Eterno verano.

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viernes, 8 de julio de 2016

El fin de la Casa Matusita.

¿Qué limeño no ha escuchado hablar (así sea superficialmente) sobre la Casa Matusita? Nos estamos refiriendo a la leyenda urbana más conocida de nuestra ciudad capital, que por estos días está siendo literalmente demolida sin que ningún fantasma pueda impedirlo.

Existen muchas versiones sobre el origen de los hechos supuestamente paranormales que acontecerían en el segundo piso de la edificación. En la búsqueda de un desencadenante, se cuenta la historia de un japonés que se suicidó en su interior en algún momento de las primeras décadas del siglo XX, si bien parece tratarse de un calco o confusión con el mito de los fantasmas de la Quinta Heeren en Barrios Altos, sumado al hecho de que el dueño de la ferretería que inicialmente se instaló en Matusita era también un inmigrante de dicha nacionalidad. Otros achacan los acontecimientos a algún crimen pasional y, los más apegados a la conspiración, están convencidos de que todo fue un rumor intencionadamente difundido por funcionarios de la Embajada de Estados Unidos (antiguamente situada frente al inmueble, en donde actualmente funciona la Clínica Internacional) para limpiar el lugar de vecinos indiscretos.

Sea cual sea el origen de la leyenda, ésta cobró auge cuando, en la década de los 60s, un conductor de radio y televisión, de apellido Vilchez Vera, anunció que ingresaría a la vivienda, permaneciendo una noche en su interior y saliendo en un estado, digamos, de grave perturbación mental. Esta historia fue posteriormente desmentida por el propio personaje en un libro, pero aún así, sigue siendo mencionada como "prueba" de los hechos paranormales que acontecen en esa vivienda hasta la actualidad.

Lo cierto es que si alguna vez hubo fantasmas en aquella esquina, es algo que ya nunca podremos comprobar, porque ese segundo piso está siendo demolido en este preciso instante. Podría darse el caso de que los fantasmas trasladen su cólera al primer piso (actualmente también en desuso) pero ya sería especular demasiado ¿o no?

- "Tanto hablaban de que no se podía ni entrar porque dizque había cosas misteriosas y ahora están destruyendo el segundo piso y no pasa nada", mencionaba una conocida.



sábado, 16 de mayo de 2015

Las playas del río Rímac.

El Fenómeno del Niño está causando que las altas temperaturas correspondientes al verano se estén prolongando por todo el otoño en la costa del Perú. Y es así como buscamos playas aún a mitad de mayo.

En esta ocasión me había gastado todo mi dinero en vanidades de la vida y vagaba errante junto a mi tío por el puente Rayos de Sol en busca de situaciones extremas (deberían ver cómo se mueve la porquería esa cuando está llena de gente y, de repente, un temblor) y mi avispado pariente me invitó a observar la única e involuntaria obra de Susana Villarán + Luis Castañeda: La creación de una nueva  y acogedora playa en pleno centro de la ciudad.





Sí, se trata de una gran acumulación de arena conformando una suave bahía a la cual llegan a morir algunas pequeñas y cálidas "olas" de la más pura agua de río. Al lado, un conjunto de piedras hace que evoquemos la imagen de "las playas de La Punta" según le contaba un transeúnte a su pequeño hijo. Hace unos años atrás, en ese sitio se formó una pequeña y azul laguna como resultado del cambio del curso de las aguas y con mi tío se nos ocurrió la idea de que eso debería mantenerse y promocionarse como atractivo turístico para pasear con botecito. De hecho, mi primo estuvo cerca de meterse con un botecito inflable a modo de performance concientizadora (hay que dar el ejemplo, pues) pero la Policía lo botó por orate.

Y pensamos nosotros:

Ya que a Villarán nunca le dió la gana (y a Castañeda tampoco le da) de continuar y culminar Vía Parque Rímac, quizá deberíamos cambiar el rumbo y reconocer un nuevo atractivo turístico limeño: La única playa del mundo ubicada en el centro del casco histórico de una capital. Le echamos unos cuantos kilos de cloro diario para que refleje el azul del cielo, hacemos una escalera (amarilla), alquilamos botecitos inflables y sombrillas y vendemos bloqueadores "Bahía" a S/. 1.50. Así, además, creamos empleo y un nuevo lazo de unión entre los pueblos del Rímac y el Cercado.

