Eterno verano.

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miércoles, 18 de septiembre de 2013

Volver a ser niño.

Como en los viejos tiempos.
Cuando somos niños (y hasta inicios de la adolescencia) nos mostramos tales y cuales somos. Sin roches, sin importarnos lo que diga el del costado. Sin hacer cosas para impresionar al sexo contrario. Pero pasa el tiempo y nos vamos recubriendo de una careta, una que nos posibilite tener mejor vida social, no perder oportunidades, "no fregarla en la vida".

Y entre las cosas que quedan mejor cubiertas (al punto que muchos creen que desaparecen) están los comportamientos "de niño". Armar un rompecabezas, darle un lapo a algún amigo y correr para que no te alcance, hacer un chiste monse y no criticarlo sino reírte de su ingenuidad/estupidez. Esas y otras cosas. Aunque casi siempre encontrarás un espacio, un lugar, alguna persona, donde tu niño interior pueda aflorar nuevamente. Y vuelves a ser tú en tu más pura e íntima esencia.

A mí me pasa eso cuando voy a casa de mi amiga J. A pesar de que no nos conocemos desde niños, sino desde hace siete años, nos dejamos llevar por las alegrías simples de la vida que se disfrutan sin rubor en las etapas del comienzo. Y es así como encontramos las piezas de Lego que sus sobrinos habían dejado sobre la mesa y empezamos a armarlas y jugar con ellas, como no lo había hecho desde hace, quizá, quince años.

Imaginamos lugares, puertos, carreteras, carritos, guerras. Dejamos que nuestra imaginación fluyera y recordamos experiencias, sueños y fantasías de niñez. De ahí se sumó su hermana, que también es mi amiga. Y recordamos incluso a nuestros amigos imaginarios. Ella me dijo que después supo que su amigo imaginario no lo era tanto sino el fantasma de una señora que había habitado en su casa en la época en que todo eso eran campos de cultivo y ahí estaba una pequeña construcción de los agricultores. Empezamos a contar historias de terror, reímos, y al final de todo, lamenté que el otro año se vaya a Argentina, a estudiar una maestría. Es por su progreso académico y laboral, lo que me alegra mucho, pero eso no quita que la vaya a extrañar.

Con quienes también saco ese lado es con mi grupo de amigos más cercanos (y ahora algo desunidos) que se hacen llamar los PITCH. Con ellos podemos ir por las calles de La Molina, por Galerías Brasil, por el Cercado de Lima, por San Isidro, o por donde sea, hablando tonterías, haciendo chistes, recordando a Marjorie o a la Chuquillanqui (ya algún día les contaré sobre esas atractivas señoritas de nuestro pasado), dándonosla de cantantes, cochineándonos, en suma, siendo nosotros mismos. Y las cosas adquieren un plus cuando vamos a Quilca y entramos a esas galerías donde venden juguetes antiguos y recordamos que alguna vez jugamos con las canicas, los soldaditos, los taps o las cards, mientras ahora todo lo ven videojuegos. Es cierto que también nos entreteníamos con videojuegos, pero era a partes iguales, no estábamos todo el rato hipnotizados por una pantalla.

Antes me ponía un poco "niño" con mi padre y mi madre, y con ella aún puedo hacerlo, pero mi padre se ha endurecido con la edad. Su carácter autoritario se viene elevando a cada mes, a cada año. Y para alguien que ya anda por las mitades y poquito más de los veintes, no es nada gracioso que le vengan a imponer cosas y tratar a gritos a esas alturas. Y claro, eso implica que el trato sea más frío, y en ocasiones, lamentablemente, menos cordial de su parte. Con quien sí se armaba el vacilón y las conversaciones de horas, jugando damas, ludo o Monopolio, con tomadas de pelo, chistes y demás era con mi tío Carlos, que en paz descanse, y actualmente con mi otro tío, el del Cercado, el de los posts de los extraños mecanismos. Por eso siempre lo visito y agradezco su compañía y el que su casa sea a veces mi segunda casa. Las rarísimas veces que veo a mi primo Pedro, mucho mayor que yo, es algo similar. Él me lleva diez años y me conoció cuando yo era un adolescente movedizo de 14, así que su trato es un tanto paternal.

Sin embargo, mi niño interior al comienzo de la adultez amenaza con morir o desaparecer de lo exterior. Y a veces por estar dejando nuevamente enterrado ese lado "niño" siento que comienzo a criticar a quienes aún lo tienen vivo, generalmente mujeres. Michelle, una compañera de estudios, tiene ese lado muy a flor de piel, hay quienes la ven como inmadura y quienes la ven como dulce y tierna. Hace poco me confesó que tiene miedo a "crecer". Para mí es simplemente una chica auténtica pero igual, siento que mi papel de adulto serio a veces gana la partida y termina dándome un poco de roche ajeno cuando veo algunas de sus actitudes. Ojalá que el niño interior no muera, porque muchas cosas que dije que nunca cambiaría, terminaron siendo cambiadas por los golpes, el tiempo y eso que erradamente llaman "madurar" y que solo es desarrollar una costra de insensibilidad ante las múltiples agresiones que percibes de la vida.

domingo, 8 de septiembre de 2013

En el Lima Vive Rock 2013.

