Eterno verano.

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sábado, 17 de agosto de 2013

Las tierras altas 2.

Me tomé un receso inesperado. Volví a Lima por solo un día, aunque al final, todo parecía configurarse para que me quedara aquí y no cumpliera con la segunda parte del viaje. Pero las cosas se dieron. A las justas, pero se dieron. Tomé un bus a las 22hrs de aquel sábado y a la mañana siguiente volví a estar entre las altas cumbres de Áncash. El problema es que el bus se quedó malogrado por tres horas en el paraje llamado Chasquitambo. Irónicamente, dos días antes le había dicho a Pollo que quería conocer ese lugar (conocido por su calor y su gran producción de paltas) y me molesté cuando él me dijo que en ese lugar "no había nada". Así que lo conocí. Y vaya de qué forma.
Sí Pollo, a la siguiente te creeré.
Como consecuencia de esa demora, perdí el bus que me transportaría de Huaraz a Lucma (distrito del callejón de Conchucos dentro del cual se encuentra Charac, el pueblo en el cuál me quedé). Tuve que pernoctar esa noche en Huaraz, en un hotel, ya que Pollo se encontraba nuevamente en Huari. Pero el atardecer fue genial y un grupo de gente pasó por el frente haciendo bailes andinos. Y el rostro que marcó mi 2012 apareció en mi mente. "Hasta aquí me persigue tu recuerdo", pensé.

Amanecer en Huaraz, desde el quinto piso del hotel (la azotea), donde estaba alojado.
A la mañana siguiente tomaba el "Renzo", uno de los dos buses (junto con "El Veloz"), que hacen la ruta Huaraz - Pomabamba/Piscobamba. Los buses son un poquín destartalados y tienen una petite historia de malograrse en el camino y volcarse en las difíciles geografías que hacen que un trayecto de no demasiados kilómetros tenga que hacerse en seis o siete horas, pero ya qué. No había otra opción. Tomé el de las 07hrs, porque el otro salía a las 19hrs y no me agradaba la idea de tener que bajarme en el "Cruce Mollepampa" (dónde no hay NADA) en medio de la oscuridad de la noche, tener que latear casi una hora en medio del campo y encima reconocer en medio de la oscuridad de las 02hrs una casa en medio de campos de cultivo en los que solo había estado una vez, en 2010.

Llanganuco, ascendiendo.

Pista entre las montañas

Laguna por el deshielo glaciar.
Y para más, con todo el pueblo en tono, porque era la fiesta patronal.

Llegué al pueblo alrededor de las 14hrs. Después de atravesar el Parque Nacional Huascarán por la parte más soft posible y divisar la Laguna Llanganuco y sus aguas turquesas. Estaba tal como hace unos años. Pequeño, pero acogedor. Acaba de pasar la etapa de cosecha, así que los campos no están verdes sino amarillos por la paja y la tierra. Los animales (generalmente cerdos, gallinas, burros y vacas) por aquí y por allá. Y las casitas de barro y piedras, casi todas con sus hornos para fabricar su propio pan. Las conversaciones que se oían al pasar, casi todas en quechua. El español es minoritario en aquel lugar, es más, hay mucha gente, como la familia de mi amigo "el profeta", con quien fuí y de quién ya he hablado en otros posts de este y mi anterior blog, que es bilingue, pero los parientes mayores y aún el niño de la familia, solo hablan quechua con algunas palabras de español.

Érase una tarde en un tranquilo pueblo perdido en la montaña.

Mi heladito de sabores naturales a solo 0.50!
Los (las) antis.

Se va a iniciar el baile y nótese la caja de chela al lado derecho.


El tío matraca y los negritos animando al pueblo :D
Subimos al cerro donde años atrás nos habían mostrado que la gente del pueblo había encontrado restos arqueológicos (más concretamente tumbas), habiéndoselos llevado. Dicen haber encontrado huesos, piedras labradas en forma de trompo y estrellas con un hueco en el medio (seguramente porras). En ese entonces las tumbas aún estaban parcialmente abiertas, pero ahora estaban rellenadas con piedras. En uno de ellos había una particularmente grande que un señor del pueblo nos dijo que "apareció de la nada". Se cuentan leyendas sobre ese cerro, entre ellas la del "molle encantado", un pequeño ejemplar de esa especie vegetal que crece sobre lo que había sido una tumba, desde hace años, y que nadie ha podido arrancar. Nadie sabe de dónde cayó la semilla, y se dice que en algunas noches se ilumina como si fuera de fuego. Más allá, el cerro Cuncash, el más alto, y a donde subir es verdaderamente difícil, yo, personalmente, me quedé a media subida.

