Dicen que hasta en los baños públicos de la antigua Roma había graffitis y que la tradición se ha perpetuado y continúa hasta nuestros días. Así como la prostitución es la profesión más antigua del mundo, las puertas y paredes de los baños son los períodicos murales más antiguos.
Y es que muchos nos hemos topado en los baños de las galerías, de los terminales terrestres, de los mercados, de las universidades, de los estadios, etc, con todo tipo de frases que explican el porqué hay personas que se demoran tanto en hacer sus necesidades: están leyendo, reflexionando y respondiendo a lo planteado por otros seres humanos.
Y así encontramos cosas típicas:
- "Pasivo arrecho busca activo dotado, llama al 55555555".
- "Cague feliz, cague contento, pero por favor, cague adentro".
- "En este humilde rincón hasta el más hombre se baja el pantalón".
- "Prohibido cagar más de medio kilo bajo pena de multa".
- "Muerte a las transnacionales chilenas".
- "Lee la Biblia".
- "Yo me tiré a la que atiende el baño".
- "Humala, Keiko y Alan, ratas corruptas".
Pero también existen otros, como cuando el ejército marca las fronteras con mojones (nunca mejor dicho) y que aparecen, sobre todo, en terminales internacionales. Yo los he visto en los baños del terminal internacional de Tacna y también en el de Arica. Son la prueba tangible de cómo se aman las naciones:
- "El mar es de Bolivia, chilenos culiaos".
- "Mearé tanto que crearé un mar para Bolivia".
- "Vine de Arequipa a cagar aquí".
- "Peruanos dejen de comerse las palomas".
- "Mi caca parece el mapa de Chile".
Pero me sorprendió encontrar lo mismo en los baños de las facultades de mi universidad. Es una verdadera y silenciosa como los peores pedos guerra de inodoros en la cual los estudiantes de unas facultades van a otras y dejan el sello de su victoria en cada puerta, a modo de constancia o placa recordatoria. Es como si por cagar en más baños tu facultad ganara puntos para algún inexistente concurso o como si el excremento fuera un misil que impactase sobre la ciudad del enemigo, dejándose un cartelito conmemorativo para celebrar la hazaña.
Maduren pé, hijitos.