Actualmente, es bastante común ver a pirañitas y pirañones dándose un chapuzón al lado del puente Santa Rosa. Botémoslos y revaloremos el lugar en el cual hace solo unas décadas nuestros antecesores pescaban camarones.

He dicho. Comuníquenle a Castañeda y dénme prácticas pre en la muni, par favar.

martes, 17 de febrero de 2015

Los gatos del Parque Universitario.

Todos conocemos a los gatos del Parque Kennedy, pero no todos nos hemos percatado de sus primos menos afortunados: los gatos del Parque Universitario.

Ellos, al parecer, no cuentan con trabajadores municipales que tengan la orden específica de impedir que algunos hijos de puta los maltraten, persigan, hieran o maten, como sí ocurre en el conocido parque miraflorino, donde existe la prohibición expresa, so pena de multa, de llevarse gatos sin permiso, echarles comida (porque ya han intentado envenenarlos) o maltratarlos, además de cámaras de vigilancia apostadas en los alrededores para mayor cuidado y disuasión.

El día de hoy por la tarde pude observar cómo un piraña le echó un escupitajo en la cara a uno de los gatos por el simple hecho de que le parecía "divertido" hacerlo. Y también observé como un pequeño diablo de unos seis o siete años perseguía a los gatos más huraños y jaloneaba a los más dóciles ante la indiferencia estúpida de sus ignorantes padres que miraban para otro lado y seguramente piensan en su cacaseno entender que los gatos son algo así como peluches. A unos metros de distancia se encontraban unos señores con el trajecito verde de "Serpar", pero ni se inmutaban. Yo sí tuve que putear al chibolo para que deje en paz a una gata cachorra a la que parecía haber agarrado de punto de desfogue de los traumas que le dejan sus ignorantes padres.

¡Qué diferencia con el trato mayoritariamente respetuoso que dan a los gatos los muchos visitantes del Parque Kennedy! Aunque no sea políticamente correcto decirlo, parece que sí es cierto que "hay distintas clases de gente". Muchos de los gatos del parque cercadino están sucios, desnutridos, tienen golpes, heridas y, principalmente, problemas oculares, fruto de infecciones por la contaminación, peleas por la escasa comida o por vaya Dios a saber qué cosas les haya hecho algún vago hideperra.

No quiero pensar que la indiferencia municipal con respecto al cuidado de los gatos del Parque Universitario esté relacionada al hecho de que sean ciertos los rumores de que la actual gestión metropolitana pretendería "desaparecer" a los gatos de ese lugar, como denunciaba hace unas semanas un grupo de voluntarios.

Ojo, no caigo al nivel de los animalistas-veganos-antiespecistas que condenan hasta la alimentación omnívora y creen que los animales están por encima de los humanos, pero eso no quita que uno exija respeto por unos seres que lo único que quieren es un lugar (aunque, lamentablemente, sea maloliente, cochino y lleno de gente del tipo antes mencionado) para vivir, dormir y alimentarse con lo que alguna buena persona les provea.

Ojalá pronto se den algunas campañas de adopción, pero ese también es otro punto: algunas organizaciones "animalistas" ponen mil y un peros al adoptante. Entonces ¿cómo es que quieren que los gatos sean adoptados? Que si tu casa es grande, que si etc. Mis gatos de Barranco y el gato de mi enamorada rara vez han salido a la calle y viven dentro de casas no demasiado grandes y no por ello llevan una mala vida. De hecho, están infinitamente mejor que los gatos de ese parque que tienen todo el espacio del mundo, pero que están sobreviviendo a duras penas. Hacer más campañas de adopción, ponerse menos exquisitos con los requisitos y exigirle a la Municipalidad de Lima que cuide a esos gatos y que se den cuenta de que pueden contribuir a hacer del decadente Parque Universitario, un lugar un poco más turístico como en el caso del Parque Kennedy, sería un muy buen comienzo. Mientras más se demoren, más gatos seguirán siendo maltratados, enfermando y muriendo.




sábado, 18 de octubre de 2014

Plaza 2 de Mayo o el síntoma de la enfermedad de las casonas.

