Eterno verano.

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sábado, 5 de diciembre de 2015

10 gaseosas que conocí este 2015.

Recorrer el Perú (y cualquier lugar del mundo) nos hace conocer una gran variedad de sabores y aromas, no solo de la gastronomía local, sino, en las últimas décadas, también de las gaseosas locales de cada comunidad.

Este 2015 ha sido el año en que más gaseosas he conocido, y aquí hago un recorrido por 10 de ellas, con dos aguas minerales a modo de yapa.

1 y 2. Kola Francesa y Reyna Kola (Juliaca): Kola Francesa es (lamento decirlo) la gaseosa más fea que he tenido la oportunidad de probar. Intenta ser una imitación de la Kola Escocesa arequipeña (con su sabor a jarabe de ciruela) pero solo logran empeorar lo ya terrible. Reyna Kola es una gaseosa amarilla con sabor muy parecido a otras imitaciones de Inca Kola (Triple Kola, Sabor de Oro o Isaac), por lo que no sabe mal, pero tampoco es algo especial. Creo que hay más sabores pero solo tuve la oportunidad de probar ese.



3. Kola Shulay (Pasco): Viene en varios sabores, entre ellos la roja (imitación de fresa), la naranja y la negra (una imitación más de la Coca Cola) y en pequeñas botellas de solo 300 ml. formato que parece ser bastante común en gaseosas regionales, pero totalmente desconocido en Lima (con la excepción de Maltin Power, la mini Sabor de Oro y la desaparecida Chiki). El sabor es bastante agradable, sobre todo cuando está heladita, cosa no muy difícil teniendo en cuenta la temperatura ambiente de esos lugares.


4. Maltín (Bolivia): Es similar a la peruana Maltin Power, pero menos azucarada y bastante más amarga, lo que la vuelve una experiencia que no deseo repetir.


5. Mineragua (Bolivia): Una bebida local producida por la Coca Cola. Es una especie de agua tónica, algo así como tomarte el Schweppes o Evervess pero solo, en lugar de prepararlo con trago. No sabe mal y me refrescó mientras deambulaba por Tiahuanaco, en donde tomé esa foto.


6. Santa Fe (Huancayo): Lo raro es que no la encontré en Huancayo, sino en un pueblo de Yauyos, en la región Lima Provincias, donde la vendedora la calificó como "una gaseosa corriente". En botella de 300 ml y con tres presentaciones: roja, naranja y amarilla y buen sabor (¿o sería que tenía sed?).


7. Cascada (Bolivia): Disponible en sabores inimaginables en Perú, como pomelo y papaya, estas gaseosas son simplemente buenazas. Es cierto que el sabor a papaya no está muy bien logrado y que se distingue casi exclusivamente por el aroma, pero no deja de ser una buena experiencia.


8. Coka Quina (Bolivia): Me dijeron que incluía coca y me emocioné, pero la verdad es que no contiene absolutamente nada de la hoja sagrada de los Andes. Parecería otra copia más de la Coca Cola, pero no, me atrevería a decir que esta bebida es mucho más rica y el sabor de soda negra tiene un no sé qué, como una especie de toquecito herbal que la hace distinta y recomendable.


9. Fanta de papaya (Bolivia): Variedad exclusiva para el país altiplánico, que parece tener gustos muy tropicales en cuanto a los sabores de gaseosas. Al igual que en el caso de Cascada, la papaya no se siente mucho que digamos. Tiene un color dorado característico, que la asemeja al orí... digo, al oro, cuando los rayos del sol impactan contra la botella.


10. Bilz (Chile): Una gaseosa de fresa mucho más rica que sus pares peruanas. O quizá sea que la sentí rica porque me salvó del sabor de un horroroso ceviche chileno en la ciudad de Arica.


 Anexo: Aguas minerales:

1. Cachantún (Chile): Presume del hecho de estar elaborada con agua mineral extraída desde algún manantial andino, sin embargo, no alcanza la ricura de una San Mateo o una Socosani. Llama la atención su botella en forma de dildo, así como su curioso nombre, también de reminiscencias sexuales, al menos desde el punto de vista de un peruano malpensado.


2. Agua del Sur (Bolivia): Es un agua mineral local de la región cercana al Salar de Uyuni. Muy fresca, al nivel de las mejores aguas minerales peruanas. Debería tener mayor difusión nacional e internacional.

viernes, 30 de octubre de 2015

Huancayo, la ciudad menos pensada.

Huancayo llegó a desenfocar mis perspectivas. Y no, no es una apreciación negativa. Es solo que hasta un par de meses antes no estaba entre mis planes visitar la ciudad incontrastable y, debo confesar, que ni el día anterior a viajar me imaginaba que pudiera encontrar un valle y una urbe tan interesantes y llenos de vida y experiencias.

Vamos por partes en este breve recorrido.

1. Laguna de Paca: Este limpio e interesante cuerpo de agua se encuentra un tanto lejos de Huancayo, en las cercanías de Jauja, su tradicional ciudad rival. Se cuentan muchas leyendas al respecto, sobre todo referidas a supuestos avistamientos de seres elementales similares a sirenas, las cuales engañarían a los varones con sus cantos y encantos para sumergirlos en las aguas. Los cuerpos de estos desventurados habrían sido encontrados posteriormente en la Laguna de Nawinpuquio, en Chupaca, con la que existiría conexión subterránea.

