Eterno verano.

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lunes, 22 de junio de 2015

Ciudades sumergidas, luces y misterios frente al Callao y Ancón.

El día de ayer me encontraba en otra reunión dominguera con el "Club del Misterio" cuando Honorio sacó una vieja revista en la que se hablaba de James Churchward y su pretendido continente perdido de Mu. Si bien mi buen amigo lo tildó de farsante, mencionó que cuando era muy joven, aproximadamente en 1966, recuerda haber visto las portadas de diarios tan importantes de ese entonces como "El Comercio" y "La Prensa" haciéndose eco de la noticia de una misión oceanográfica que descubrió ruinas sumergidas frente al Callao. Es así que, una vez en casa, decidí buscar más información sobre el particular en internet.

Mis primeras indagaciones me llevaron al libro "Misterios de los mundos olvidados" del clásico autor Charles Berlitz. En él se menciona que:




Les confieso que me pasé buen rato buscando mayor información sobre la existencia de la "zanja" (o fosa) de Milne Edwards en inglés y en español y no encontré casi nada. Sin embargo, otra cita en un libro titulado "Quid sirenes cantate sint solitae?" arrojó algo más de luz al respecto.



Y una publicación científica ("Antecedentes sobre el desarrollo de la carcinología en Chile" publicado por la Universidad Austral del citado país) terminó de despejar mis dudas: Tanto la expedición como la fosa existen realmente:


Supuestamente ésta sería la única fotografía que logró salir a la luz de las misteriosas ruinas ubicadas en algún punto frente a nuestra costa peruana.


Pero ¿de qué civilización estaríamos hablando? ¿por qué los científicos ortodoxos echaron al olvido (una vez más) un descubrimiento que podría cambiar por completo la Historia de la Humanidad tal como la conocemos? ¿quizá justamente por eso?

Al seguir con mi investigación en la web llegué hasta un muy interesante video donde nos muestran incluso la ubicación estimada de aquellas ruinas, a 88 kilómetros de la costa chalaca actual. Información en un documento de cierto proyecto de Naciones Unidas nos informa que la costa peruana adquirió sus actuales rasgos hace aproximadamente 5.3 millones de años, aunque la Cordillera de la Costa (que estaba emergida en la presunta ubicación de las ruinas desde la Era Secundaria) había empezado su desgaste mucho antes. En otras palabras, esa región estuvo emergida varios millones de años antes de que el primer ser humano pisara la faz de la Tierra, al menos según la ciencia oficial.

Nuevamente ¿qué civilización pudo construir aquellas ruinas? ¿Será que existieron otras humanidades antes de la nuestra que tras desaparecer no dejaron rastro?

Siguiendo con mi recorrido en internet encontré uno de esos comentarios anónimos que te hacen pensar si son reales o falsos, aunque sea como sea, despiertan tu curiosidad. ¿Será que no sólo hay restos sumergidos frente al Callao sino también un poco más al norte?

"El investigador submarino Alberto Ghitis Reyes ubicó una pirámide sumergida frente al mar de Ancón. La punta de la pirámide sería el escollo marino conocido como la "Baja Loca" al inicio de Pasamayo. La investigación debe continuar".

Contrasté ésto con un texto más oficial, perteneciente al "INAM - Instituto de Arqueología Marítima del Perú":

"La estructura artificial sumergida más visible, reportada por el investigador submarino Alberto Ghitis Reyes, la constituye la 'pirámide' tallada en piedra, que aún existe debajo del mar frente a la Bahía de Ancón en un bajo conocido como la 'Baja Buque', entre la Base de Infantería de la Marina y la punta Toma y Calla. Otra referencia son los restos sumergidos frente a Chala de estructuras bajo el agua en una zona conocida como 'Corral de Vaca'. La confirmación de esta hipótesis cambiará la Historia del Perú y América".

Y ubiqué la zona aproximada en el mapa.


La visión desde el aire no parece mostrarnos nada fuera de lo común.
Excepto uno que otro afloramiento rocoso singular. ¿Será?
Lo que sí les puedo decir es que encontré un par de curiosas "luces" verdes en esa misma zona del mar a aproximadamente 1 kilómetro de la costa. No diré nada, pero la costa de Chancay, un poco más al norte, es conocida por avistamientos de extrañas luces que se sumergen en el océano.






Me olvidaba, también encontré una mancha roja ubicada a más de 5 kilómetros de la costa.

Pero, en sí, pueden ser cualquier cosa.

El mar, casi tanto como el espacio, definitivamente es el lugar que esconde más misterios.

sábado, 31 de enero de 2015

Versus de piscinas: Las Tres Ruedas vs. La Granja Villa Sur.