Así era a inicios de 2013.
A las 09hrs de ayer aún seguían intentando extinguir lo que quedaba del fuego.
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En mi opinión, más que lamentarnos por el incendio del jueves en Plaza 2 de Mayo, deberíamos preguntarnos ¿qué está pasando en las casonas del Cercado, Rímac, Barranco y otros distritos históricos de Lima?

¿Cómo es posible que las tradicionales residencias que le dieron el título a Lima de "Patrimonio de la Humanidad" estén dejadas en el olvido por las autoridades? ¿Cómo es posible que estén ocupadas por imprentas clandestinas, prostíbulos, bares, totalmente tugurizadas o, en el peor de los casos, que sean derrumbadas para ser convertidas en playas de estacionamiento?

Un antecedente de esto fue lo ocurrido hace pocos años en el Callejón El Buque. Tras años de decadencia y terminar sin agua ni luz y haber sido despojado hasta de la madera de sus escaleras por los ladrones, se había convertido en una guardia de fumones. Uno de estos soltó la chispa que ocasionó el incendio que nos hizo perder una de las mayores joyas de Barrios Altos.
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Lo que quedaba de El Buque en noviembre de 2013.


Entrada de El Buque en noviembre de 2013.
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Similar situación se repite una y otra vez en todo el Cercado de Lima y nadie parece querer hacer algo al respecto. Es más, a veces tengo el suspicaz pensamiento de que es permitido a propósito por sus dueños (que en su mayoría, hace décadas que se fueron a Miraflores o San Isidro), ya que las autoridades podrían poner trabas a la demolición de estas casas y la posterior construcción de edificios, y una manera menos comprometida de lograrlo sería dejarlas languidecer, para luego venderlas como terreno a buen precio, excusándose en que están en peligro de inminente derrumbe.










Y también pasa en otros distritos como Barranco.



O Ancón.


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Aquí no estamos hablando de la importancia que tengan estas casas por su antigüedad (las casonas de Barranco y las construcciones de Plaza 2 de Mayo, tienen menos de un siglo) sino porque son la última muestra de una época en la que los seres humanos aún se preocupaban por amar la belleza y plasmarla en su lugar de residencia, por darle su verdadero lugar a lo estético como parte de una vida mucho menos ajetreada y estresante que la actual, en que las inmobiliarias extranjeras nos obligan a malvivir en pequeñas cajitas de 60 m2, sin alma ni identidad, indistinguibles la una de la otra, además de hechas con pésimos materiales que no están adecuados a la realidad de una ciudad costera y sísmica como Lima. En definitiva, estas casas nos recuerdan que una vida digna, tranquila y elegante fue alguna vez posible y quizá aún siga siendo posible en medio de esta metrópoli y en ello radica su inmenso valor.

martes, 13 de mayo de 2014

Aventura culinaria de los pobres 2: El aeropuerto de Plaza 2 de Mayo.

Siguiendo con esta serie gastronómica (que sin duda hará que te sientas aún más orgulloso de ser peruano) tu amigo Tolerancio, con el buen diente que lo caracteriza, visitó esta vez uno de tantos carritos chiferos (¡oígame señor!) que recorren el Cercado de Lima y, en un acto que confirma su valentía, saboreó sus delicias y dejó constancia de ello en este post, para que te animes a probar sin compromiso.


¿Qué contiene? Arroz finamente graneado y embadurnado en sillao (?). Tallarines al dente de finísima calidad, también embadurnados en chancaca sillao (?). Cebollita china y otras exóticas hierbas orientales. Trocitos de huevo. Trocitos de carne de un vertebrado no identificado. Pequeñas láminas rojo pasión de algún material de apariencia cárnica. Ah, y tu tenedor.

¿Cuánto cuesta? 2.50 y 3.50 soles (depende de tu hambre y tu amor propio).

Ambiente: Divertido, cálido y humano muy humano. Divertido porque almorzarás al lado de un borracho al que por cada bocado que come se le caen dos puñados de arroz al pantalón. Cálido porque en la banca todos están apretados (guarda con la billetera). Humano por los olores.

¿Es como para invitar a tu flaquis? Claro. Solo basta que le digas: "Amor, te llevo al aeropuerto". Y bueno, es cuestión de perspectiva... (y del sentido del humor de tu chiqui riqui).

