialmente vulnerable. Además, hubo un tiempo que no suelo contar, en el que prácticamente viví en la calle, y sé lo que es pasar hambre, frío e indiferencia. Me nace ayudarlos, sin más, no pido apoyo ni suelo contarlo mucho, porque después la gente cree que uno está posereando porque los derechos de los animales "están de moda".

¿Cuáles son las reacciones que ves en la gente con respecto a esta labor?

En algunos, simple curiosidad, se te quedan mirando como quien ve a un bicho raro. Y se van.

Por otro lado está mi tío, que vive en esa cuadra y de vez en cuando da comida y alojamiento por unos días a uno u otro gato. Pero cuando ve que les compro comida todos los días me dice que le parece una estupidez y que gaste la plata en libros de mi carrera. En contraste está mi enamorada que me apoya, cada que puede.

También está una señora anciana que suele ponerles algunos cartones como cama y algo de comer. Ella es muy humilde, siempre anda con la misma ropa y les deja los restos de su comida en un taper. Suele ocurrir que quienes menos tienen son los que más dan. Veo a muchos señores de terno y corbata que pasan y a los que los gatos les apestan, no vaya a ser que les ensucien sus trajes elegantes.

Por otro lado están los que te felicitan y te bendicen. Una vez una señora me pidió mi Facebook, pero le dí un nombre falso, porque uno nunca sabe las intenciones de los recién conocidos. Un par de veces pasaron señores que me felicitaron y uno de ellos incluso me bendijo. Para mí una bendición vale mucho más que cualquier regalo.

Sé de la presencia, también, de los clásicos animalistas que esterilizan (mal) y vuelven a dejar a los gatos en el mismo lugar y situación en que los encontraron. Pero de esos seres antropomorfos hablaré en su momento.

Le tengo especial bronca a las barrenderas hijas de puta que botan las cosas de los gatos (platitos, comida, cajas que les sirven de cama), sabiendo que son de ellos y no son basura. Lo hacen por joder o porque se desquitan del maltrato de sus maridos o las malcriadeces de sus hijos, no hay otra explicación.

Pero aún más bronca le tengo a los frustrados que creen que es divertido asustar o molestar a los gatos y que cuando los confrontas te insultan mientras aceleran el paso o si les quieres buscar bronca, se van. Cobardes, en definitiva. También les tengo bronca a los padres de familia que sueltan a sus pequeños demonios hijos y les parece super divertido que persigan a los gatos, les jalen la cola, etc. A los padres de esos engendros deberían jalarles las orejas... con un alicate.

Tampoco puedo olvidarme de las viejas vecinas (no tengo nada contra los adultos mayores, de hecho mi tío que es vecino lo es, pero debo apegarme a la realidad), que como están aburridas de la vida, quieren "erradicar" a los gatos con el pretexto de que "afean la calle" o "traen enfermedades", cuando ellas no deberían preocuparse por eso, ya que sus rostros chancados dan peor aspecto y nadie dice nada.

¿Al alimentar a esos gatos no estás haciendo que vengan más y más?

Los gatos no aparecen por generación espontánea, no es que dejas un atún y de entre el pescado aparece un cachorro. La única diferencia es que cuando dejas comida, los gatos hambrientos de los alrededores tienen algo que comer y se acostumbran a esperarte en un punto en concreto y hasta a una hora, agarrando confianza con las personas y haciéndose menos huraños, lo que facilita posibles adopciones posteriores y que tú y otras personas puedan darles agua y comida con mayor facilidad.

¿Por qué no te unes a un grupo animalista?

Conozco la historia de un par de albergues de gatos, que venden la imagen de ser obra de personas bondadosas y preocupadas por el bienestar felino (lo que quizá haya sido en un primer momento) pero que al recibir dinero de donaciones hicieron de eso un negocio, y los dueños terminaron bien alimentados, mientras que los gatos con hambre y enfermos. A esas cosas yo no me uno.