Como lo dije en un post anterior, se anunciaba mi retorno a las piscinas después de varios años de ir únicamente a las playas y es así que fuí, en primer lugar a una conocida piscina de Lima Norte y posteriormente a otra de Lima Sur y aquí las enfrentó en el versus más imparcial que puede encontrarse en la web:

1. Las Tres Ruedas:

Ubicación: Kilómetro 26.5 de la Panamericana Norte, distrito de Puente Piedra.

Entrada: 20 soles de lunes a viernes / 25 soles los fines de semana por la orquesta.

Guardarropa: 2 soles y meten tu ropa, bolso o mochila en una bolsa negra precintada que solo se puede recoger hasta las 5pm porque el pata que atiende se va.

Piscinas: Grandes y pequeñas, con profundidades entre los 1.20 y 1.70 metros de profundidad principalmente, todas a temperatura ambiente (todos sabemos que eso de temperatura ambiente no existe, si no las atemperas, el agua está heladita), ideal para este calor.

Toboganes: Varios, el mejor de todos, a mi parecer es el Torbellino, que parece un gigantesco inodoro. Si alguna vez has querido sentir qué se siente que te jalen la cadena o lo que sintió esa moneda que se te cayó por el lavatorio, este es tu tobogán :D

Limpieza: Bastante buena.

Gentita: La pipol chévere de Lima Norte.

Comida: Pollo a la brasa a precio razonable (cuentan con un espacio con muchas mesas frente al escenario de la orquesta) y también venden sandwichs, gaseosas y demás. Pueden llevarse alimentos de fuera ¡en tapers! tampoco vas a llevar tu olla pues.

Música: Los domingos suele haber orquesta, la que ameniza el ambiente con los éxitos de la cumbia, el merengue y la salsa con potente sonido.

Otros detalles: A determinada hora el agua se pone un poco turbia por toda la gente que hay y que, en algunos casos, no se ha bañado previamente. Tampoco falta el meón que grita "OPEN YOUR FUCKING MOUTH!" y hace de las suyas mientras algún caballero aficionado al buceo está en su delante. Hay un tobogán que tiene una altura comparable a la de un edificio de cinco pisos, solo para valientes. Y al lado hay un hospedaje, para que descanses con tu flaquita viendo Movie City (o ustedes mismos haciendo la película ¡oiga!).

Vista desde el puente peatonal.


Esa gentita.


El inodoro, digo, el Torbellino.


Para que no gastes mucho en el almuerzo, al salir puedes cruzar el puente peatonal y comer un almuerzo buenazo en el restaurante Valle Sagrado o comprarle espinazo a la parrilla por S/. 2 a una señora que se instala allí.

2. Las piscinas de la Granja Villa Sur:
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Ubicación: Urbanización Los Huertos de Villa (Chorrillos). Se llega con el alimentador Villa El Salvador del Metropolitano y se baja en el paradero Pantanos de Villa, desde donde hay que caminar aproximadamente 700 metros.

Entrada: 45 soles. Te dan una pulsera amarilla que da derecho a ingresar a las piscinas, la casa del terror y los juegos.

Guardarropa: Son casilleros, como los de los supermercados. Cobran 1 sol y, en este caso, los casilleros se quedan con tu moneda.

Piscinas: Bastante pequeñas. Una de ellas es atemperada, lo que podría parecer innecesario en época de verano, pero hay gente que las prefiere así. Hay una piscina donde entran máximo 12 personas echadas que es llamada Jacuzzi, bastante buena para relajarse y hablar de la vida y los negocios. Otra piscina es para despertarte sí o sí, ya que desde lo alto te caen baldazos de agua fría, como para que te metas antes de un examen.

Pero la estrella de todas es la piscina con olas, la cual tiene entre 70 centímetros y 1.70 de profundidad en su parte más honda. Tiene una inclinación como si se tratase de una playa verdadera, con lo cual las olas verdaderamente "rompen" en la orilla. Muy buena.

Limpieza: Excelente.

Gentita: Este es el detalle. Mi enamorada y una amiga lugareña me habían advertido de que no fuera con mis amigos ahí, porque era un lugar dirigido principalmente a las familias y los niños y así era, por eso las piscinas son pequeñas y hay juegos.

Comida: Un carrito donde venden pan con queso al horno a 6 soles y te vienen 4 panes. Buen sabor, bastante agradable. Carritos de helados. Hay un espacio con mesas y donde venden comida, toda a precios bastante altos, al menos desde mi punto de vista. No permiten ingresar alimentos en la entrada (el viejo truco del: tendrás que comprarme a mí así no quieras), pero si la sabes esconder bien, puedes meterla y ahorrar.

Música: Ninguna.