¿Es nutritivo? No confundamos estar llenos con estar bien nutridos, por favor (por si acaso compra tu Donafan y tu papel higiénico Paracas ¡ahora con 38 metros!).

¿Es higiénico? ¡Hay papel higiénico! (a modo de servilleta, porque no podemos perder las reglas de la etiqueta, por favor).

¿Hay otros platos? Sí, de plástico, para los clientes que vengan. A pocos metros está el vendedor de pan con lechón y de pan con huevo con frejolito chino. Y más allá venden papita con huevo. Por cierto, ví a un caballero de buen comer que compró su aeropuerto, su papita con huevo y los mezcló. Todo un innovador de la fusión.

¿Mobiliario? Una banca de madera. Aunque mejor es comer parado y girando, para que puedas estar alerta ante posibles ataques relámpago que tengan por objetivo tus bolsillos.

¿Lo recomendarías a algún extranjero? Por supuesto, si es que eres xenófobo y quieres desengañarlos de una buena vez de esa idea de que "el Perú está en bonanza".

jueves, 31 de octubre de 2013

Celebraciones de octubre.

1. Aniversario de Barranco: El 26 de octubre se celebra un aniversario más de la fundación política del distrito de Barranco, originalmente llamado Villa de la Ermita o San José de Surco. Inicióse, según José Antonio del Busto en su libro "Historia y leyenda del Viejo Barranco", como un lugar lleno de sembríos (principalmente pacayares) por los cuales bajaban todas las noches los pescadores de Surco a cumplir con su labor. Hasta que una noche se encontraron con la imagen de un Cristo brillando en el acantilado (que pasó a llamarse Santo Cristo del Barranco, nombre caído en desuso) sobre el cual posteriormente se construyó una iglesia, por parte de un panadero de apellido Caicedo cuya esposa se curó después de sus oraciones. Alrededor de la iglesia se empezó a formar una villa que actualmente ha pasado de ser un lugar de católica fundación a un distrito de intensa vida nocturna. Pero sea como sea lo quiero <3

La cuestión es que cada año las celebraciones están peor. La de este año no tuvo más publicidad que un anuncio cerca al ex Óvalo Balta. Se celebró en el Estadio Unión que estaba más vacío que mi billetera después de una juerga. Presentáronse los (ya en decadencia) Hermanos Yaipén y el grupo más hastiante y copión que han parido estas tierras de los mares del sur, o sea N' Samble. Aún así me encontré con varios conocidos como el chino JP, mi primera enamorada y presencié la escena de unos travestis borrachos llamando a gritos a los serenos porque un pata con pinta de hippie dizque los estaba acosando. Noche tranquila.





2. El Señor de los Milagros: Como todos los años, la ciudad de Lima se viste de morado en octubre. Perdí una apuesta y le debo un turrón a una amiga. Otra amiga llenóse de fervor y díjome que quería ir conmigo a la procesión. La cosa es que al final fuí pero con mi católico tío.

Fuimos a la salida central, la del 18, que este año no se dirigió a la Iglesia de Nuestra Señora de las Victorias en La Rica Vicky, sino hacia la Iglesia del Carmen en Barrios Altos, quizá el barrio más peligroso sabroso, tradicional y a la vez católico de toda Lima. Comimos picarones, turrón y anticuchos. Presenciamos todo tipo de escenas y curiosidades, entre ellas una gigantografía en una pared de la avenida Los Incas que decía algo así como "Cristo Poderoso, sabemos que fumar está mal y que el humo pierde nuestros cuerpos y nuestras almas, te pedimos que nos rescates del vicio. Los vecinos de la cuadra". Genial. En Barranco también hay harto fumón pero son tan orgullosos que no piden ayuda en público.

Posteriormente fuimos a la salida del día 28, que también duró hasta la madrugada. Como es la llamada "Guardada" es uno de los dos días en que va más gente. La avenida Bolivia se llena de alfombras de flores y estrados (uno de ellos incluso, exactamente frente a la puerta de los Testigos de Jehová xD); la avenida Alfonso Ugarte se vuelve un gran mercado de turrones, anticuchos, pan con chancho, cómicos ambulantes, CDs con los éxitos de ayer y hoy, etc; y la avenida Wilson se llena de gente de todas las procedencias y todos los tipos e intenciones. Excelente.
Recibimiento en el Congreso.