Existen grupos animalistas (quizá todos) a los que les han lavado el cerebro con el ecologismo radical y pasaron de brindarle albergue a perros y gatos callejeros a promover el veganismo, el "anti-especismo", el ver a los criaderos de pollos como centros de genocidio y demás boludeces a las que no me uno, porque aún estoy mentalmente sano. Me causan preocupación y me parecen importantes las personas, los animales, los bienes culturales y también la naturaleza, no me ligo a una sola causa ni la considero superior a las demás. Tampoco veo a los seres humanos como los eternos malos de la película, como "el cáncer del planeta", porque entonces estaría considerándome un tumor que debe ser extirpado, y aún tengo mi autoestima aceptablemente alta. No caigo en el autoodio ecologista-animalista. Y, como vuelvo a repetir, ni de vainas soy vegano ni tengo interés en dejar de comer chancho como desayuno dominguero.

Por último, algunos de estos movimientos y albergues se prestan a cuestiones de aprovechamiento político. ¿Se han enterado qué pasa entre algunos grupos que "cuidan" y "promueven desinteresadamente la adopción y esterilización" de los gatos de parques miraflorinos o cercadinos, o un caso que escuché sobre cierta veterinaria municipal de un distrito que está cerquita a Miraflores? A muchas personas ni les interesan los animales, solo quieren ganar notoriedad pública o dinero, poniendo cara de buen samaritano.

En mi caso, la caridad la ejerzo anonimamente y sin importarme el resto. Como ya mencioné, ni mi tío, que vive a unos metros del lugar está de acuerdo y me suele criticar. Pero yo me lo paso por los huevos y sigo, porque no lo hago para ganarme halagos.

¿Por qué estás en contra de las esterilizaciones?

No estoy en contra de las esterilizaciones per se, sino principalmente de las que están mal hechas, al guerrazo, porque he sabido de casos de gatos que mueren porque se les abrieron los puntos de la operación y les dió una infección que los animalistas no tuvieron ni tiempo ni intención de curar. No se trata solo de esterilizar, sino de tomarse la molestia de que el veterinario sepa hacer una esterilización lateral, que es menos peligrosa, y que les dé albergue por lo menos durante dos o tres días, y no los deje de frente en la calle donde están expuestos a la suciedad y a que se les corran los puntos por estar saltando o corriendo.

También tuve conocimiento (por parte de la dueña de una de estas asociaciones) que se llega al punto de darse una suerte de competencia entre distintos grupos animalistas por quién esteriliza más gatos, dándose comentarios como que "ayer en Chosica esterilicé 50 gatas y tú en el Cercado solo has esterilizado 30". ¿No les parece terrible que se termine viendo esto casi como un deporte? Es más, ni siquiera como eso, sino que terminan considerando a los animales que supuestamente "aman" como una plaga peligrosa que debe ser erradicada.

¿Por qué esterilizan a todos los animales, o si no lo han hecho, al darlos en adopción hacen firmar un compromiso de esterilización sí o sí? ¿Y si el dueño tiene la posibilidad de cuidar y mantener a una camada? Estas cosas se las pregunté a la dueña de esa asociación, pero se fue por la tangente, porque en el fondo sabe que su "compasión" por los gatos no es más que la que le tendrías a una rata que pudiera contagiar una plaga, solo que cuidando las formas para ser políticamente correcto, ganarte aplausos y quedar como caritativo. Y esta manera de pensar queda tan internalizada en esta gente que terminan exportándola a la visión que tienen de los seres humanos, y por esto es común que los mismos animalistas que esterilizan animales a diestra y siniestra sean también rabiosos defensores del "aborto libre" y la reducción poblacional de los seres humanos: porque terminaron equiparando descendencia y procreación con plagas a erradicar.

sábado, 5 de diciembre de 2015

10 gaseosas que conocí este 2015.

Recorrer el Perú (y cualquier lugar del mundo) nos hace conocer una gran variedad de sabores y aromas, no solo de la gastronomía local, sino, en las últimas décadas, también de las gaseosas locales de cada comunidad.

