Eterno verano.

Mostrando las entradas con la etiqueta inseguridad ciudadana en el cercado de lima. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta inseguridad ciudadana en el cercado de lima. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de diciembre de 2013

Minería urbana y la inseguridad de fin de año en Lima.

"Por la casa de mi viejo extraen cobre" y no, esta afirmación no corresponde a algún pueblo de la serranía peruana, mi viejo no vive al lado de Antamina ni Toquepala, ni tampoco es que hayan descubierto una veta debajo del cerro San Cristóbal, no, sino que en la cuadra 5 del jirón Tayacaja, a plena luz del día, los 7 días de la semana, llegan carros cargados de cables de todo tipo, los que son cortados y abiertos en plena pista, para luego llevarse el cobre a una casa semiderrumbada donde parece que existe un almacén clandestino de dichos materiales. Media cuadra más allá se encuentra una tienda que en su exterior anuncia que se compra cobre. Pero ¿no es ilógico que una tienda anuncie eso estando tan lejos de los centros de producción minera, en el mismo centro de la capital? ¿No les llama la atención a las autoridades cuya comisaría del sector está a solo dos cuadras?

Lo más jodido del caso es que el sábado pasado ví a un policía de la comisaría de Monserrate, parado comiendo un marciano y observando cómo descargaban los cables que tenían toda la pinta de haber sido cortados de algún poste. Así, mientras algunos vecinos se habrán quedado sin luz al otro lado de la ciudad, el policía prácticamente cuidaba a estos laboriosos angelitos, cuyo trabajo por cierto, obstruye el libre tránsito durante buena parte del día, además de dejar al final del día toda la calle llena de desechos plásticos, como si ya no fuera suficiente con los carritos sangucheros de un depósito cercano que son estacionados en plena pista o con los fumones que se ponen en la esquina con Huancavelica y que hacen de aquella calle un tranquilo lugar como para pasear en familia mientras juegas con tu smartphone.

El aumento del precio de este metal a nivel mundial, está haciendo que el problema del robo de cables no sea solo patrimonio cultural peruano. La foto que acompaña a estas líneas corresponde a un ladrón que murió fulminado por intentar robar cables en Yucatán, México. Y también hay noticias de Francia e Italia, donde roban los cables de los ferrocarriles. Pero volviendo a Lima, es el colmo que esto siga ocurriendo. Todos sabemos dónde están los lugares en donde venden el cobre y donde parten los cables, bastaría una simple intervención en esos sitios para empezar a enfrentar el problema. Hace unos meses salió un reportaje en el que incluso se veía cómo se robaban las tapas de las alcantarillas en el Callao para fundirlas. Hay cámaras de seguridad, y si están ahí es porque las autoridades saben que son zonas donde se cometen delitos, pero no tienen los huevos para enfrentarlos, como si las cámaras van a dispararle al ratero para impedirle que robe.

Ahora, pasando a otro tema, acabo de ser testigo de un robo utilizando la técnica de la llave (así se me ocurrió denominarla). Ocurrió a media cuadra de donde están los esforzados mineros urbanos, en Emancipación, cerca a la plaza Ramón Castilla. Una mujer hizo como que se le caía una llave (en realidad era bastante evidente que la tiró) y un hombre quiso dárselas de ser todo un caballerito y se agachó para recogerla. En ese momento un tipo que estaba apoyado en la pared cercana, aparentemente descansando, se acercó corriendo, lo empujó y le quitó algo, no sé si el celular.

Otro robo del que he sido testigo ocurrió el sábado a bordo de uno de los buses que regresan de Ancón hacia Lima (Acho-Huanta-Gamarra), transportando a toda la gente playera. Eran tres tipos que se ubicaron estratégicamente separados en el bus cuando este se llenó. Esperaron a que un señor saque su celular y cuando se hallaba más distraído y al grito de "¡Trae conchetumare!" le quitaron el celular y bajaron corriendo cuando el bus se encontraba detenido y con la puerta abierta, por Zapallal. Pero solo dos de los rateros se fueron, el tercero se quedó en el bus e intentó robar otro celular, pero la gente ya estaba alerta y lo agarraron a patadas y así lo sacaron del bus. Qué linda es la justicia popular que no se anda con respetos con esos hijos de puta.

Bueno, eso fue todo por hoy. Blessings for you.