Las vendedoras.

La iglesia.

Avenida Bolivia.

La comida :3

En el cruce entre Wilson y Colmena, la noche del 28.

Llegando a Emancipación.
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3. Todos los Santos vs. El Día de la Canción Criolla vs. Jalouin: La lucha de todos los años. En nuestro país es feriado solo el día 1 de noviembre (Día de Todos los Santos en el santoral católico y Día de los Muertos en la cultura popular), pero en los últimos gobiernos se ha puesto de moda eso de los "feriados largos" dizque para incentivar el turismo interno (sería genial si también alargaran los sueldos) y por lo menos en las dos últimas décadas se ha colado desde Estados Unidos la fiesta del Halloween. Y bueno, hace años que no la celebro, digamos que por motivos religiosos, pero de niño obviamente caí en la monada gracias a mi madre y mi profesora de inicial de recorrer las calles del distrito vestido de brujo o ratón (esa foto aún existe aunque en paradero desconocido) con una antorcha y cantando cosas raras del tipo "cuando el reloj marca las doce las calaveras salen de su tumba chumbalacachumbalacachumbalá", pero como digo, hace años que no celebro lo que me parece una alienación más venida de Norteamérica y que según muchos cristianos es también uno de los días en que los brujos e integrantes de las agrupaciones satánicas realizan más rituales. Pero tampoco he podido plegarme a las celebraciones del Día de la Canción Criolla, porque me parece injusto que solo se celebre ese tipo de música y no las demás músicas del Perú. ¿Y la música andina? ¿Y la música amazónica? En realidad la música andina me gusta mucho más que la música criolla, la siento más mía.

¿Y ustedes qué celebran? ¿O solo celebran que es feriado y ocasión de un poco más de descanso? :)

martes, 22 de octubre de 2013

El cuarto piso en Monserrate o el centro del Centro.

La primera vez que visité Monserrate fue de la forma más extraña posible. Me llevaron a la comisaría porque me encontraron con mi primo viviendo directo en directo la Marcha de los Cuatro Suyos. Bueno, mi primo logró escapar de los gases lacrimógenos y de que se lo llevaran. Tenía solo 13 años y me llevaron junto a otros menores de edad, la mayoría chibolos huídos de sus casas que habían tenido la mala suerte de estar en el lugar incorrecto en el momento incorrecto. Pero eran bacanes. Esa tarde-noche de conversación en el patio de la comisaría fue mucho más chévere que la sacada de mierda que casi me dan mis viejos cuando llegamos a casa. Pero, hablando de llegar a casa, los chiquillos que fueron llevados conmigo me felicitaban porque yo sí tenía casa. Fue tanto el feeling que hasta pusieron sus nombres en el gorro que traía, misma despedida de promoción. Uno de ellos me dijo que no los olvide y pues, aquí estoy escribiendo de ellos a trece años de esos momentos. Mi mamá lavó ese gorro para que no queden huellas, pero me llega, igual queda en mi mente y me importa muy poco si está de acuerdo o no, porque para mí, sí fueron buenos tiempos.

Las siguientes veces que volví a Monserrate fueron en las ocasiones en que la cola para dejar cartas en el pozo de los deseos de la Iglesia de Santa Rosa, se extendía por cuadras de cuadras. Una tarde al año y no todos los años. Esa zona fue siempre para mí una tierra de peligro. Una terra incógnita en medio del Cercado de Lima, mi distrito favorito. Y eso que mi tío vive a pocas cuadras, pero al otro lado de la avenida Tacna, donde todo es más tranqui y fresh.

Resulta que hace unos días mi señor padre me dijo que pensaba mudarse brevemente a una pequeña propiedad (un departamento) que tiene en esa zona. En realidad la tiene alquilada en su mayor parte y lo que está libre son dos cuartos grandes. En uno quiere vivir él (ya que anda peleado con su conviviente) y en el otro, sí querido lector, usted ha adivinado, quiere que viva yo.

Podría tranquilamente decirle que se vaya a vivir solo en su paraíso del centro del Centro, pero no me quedó más remedio que aceptar, ya que si no lo hago se me acaba el apoyo en la recta final de mi carrera universitaria. Podría trabajar, claro, pero el otro año son las prácticas y eso de estudiar dos carreras no te deja tiempo ni para bloggear. Afortunadamente mi enamorada estudia conmigo porque sino ni tiempo tendría de verla.