Este 2015 ha sido el año en que más gaseosas he conocido, y aquí hago un recorrido por 10 de ellas, con dos aguas minerales a modo de yapa.

1 y 2. Kola Francesa y Reyna Kola (Juliaca): Kola Francesa es (lamento decirlo) la gaseosa más fea que he tenido la oportunidad de probar. Intenta ser una imitación de la Kola Escocesa arequipeña (con su sabor a jarabe de ciruela) pero solo logran empeorar lo ya terrible. Reyna Kola es una gaseosa amarilla con sabor muy parecido a otras imitaciones de Inca Kola (Triple Kola, Sabor de Oro o Isaac), por lo que no sabe mal, pero tampoco es algo especial. Creo que hay más sabores pero solo tuve la oportunidad de probar ese.



3. Kola Shulay (Pasco): Viene en varios sabores, entre ellos la roja (imitación de fresa), la naranja y la negra (una imitación más de la Coca Cola) y en pequeñas botellas de solo 300 ml. formato que parece ser bastante común en gaseosas regionales, pero totalmente desconocido en Lima (con la excepción de Maltin Power, la mini Sabor de Oro y la desaparecida Chiki). El sabor es bastante agradable, sobre todo cuando está heladita, cosa no muy difícil teniendo en cuenta la temperatura ambiente de esos lugares.


4. Maltín (Bolivia): Es similar a la peruana Maltin Power, pero menos azucarada y bastante más amarga, lo que la vuelve una experiencia que no deseo repetir.


5. Mineragua (Bolivia): Una bebida local producida por la Coca Cola. Es una especie de agua tónica, algo así como tomarte el Schweppes o Evervess pero solo, en lugar de prepararlo con trago. No sabe mal y me refrescó mientras deambulaba por Tiahuanaco, en donde tomé esa foto.


6. Santa Fe (Huancayo): Lo raro es que no la encontré en Huancayo, sino en un pueblo de Yauyos, en la región Lima Provincias, donde la vendedora la calificó como "una gaseosa corriente". En botella de 300 ml y con tres presentaciones: roja, naranja y amarilla y buen sabor (¿o sería que tenía sed?).


7. Cascada (Bolivia): Disponible en sabores inimaginables en Perú, como pomelo y papaya, estas gaseosas son simplemente buenazas. Es cierto que el sabor a papaya no está muy bien logrado y que se distingue casi exclusivamente por el aroma, pero no deja de ser una buena experiencia.


8. Coka Quina (Bolivia): Me dijeron que incluía coca y me emocioné, pero la verdad es que no contiene absolutamente nada de la hoja sagrada de los Andes. Parecería otra copia más de la Coca Cola, pero no, me atrevería a decir que esta bebida es mucho más rica y el sabor de soda negra tiene un no sé qué, como una especie de toquecito herbal que la hace distinta y recomendable.


9. Fanta de papaya (Bolivia): Variedad exclusiva para el país altiplánico, que parece tener gustos muy tropicales en cuanto a los sabores de gaseosas. Al igual que en el caso de Cascada, la papaya no se siente mucho que digamos. Tiene un color dorado característico, que la asemeja al orí... digo, al oro, cuando los rayos del sol impactan contra la botella.


10. Bilz (Chile): Una gaseosa de fresa mucho más rica que sus pares peruanas. O quizá sea que la sentí rica porque me salvó del sabor de un horroroso ceviche chileno en la ciudad de Arica.


 Anexo: Aguas minerales:

1. Cachantún (Chile): Presume del hecho de estar elaborada con agua mineral extraída desde algún manantial andino, sin embargo, no alcanza la ricura de una San Mateo o una Socosani. Llama la atención su botella en forma de dildo, así como su curioso nombre, también de reminiscencias sexuales, al menos desde el punto de vista de un peruano malpensado.


2. Agua del Sur (Bolivia): Es un agua mineral local de la región cercana al Salar de Uyuni. Muy fresca, al nivel de las mejores aguas minerales peruanas. Debería tener mayor difusión nacional e internacional.