Desde que empecé a ir al Jirón de la Unión me llamaron la atención muchas cosas. Me gustaba sentarme en las bancas de cemento que existían hasta inicios de la década 0 en los postes y mirar el ir y venir de la gente mientras escuchaba música en mi walkman. Me retiraba cuando observaba que se acercaba algún grupo de pirañas de los que habitualmente dormían o se sentaban ahí, y por cierto, esa fue la estúpida razón por la que eliminaron las bancas.
Algunos de los personajes que me llamaron la atención y que año tras año se han mantenido y hasta involucrado a sus menores hijas en esa actividad son las mujeres que te ofrecen estampitas, rosarios y hojitas con cadenas de esas que supuestamente si las reimprimes la Virgen de Guadalupe te soluciona la vida y si no, ya fuiste. Al principio me tomaban de tonto, tendría yo algo de 12 o 13 años y en verdad era bastante tímido y por eso algunos me agarraban de punto, y eso fue lo que pasó con estas señoras. Casi siempre que iba a entrar a la Iglesia de La Merced a orarle al Señor de la Caña, iban hacia mí y prácticamente me obligaban a aceptarles sus chucherías. Por supuesto que Dios te la vida y el amor gratis, pero esas insoportables viejas te cobran "tu voluntad". El "tu voluntad" está entre comillas porque si les dabas cincuenta céntimos, las muy chuchas te reclamaban o te quitaban la estampita y te dejaban solo con el sticker.
Hasta que un día, cuando ya no era católico y solo entraba a esa iglesia porque sentía un lazo emocional hacia aquel lugar o sencillamente, porque me gustaba estar ahí, decidí confrontarlas. Primero fue una tarde en que una morena gorda que hasta ahora sigue en el mismo "trabajo" se me acercó y la confronté. Le dije que era una idólatra y que lo que hacía fue condenado por Jesús que arrojó a los mercaderes a latigazos del Templo de Jerusalén. Y que eso se merecían. Me dijo que el sacerdote las autorizaba. Le dije que los fariseos igual autorizaban a los mercaderes y que era una vergüenza que un cura lo haga porque la Iglesia Católica navega en plata y no necesita que nadie fuerce a otros a adquirir estampitas para sobrevivir como institución. Me dijo un insulto y yo le dije "negra hipócrita". Es que si no le dolía la alusión a la hipocresía (porque se le veía bien car'e palo), la mayoría de personas salta con eso de las menciones raciales, y cuando estoy molesto, soy de los que usan todos los recursos para joder a los adversarios.
En otra ocasión que pasé fue una chibola la que se me acercó, hija de las mismas mujeres y que en lugar de estar estudiando, se dedicaba a poner cara de mosquita muerta para enyucarle las estampitas a algún transeúnte. Cuando eran gringos, les reclamaba que les dieran más dinero y rato después, cual jauría de zorras (por la voracidad, por si acaso) todas las mujeres estaban rodeando a los turistas para "bendecirlos". Y mientras tanto, el cura comiendo torta de esas que hacen las monjas, seguramente.
Pero bueno, volviendo a la chibola (que tendría entre 10 y 12 años), esta no me dejaba ir, así que le dije fuertemente "No molestes, no soy católico" y ella respondió con un "Sí eres católico, huevón", así que le dije "Y tú, cojuda como tu vieja". Lo siento, así soy de confrontacional y me repugna la gente que lucra con la fe. Del mismo modo, también me joden los pastores que sacan plata con los diezmos, la "teología de la prosperidad y el dios al que le das dinero y te lo multiplica" y esas cosas. Conozco un muy cercano caso de un tipo que no tenía ninguna profesión ni oficio salvo ser pastor en una iglesia de mi distrito y que cobrando diezmos y ofrendas le paga la universidad particular a la hija y se pagó una carrera a sí mismo (como para justificar que es un intelectual). Me repugna. Y ahora hasta quiere crear su ONG. ¡Que vivan las donaciones ad maiorem Dei gloriam pues, bueno para nada!
Y bueno, aquí unas fotos que tomé ayer, cuando iba con un amigo a ver el Nacimiento que siempre hacen por Navidad en la Iglesia de La Merced y estas rapaces de la fe se nos acercaron. Después parece que una me reconoció y se fueron, pero no se libran de que las desenmascare en mi blog, no se libran.
| Una de tantas, en posición de oficio. |
| Logró conseguir una víctima. |
| Cayó otra víctima más y le reclama el dinero. |
| El pata con cara de "me agarraron de cojudo" y la tipa con expresión de "ya, págame". |
| Otra vez a la carga. |