Así que en estos días ya estoy llevando, de a pocos, mis cosas a aquel cuarto piso desde el que se ven lugares tan emblemáticos como el Cerro San Cristóbal, las cruces de la iglesia de Santa Rosa o el edificio de la ex Radio Reloj. Pero ya desde la primera vez que fuí se notaron los peligros: un par de fumones en la esquina y un intento de robo a un transeúnte que pasaba por la cuadra de al lado. Ya veo que cuando tenga que permanecer hasta tarde en la calle tendré que quedarme donde mi tío o en Barranco. En sí, mi idea es regresar a Barranco pasado el verano.

Mi viejo pone cara de extrañado porque dice que yo siempre he querido vivir en el Cercado de Lima. Y es cierto. Pero mi idea no era vivir en esa parte. Y el Destino sonrió, burlón.

Pero describamos un poco más el lugar. Frente a mi futura ventana puede observarse una pequeña construcción de madera cuyos habitantes son una familia y un gato. En sí, varias de las casas contiguas tienen construcciones de madera sobre ellas, la mayoría en lamentable estado, con cables por aquí y por allá y (para darle stylo) a veces también con su antena de Direct TV. Porque podemos ser pobres pero no por ello menos globales.

En la primera prospección del barrio me llamó la atención esa construcción. Se estaba llevando a cabo una celebración con música cajamarquina y huayno sureño. Un grupo de chicas veinteañeras como quien esto escribe, bebían licor al son de esa música con la puerta abierta y en determinado momento notaron mi presencia observándolas curioso a través de mi persiana americana. Las jodas no se hicieron esperar y tampoco los provocativos comentarios (casi gritos) del tipo "papacito, estamos solas, ven". Antes quizá me hubiera puesto mandado e ido, pero tengo enamorada y en estas circunstancias soy fiel y preferí dedicarme a algo más cristiano: orar. Ese departamento en sí, es muy tranquilo y a mi cuarto le puse un nombre bíblico: El aposento alto. Sí, ya sé, ando más bíblico que Noé en el arca.

Subí al séptimo piso (léase: la azotea) y me dí con una hermosa sorpresa: uno de los más bellos atardeceres en mucho tiempo. Ahí sí me sentí en el centro del Centro. Podía observar al Sol ocultándose en el horizonte e incluso el mar muy a lo lejos (o en todo caso la isla San Lorenzo). Y comprendí y creí en aquellos relatos coloniales que hablaban de que los dueños de casas tales como la de Osambela se subían a lo más alto a vigilar la llegada de los barcos al Callao.

En fin, veamos qué pasa. Hay cosas buenas y malas en ese barrio, pero sé que sea como sea será una experiencia y en sí, lo único importante en esta vida, además de amar, es experimentar. Veamos qué aprendo de ese nuevo lugar.


La casita de madera del frente.

El cerro San Cristóbal al fondo y a la derecha, el edificio de la ex Radio Reloj.

Un atardecer desde la azotea.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Mecanismos 3.

En anteriores posts de la serie "Mecanismos", les hablé de los extraños artilugios (no sé si la palabra estará bien usada, pero me gusta, así que ya qué) encontrados en casa de mi tío. Su casa, que este año cumplió 105 revoluciones solares desde que fue construida (en realidad toda la quinta, lo descubrí por internet y esto ameritó celebraciones) esconde muchos secretos y cada uno de ellos es la concreción de alguna historia que da para varias horas de conversación.

Pero volvamos por un momento a Barranco, porque a pesar de que casi vivo en el Cercado de Lima, según mi DNI, aún vivo allí. Y salgamos de la casa y pasemos por una de tantas calles de esas que cobijaron mi infancia.

1. El monumento al pene: Abel, un buen amigo de tiempos escolares (una de esas personas de las que de cuando en cuando me pregunto "¿dónde carajo estará?") me contaba que su padre le decía, de niño, "mira el pipilín", cuando pasaban por la avenida Grau de Barranco. Y no, no sean malpensados. El honorable señor se refería al extraño objeto con forma de hongo que es visible desde varias cuadras a la redonda. Si bien siempre he pasado por ahí, fue Abel quien me hizo notar la peculiar forma del objeto recién en 2006. Pero esta forma debió haber sido notada desde hace mucho, ya que en cierto videoclip de Gianmarco filmado en ese pasaje, se procuró borrar la inquietante figura con programas de edición.

