Me encontraba en uno de los buses que hacen el recorrido de la avenida Universitaria. La cobradora parecía estar de mal humor, o en todo caso bastante preocupada por llenar la unidad de tantos pasajeros como fuera posible, un poco más y hasta sobre ella misma. En eso, sube un muchacho con su parlante, uno de esos raperitos que últimamente suben a jodernos el viaje alegrarnos la tarde con sus pirañadas improvisadas líricas. Pero no iba solo: detrás de él subieron dos morenas jovencitas. Parecían las flacas de La Factoría. Y a punto estuvieron de deleitarnos con su arte cuando en eso...
- Bájense, tres son muchos.
- Ya pé, señora.
- ¡Baja, baja! Tienes dos hembras y no estás feliz.
Unas horas después, en una combi, el pirañezco cobrador hizo que un señor de alrededor de sesenta años se pare (suponiendo que alguien pueda pararse dentro de una combi) para que se siente una joven veinteañera. Ni estaba embarazada ni tenía alguna discapacidad física, simplemente que como era mujer le dieron el asiento. Y como estaba rica (seamos sinceros) seguramente el cobrador se la quiso dar de galante (como si así se la fuera a ligar) diciendo "Sea caballero pues, es mujer, dele asiento".
Ambas actitudes entran dentro de lo que sería considerado "machismo", tal como es entendido actualmente. La primera actitud porque cosifica a la mujer, como si las "hembras" fueran propiedad del hombre y este debiera alegrarse de tener más de una en su "colección". Lo curioso es que quien lo dijo fue una mujer, no un hombre. Porque quienes hacen más por el machismo son las propias mujeres, que inculcan esas maneras de pensar en los hijos, al menos en los hogares tradicionales donde es más común que el padre trabaje y la mujer (trabaje o no) se dedique a la crianza.
La segunda actitud sería considerada machista porque encerraría el considerar a la mujer como más débil que el hombre (dicen las feministas). Hay que cederle el asiento porque sino se cansa, el hombre es más fuerte y por lo tanto puede estar parado. Hay que abrir la puerta del carro para que ella pase o abrirle la botella de gaseosa, porque ella no tiene las fuerzas para hacerlo, es más débil. Y así. Quizá muchos de nosotros (la casi totalidad, creo yo) no tenemos esas actitudes para menospreciar, sino para ser galantes/corteses o para "ganar puntos" en el cortejo, pero eso no quita que quizá (solo quizá) en su origen, estas prácticas hayan tenido esa motivación. Y aquí me acuerdo de algo que no sé si es cierto: Hace años un amigo mencionaba que la vieja costumbre de que el hombre camine hacia el lado exterior de la vereda, no era para representar la protección de la mujer (que va hacia la pared) sino todo lo contrario. Era porque antiguamente las puertas de las casas se abrían hacia afuera, así que si al abrirlas algún transeúnte resultaba golpeado por accidente sería la mujer y no el hombre.
Sea verdad o no, lo cierto es que el machismo es un asunto complejo, pero ni es totalmente privativo del hombre ni es algo que debamos ver en cada cosa que un hombre realice (como creen ciertos traumaditos que ven "opresión patriarcal" hasta cuando un hombre se tira un pedo). Si algún acto, como abrir la puerta del carro para que pase la fémina, tuvo un origen "machista", su motivación original hace tiempo que fue olvidada y no aplica. Es como cuando los romanos pusieron el nombre de Ianuarius al mes de Enero en honor al dios Jano. Ya nadie adora a Jano pero el nombre quedó y no es una secreta adoración neopagana llamarlo así. Y si no están de acuerdo sería bueno que también se quejen, por ejemplo, cuando el hombre invita a la mujer los tragos o la comida, o cuando esperan que sea el hombre y no la mujer quien inicie el cortejo. Pero por esas situaciones rara vez reclaman, porque no les conviene. O es todo o es nada, muchachas, pero nada de términos medios por conveniencia, pues.



