Otros detalles: La casa del terror nos pareció decepcionante, pensamos que tenía actores reales, pero solo tiene una especie de animatronics. No da miedo, y eso que yo soy más miedoso que la patada. También hay carritos chocones, así como en la infancia. Y el juego de la Rueda Nazca que en realidad tiene una figura de tumi de la Cultura Lambayeque y el ya clásico tagadisco, para que recuerdes los 90s. Obvio.


La piscina del baldazo desde lo alto.

La piscina con olas... en un momento en que no había olas.
¿Quién ganó en este versus?

No sé, yo quiero ir a El Andén y sacarme la miércoles en el tobogán que desciende desde el cerro. ¡Allá vamos!

lunes, 1 de diciembre de 2014

Los lobos marinos de Ancón.

La tarde de ayer estuve nuevamente por Ancón, ese lugar-refugio invernal que descubrí hace algunos años de la manera más inesperada. En aquella lejana ocasión, llegué para conocer restos arqueológicos y terminé encontrando un lugar para aislarme del mundo, ver el mar e imaginar futuros más amigables.

Pero ya va llegando el verano, las playas vuelven a estar pobladas, el malecón vuelve a bullir de vida y hay que buscar nuevos lugares solitarios (que los hay), así que tomé un bote y me fuí a recorrer la bahía.



Las solitarias construcciones se adentran en el mar, como mudos fantasmas que nos recuerdan que, muchas veces, eso de que "la playa es de todos de acuerdo a ley" queda solo en letra muerta.






Pero más allá de las sucias y herrumbrosas construcciones y yates, ahora solo habitados por aves, surgen algunas playas que no han sido (todavía) del todo ocupadas. Llegar a ellas no es demasiado fácil y se accede bajando desde el cerro o rodeándolo por un delgado camino, lo que no es muy recomendable. El agua está bastante sucia, aunque según un pescador "es por las algas" (ay sí). Aún así, sigue en mi memoria la imagen de aquella vez que observé cómo una señora arrojaba un pañal sucio al mar, a vista y paciencia de todos los veraneantes. Y lo que contenía el pañal no eran algas.



Algunos pescadores sobre las peñas.



Cueva y sobre ella, una casa.

La "Cruz de Lancheros" y a su lado un ascensor, única forma de descender hacia la casa ubicada en la playa, alejada de miradas indiscretas.

Cangrejos para los cuales no existe la propiedad privada.



El "león mirando al mar".


Faro y restos arqueológicos en el cerro.

Lobo marino descansando.



En la lejanía, las Islas Pescadores.

Las aves tienen su barco propio.
Pero fue al regresar al muelle donde me encontré con la verdadera sorpresa que alegró mi tarde: dos lobos marinos habían llegado hasta donde, habitualmente, solo los pelícanos esperan los pescados que les puedan arrojar los vendedores. La gente les tomaba fotos, sin cuestionarse el por qué dos enormes pinnípedos tuvieron que acercarse hasta allí: el hambre. Así que compré una bolsa de pescados y se los fuí lanzando. A pesar de que los machos tienen que comer más de 15 kilos diarios, sé que en algo debió aliviar su fatigada tarde.


Al lado del enorme macho, mucho más pequeña, grácil, y más cercana al prototipo de la adorable foca que nos han vendido los dibujos animados, se encontraba una hembra. Las actitudes de ambos eran muy distintas. Toda la comida lanzada la recibía el macho, quien a ratos le lanzaba partes del pescado a la hembra, que prefería balancearse en el agua con los ojos cerrados. Parecía simplemente disfrutar el momento. Creo que fue la enseñanza que tuvieron esos hermosos seres para quienes los observábamos esa tarde: Sean libres.



Recibiendo la comida.

Balanceándose en el agua.


Y llegaron los pelícanos para competir por el alimento.









Mirar a los ojos a unos de estos reyes del mar es una experiencia que nunca olvidaré. Permanecieron en el muelle por buen rato. Llegué a las 3pm y hacía rato que estaban ahí. Me fuí a las 4pm y aún seguían, aunque ya un poco resignados al hecho de que no les lanzarían mucha más comida. Últimamente son muchos los casos de lobos marinos aparentemente extraviados en playas de la Costa Verde, el sur chico o Ancón. Creo, personalmente, que esto se debe a la falta de alimento producto de la pesca excesiva (no la artesanal, sino la de los grandes barcos chinos que el gobierno deja pasar "porque aquí amamos al extranjero") y la contaminación. Como decía un pescador artesanal: "No es un buen año para nuestra pesca, menos para ellos, ellos sufren más". Yo agregaría que si, por lo visto, más lobos marinos van a tener que acercarse a la costa para encontrar alimento, al menos debemos esperarlos con aguas limpias y no con la cloaca empozada que son buena parte de las aguas costeras que rodean a esa y otras zonas urbanas.

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