Pensé que la lluvia de estrellas fugaces de noches anteriores ya había pasado, pero en la noche del 7 al 8 en que "el profeta" y yo subimos al cerro y permanecimos en campamento hasta la mañana siguiente, divisamos alrededor de 30. La noche del 8 al 9, algunas menos. La franja de la Vía Láctea era claramente visible. Y se dió la bella coincidencia del momento en que alguien lanzó un fuego artificial desde la fiesta patronal y esta coincidió con la caída de una estrella fugaz, en el mismo momento y a su lado. Cuando le preguntamos a un par de personas del pueblo sobre si se veía algo peculiar en sus cielos, nos hablaron de ciertas "estrellas que se mueven" y que suelen verse todas las noches, antes del amanecer.

También me dediqué a captar radios de otros lugares. Lo mismo que en Huari: radios de Ecuador (como una de Machala donde informaban de un par de lesbianas a las que no les habían dejado casarse) y Colombia en la AM y un par de Cajamarca. Un lugareño me hizo notar que detrás de la cadena montañosa, se veía otra, que ya pertenecía a Huánuco. Y que volteando y atravesando las montañas, se llegaba a Cajamarca, vía Huamachuco. Ahora las cosas quedaban más claras.

En la fiesta patronal, de tres días de duración, el plato fuerte fueron las danzas locales: los antis y los negritos. Estos iban de casa en casa cantando y bailando y la gente les invitaba chicha de jora y alguna comida. Iban capitaneados por un hombre con traje de militar antiguo que portaba una matraca. Un vacilón.

Hasta la noche la seguimos. Y por ahí sigue el tío matraca xD
Y , vimos ovnis o algo similar, que para eso en realidad había ido "el profeta". Como que anda loco y cree recibir mensajes de entidades, dijo que le habían dicho que se manifestarían grandemente en el cerro. No pasó nada, aunque el día anterior sí, pero para eso está el video, en el que solo capté unos segundos del suceso. Aunque claro "las entidades" también le "dijeron" que yo no encontraría carro para regresar a Lima si es que me iba solo y al final encontré un camión. Y por supuesto, lo llamé de Huaraz para burlarme de sus "profecías" xD

El burro y la inmensidad.

Restos de casas. Según "el profeta", ahí penan de noche y varias personas han desaparecido.

Una tumba prehispánica.

Restos de cerámica.

Lugareño intentando mostrarnos que el "molle encantado" es insacable.

Y ahora ¿cómo bajamos?
El camino más seguro.

Amanecer desde lo alto del cerro.

El burro hablándole al oído a la burra, y ella, haciéndose la interesante.


El video del supuesto ovni.

Allá arriba del cerro me enteré de que no me habían podido matricular, así que mi regreso se adelantó un par de días. Regresé a Huaraz en un camión, donde el camionero era rockero y mientras ponía los éxitos de GIT, me hablaba de la difícil vida recorriendo los Huaylas y los Conchucos. Era nativo del pueblo de Succha (Aija) y había querido ser educador, me dijo, pero le ganó el hecho de que desde los 8 años ya le agradaba subirse al camión de su padre, transportista como él.

Se cruzó un bus interprovincial, ¡mentémosle la madre! :D

Abajo, el túnel en construcción. Como verán, la ruta es un chancay de a 0.20.
Fuimos a Huaraz siguiendo la otra ruta, la hardcore. El túnel que haría las cosas más fáciles se culminaría recién en unos días, según el camionero, así que el camión se elevó hasta la altura de las cumbres para pasar al otro lado de la cordillera y reencontrarse con los fértiles valles del Callejón de Huaylas. Allá arriba casi se malogra. "Así es mi ruta de todos los días", mencionó.

Pasando por entre las cumbres en camión, con polo, pantalón de tela, rock y pa'l Feis.

A 3 metros bajo el cielo.

  
Cuando el camión parecía haberse malogrado en plena Reserva Nacional del Huascarán.

Posteriormente de Huaraz a Lima y sin novedad. Solo que extraño aquellos lugares. Vivir en una ciudad tan gris y húmeda te hace extrañarlos, aún más.