Pero ¿qué es en realidad el monumento al pene? ¿Será que Barranco es un distrito tan pero tan liberal que se ha convertido en el único con un monumento de estas características en medio de la conservadora Lima? Pues no. He escuchado dos hipótesis al respecto. La primera me la dió el propio Abel. Según él, se trata del cuerpo de uno de los muchos molinos que antiguamente habían en Barranco cuando era un lugar campestre, lleno de sembríos y acequias. Pasado un tiempo, y cuando ya no tenía razón de ser, le retiraron las aspas, pero quedó el cuerpo, el cual fue lentamente colonizado por las enredaderas. La segunda la leí en internet y dice que se trata simplemente de un árbol. No me he acercado a investigar el tema in situ porque mi imagen de macho alfa se desvanecería si es que soy visto tanteando las paredes del pene público así, tan campante.

Ok, no.

Y en el clímax, le salieron flores.
2. El pedazo de riel: Y ahora sí, volvemos a la casa de mi tío. Desde hacía tiempo venía observando la presencia de un pequeño pero pesado trozo de metal que era usado con los más variados propósitos. Bueno, en realidad solo se le usaba para trancar la puerta. A pesar de lo evidente de su forma, no acertaba a determinar su origen, hasta que un día mi tío me dijo que era un trozo de riel, extraído de las líneas que cruzaban hasta hace unas décadas buena parte de Lima. Cuando estas empezaron a ser retiradas, él se quedó con un pequeño pedazo del que, considera, fue el mejor sistema de transporte que tuvo la tres veces coronada ciudad. Y ahí está, a un lado de la puerta, salvado de la fundición.


3. El ojo de la cerradura: Quizá hayan encontrado, en antiguas historias, menciones al acto de "mirar por el ojo de la cerradura". Para los de mi generación en adelante, esto podría resultar poco comprensible, ya que si intentamos ver algo por el ojo de cualquier cerradura moderna, no veremos un carajo. Para comprenderlo tenemos que buscar alguna de las viejas cerraduras que aún subsisten. En la quinta hay una, lo mismo que en alguna de las habitaciones de mi casa. Las llaves son pesadas y de puro metal, nada de plastiquitos. Al chequear a través de ella, podemos entender un poco mejor cómo es que curioseaban los fisgones y voyeuristas de pasadas décadas. Si estas cerraduras aún siguieran, nadie pondría cámaras secretas en los telos. Por ahí nomás te grabarían.


Para complementar lo anterior:
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1. El molino a cuyos alrededores me gustaba ir a pasear de niño, con mi padre. Ahora está cercado por el hdp "Museo de Arte Contemporáneo", construcción ilegal autorizada por el ex alcalde Martín del Pomar y ratificada por las gestiones que lo sucedieron, pese al rechazo mayoritario de los vecinos.


2. Los rieles de los antiguos tranvías aún son visibles en varios puntos de la ciudad. Hasta finales de los 90s eran visibles en Barranco, pero cuando cambiaron el asfalto fueron retirados. La foto corresponde al Rímac y se ve que, a pesar del tiempo, siguen en buen estado. Les hubiera salido más barato a las autoridades mantener ese sistema de transporte y sus vías en lugar de estar echando asfalto de mala calidad para los autos cada pocos meses.


AVISO:
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Como de hecho ya saben, el BlogDay de años anteriores se ha maleado y convertido en algo llamado SocialDay, porque ahora incluye a Twitter, Facebook y (la decadencia total) a Pinterest. Yo sé que no ganaré, pero aún así estoy participando para hacer mi blog un poquito más conocido. A quién sí apoyo y pido desde aquí que sea apoyada es a mi estimada Fiorella del blog "¡Que se calle Fiorella!". Tengo el enorme gusto de conocerla en persona, es una chica súper chévere, súper genial, vive acá nomás, casi casi en mi barrio, es más, si me subo a la azotea veo su edificio y bueno, escribe muy bien :) Apóyenla pues, miren que hasta estrené el correo de mi universidad solo para votar por ella :D

Un abrazo a todos.