Eterno verano.

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sábado, 20 de abril de 2013

La ropa de marca (o las cosas que me pongo a pensar regresando de Gamarra).

Lo bueno de tener amigos menores y sobrinos relativamente crecidos es que cuando conversas con ellos recuerdas constantemente cómo eras tú hace unos años y te haces consciente de la evolución o el anquilosamiento de tu manera de ver las cosas.

Yadira es la menor de mis amigas. Tiene 16 años, es decir, nueve años menos que yo. A veces me pilla de consejero y me empieza a contar sus cosas y en una de esas, resaltó que le gustaba la camisa tonera con la que estaba y me preguntó de qué marca era. La verdad que yo ni cuenta, porque solo ví que me gustó y que el precio estaba aceptable. Y así comenzó una conversación sobre cómo ven el asunto de la ropa de marca los círculos adolescentes y los jóvenes adultos.

Recuerdo que cuando estaba en la secundaria, este era un tema que me preocupaba, y no por mí, sino por los poseritos del salón. Como llevábamos uniforme, el chisme ropal se trasladaba a las mochilas y las zapatillas, y es así como a fulano le hacían bullying porque su mochila no decía "Bronco" sino "Bronce", además de ser algo anticuada (creo que el hecho de que sea una mochila Bronco, ya nos da una idea de que no era precisamente de 2002), y las clases de Educación Física se transformaban en una joda para quienes llevaban zapatillas "Verco" o "Pro-Yomax" y no Adidas o Reebok. Y ni qué decir de si alguien solo tenía un par de zapatillas chancadas y cosidas. Las bromas estaban a la orden del día. Porque sí señores, no solo las chicas son criticonas de la ropa, en colegios de varones apitucados también hay esas cosas...

Yo estaba entre los chicos a los que les compraban zapatillas y mochilas medianamente pasables. En mi casa siempre me compraron ropa utilitaria y no ostentosa. Yo me molestaba y los acusaba de tacaños, pero mi madre, no sé si por convicción o por no gastar, me decía que era mejor así, porque no me volvería dependiente de lo que digan los demás o de lo que llevara puesto. Digamos que actuó sabiamente, porque al poco tiempo me llegaron altamente esas cosas, aunque debo confesar que entre 2004 y 2007 se me pasó la mano con eso, porque me volví fanático de comprar polos de 10 y 15 soles en La Fábrica, que eran realmente un desastre porque se despintaban a la primera lavada, por no decir de las casacas de cuero para toda ocasión que tenía y con las que me alucinaba malo malote o de mis zapatillas chancabuque.

Pero tampoco voy a negar que el asunto de la ropa era utilizado como instrumento de joda por mi parte en algunas ocasiones. Memorable fue la vez en la que Andrés se burló del polo bamba de Wilmer y mencionó que él tenía un polo Gotcha, a lo que yo le repliqué que su polo tenía hueco en la axila de tanto que lo usaba, y él me dijo que mis Adidas rojas eran más bamba que la canción del mismo nombre. Me cagó.

El día de hoy, regresando de comprar mi polo de Jesucristo en Gamarra, me puse a lavar alguna ropa para la semana y al colgarla fue cuando caí en la cuenta: toda la ropa que lavé es de marca, pero hasta hoy no me había dado cuenta de ello. Eso demuestra que no me importa en absoluto, y creo que lo demuestra más el hecho de que uno de los polos y una de las camisas las usaba de secador de cabello en meses pasados. Ok, creo que debo valorar más mi ropa.

Al recorrer Gamarra me doy cuenta de que son algo idiotas las personas que solo se sienten bien si compran en Ripley o en Oechsle, porque no hay cosa más tonta que sentirte bien de ser estafado. El jean que me compré en una de esas tiendas era tan delgado que se hizo hueco en un par de meses. Creo que un jean barato de Gamarra, hecho con tela nacional, me hubiera durado muchos meses más y dándole duro, a lo macho peruano que se respeta.

Aparte de eso, en Gamarra tienes mucha más variedad de ropa y puedes ir de una tienda a otra, e incluso puedes estampar un polo con el diseño que desees y en la talla que quieras, por no mencionar que en algunos sitios confeccionan ropa a medida. No recomiendo La Fábrica ni La Quinta porque la mayor parte de su ropa es de pésima calidad. Ninguno de los polos que allí compré me sigue siendo útil, a diferencia de un memorable polo rojo que compré hace once años en el Mercado de Surco y que hasta ahora está presentable.

Si te gusta viajar, has como yo y anda a Tacna. En las ferias de la gente que viene del altiplano y Bolivia, podrás encontrar ropa a precios irrisorios. He encontrado polos desde 3 soles, camisas desde 10 soles y jeans desde 15 soles. La casaca de cuero me la dejaron a 50 soles. Es de contrabando, lo sé, pero ropa es ropa y además, el hecho de que la municipalidad de ese distrito ponga serenazgo para que resguarde esas ferias al aire libre, quiere decir que tan en desacuerdo no están.

Así que ya saben estimados y estimadas, si quieren ropa buena, déjense llevar por la vista, sus gustos, su físico, su bolsillo y alguna recomendación, pero no por marquitas.