En la laguna existe también una pequeña isla llamada "del amor", por sus supuestas cualidades propiciadoras de la fertilidad y de la acción de Cupido.



2. San Jerónimo: Es un pequeño pueblo dedicado en parte a la joyería y la realización de artesanías y adornos de plata, oro y otros metales. Se pueden conseguir a módico precio y un personaje local, el avelino, nos explica cómo es que se realiza el trabajo de fundición y creación de las piezas.



3. Convento de Ocopa: Quizá el lugar más místico y pacífico del Valle del Mantaro. Ubicado en Concepción y fundado en el siglo XVIII, fue el punto de partida de las misiones de evangelización católica hacia la selva peruana. Pasear entre sus paredes o en el pequeño cementerio anexo, dan buenos momentos de tranquilidad y de admiración hacia lo majestuoso.







4. Nevado de Huaytapallana: Una inmensa mole de más de 5.000 metros sobre el nivel del mar en su parte más alta. A diferencia de Pastoruri, aún se puede llegar hasta la nieve, jugar y pasar un buen rato, si es que el soroche no te venció antes. Sin embargo, los meses más propicios para subir son julio y agosto, no siendo muy recomendable hacerlo entre octubre y enero a consecuencia de las impredecibles lluvias, granizo y nieblas que han hecho que más de uno termine perdido y con hipotermia hasta el día siguiente.

Es un lugar de poder: en las aguas de una de sus lagunas también han sido vistos seres elementales en forma de sirenas, los que incluso han sido captados en un reciente video. Es común encontrar restos de rituales antiguos y recientes en todos sus caminos, debido a que desde tiempo inmemorial se le ha venerado como el dios protector de todo el Valle del Mantaro.



5. Río Mantaro: Ya no es el de antes (según me cuentan), pero aún pueden obtenerse algunas buenas tomas en su curso, sobre todo si se está alejado de las ciudades.



6. Catedral de Huancayo: Ubicada en la Plaza de la Constitución, el punto más conocido de la ciudad, cerca a la Calle Real, la más concurrida, que recuerda levemente a algunas de las mejores calles limeñas.

La plaza es especialmente bonita por las noches, cuando se encienden las luces y las fuentes.





7. Cementerio General de Huancayo: Tiene su propia capilla y está abierto durante la mayor parte del día. Sin embargo en esta foto me quedo más con lo hermoso que se ve el cielo huancaíno.



8. Artesanías: Pueden adquirirse a precios razonables en la Casa del Artesano, en plena Plaza de la Constitución, Pero pueden encontrarse precios muy pero muy pero muy atractivos también en la otra Casa Municipal del Artesano, siguiendo en línea recta y cruzando el puente sobre el río, ya en el distrito de El Tambo. Los días domingos, además, se realiza una feria de más de diez cuadras de largo no muy lejos de la Plaza.



9. Parque de la Identidad Wanka: Llegamos en una de las tardes más lluviosas que he experimentado. Es un lugar no excesivamente grande pero que trata de compendiar lo más conocido de la cultura huancaína. Los mates grabados, la música, las artesanías, la vestimenta y los bailes, entre otros.







10. Cerrito de la Libertad: Un interesante mirador desde donde se aprecia toda la inmensidad de La Incontrastable. Tiene una iglesia en su parte superior, bancas, baño público y un pequeño zoológico al que se ingresa por 5 soles.



Bonus Track: Comida y diversión.

- La comida en Huancayo es sumamente económica. Pueden conseguirse menús por 5 soles, los que incluso, incluyen trucha. Aunque, claro, se conoce mejor la gastronomía cuando comes en carretilla. En este caso, el arroz verde con pescado frito nos costó solo 4 soles en las inmediaciones del cementerio (obvien eso, por favor), y venía con su chicha de jora para complementar.



- En las cercanías del mercado principal, encontramos un local denominado "El pescado carajito". Un interesante plato que incluía arroz con mariscos, chicharrón de pescado, ceviche, cancha y su poquito de chilcano, más su refresco de rigor, nos costó solo 4 soles.



- El valle del Mantaro es famoso por su producción láctea. En lugares como la Hacienda Bonanza se vende manjarblanco, helados, yogurt y quesos a precios muy económicos. Por ejemplo, la botella de 1 litro de yogurt de fresa, lúcuma o sauco, solo cuesta 4 soles.



- En cuanto a lugares de esparcimiento, tuve la oportunidad de conocer una discoteca de nombre "Rock and Pop". Pero contrariamente a lo que tal denominación podría sugerir, es una de las discotecas más variadas que he conocido. La música va desde "Dios mío has que me enamore" de Armonía 10, hasta "Suna" de Mar de Copas, pasando por la insufrible "Ginza" de J. Balvin o "Sentimiento original" de Gondwana.



Pero si hay una canción que está sonando fuerte en Huancayo y que escuchamos en el taxi, en el restaurante, en la disco, en el carrito de la emolientera y en cuanto lugar sea imaginable es esta.

Ráfaga ha renacido al pie del Huaytapallana, señores.