Estos días no he escrito nada porque andaba un tanto ocupado, tanto física como mental y espiritualmente. Pero no podía dejar de lado hacer al menos una breve mención a este magno acontecimiento.

El día viernes me la pegué pero MAL (dígase con tono de voz de chica hueca y apitucada) porque después del partido en el que Perú previsiblemente perdió, nos pusimos a beber con la gente de la quinta de mi tío hasta casi el amanecer. Hubo un motivo más, porque en medio de la ebriedad les comuniqué que según mis averiguaciones, la quinta había cumplido 105 años de construida, y eso, por supuesto, es otra razón para pedirse unas cajas más de cerveza.

Aún así, desperté a hora prudente y una amiga me dijo para ir al concierto. Almorzamos en el patio de comidas del Real Plaza y me dí con la sorpresa de que una monja compró harta comida a pesar de que el Papa Francisco había convocado a un ayuno por la paz en Siria.

Llegamos al concierto cuando se presentaba Psicosis. Posteriormente se presentó El Aire; una banda no muy conocida de la cual mi amiga decía que el vocalista parecía orgasmearse con el micrófono y el baterista tenía un aire al Loco Mayonesa y mostraba expresiones raras en su rostro mientras tocaba. Después de ellos le tocó el turno a Ni Voz Ni Voto, y seguidamente a una tal Ysabel Omega. En ese momento muchos de los asistentes nos retiramos a comer picarones, tacos, hamburguesas, etc, que habían en varios puestos de comida congregados para la ocasión. Incluso fueron los de las hamburguesas vegetarianas que te cobran como si fueran de carne (pinches careros, ojalá desarrollen problemas de nutrición por andar comiendo puras hierbitas .l.). Yo por mi parte comí un kebab, ya que les he agarrado adicción desde que se me ocurrió probar uno en el puesto de los árabes que se ponen afuera de la feria de la avenida 28 de Julio.

La gente, como en todo evento gratuito, era de lo más variopinta. Desde patas con pinta de metaleros, góticos o punkis, hasta wachiturros, keipoperos y algunos últimos remanentes de la emada. Esto último nos sorprendió, porque creíamos que ya se habían extinguido. Por ahí también encontré a mi estimada Rocío, a quien solo encuentro en los conciertos. Ah, y a mi ex agarrando con su enamorado número 54.

Digamos que este concierto es lo único bueno que ha hecho Villarán en los últimos meses. La organización fue muy buena y cada grupo salió a la hora fijada en el cronograma, sin retrasos. Hubo bastantes baños portátiles (ese es uno de los problemas habituales en los conciertos: que no tienes donde descargar el bombín) lo que fue muy positivo, aunque nos ganamos con un baño que se movía mucho y de su interior salieron dos lindas jóvenes con pinta de emos que parece que habían tenido su concierto aparte ¡oiga!

Siguiendo con el concierto, los grupos fueron ordenados (al menos hasta antes de La Nueva Invasión) siguiendo el esquema de "un grupo conocido seguido de uno desconocido y después otro conocido" para que así la gente no se vaya cuando salen los grupos nuevos/caletas y al menos los escuchen por compromiso. Después de Ysabel Omega y su reggae (!) siguió La Nueva Invasión y su fusión caviar style similar a la de La Sarita (ska, punk y chicha, además de un par de instrumentos andinos, para decir que se representa al "nuevo" Perú, como si la "nueva identidad" del país entero consistiera en una mazamorra de elementos "populares y andinos" descontextualizados sumados a lo "urbano y occidental" representado por el rock... pero bueno, sonaba bien y las letras me gustaron). Después de ellos entró Pelo Madueño, eterno invitado a eventos de este tipo y siempre presente en festivales de muchos grupos pero que rara vez hace presentaciones solo, porque no van. Entró en bicicleta al escenario, según él para concientizar sobre el uso del transporte ecológico. Tocó los temas de siempre ("Alma de 80s", "Mala sangre", "No es amor" de la etapa de La Liga del Sueño, etc), además de "Calavera reggaetón" y "Amiga". Con mi acompañante concluimos que Pelo es uno de esos casos de un buen artista (porque canta bien, vive sus canciones en el escenario y tiene buenas composiciones) pero que por algún motivo no pega mucho en el público. Quizá sea su pinta de andar eternamente pastruleado o de "vago, drogo... pero con suerte" (en palabras de mi amiga), lo que hace que el público le haga bullying de silbidos en algunas de sus presentaciones. Pero repito: este me parece un buen artista.

Posteriormente llegaron los más esperados de la noche: Los Saicos. Tocaron un tema llamado "Estoy viejo y enfermo", además de "Camisa de fuerza", "Fugitivo de Alcatraz", "Ana" (gran tema; me sentí casi en los 60s), entre otros, y finalizaron con un megapogo general con "Demolición". Fue inolvidable, una de esas cosas que no se viven así nomás y que algún día contarás a tus hijos. Ah, y cumplí mi sueño de hacer en público aquello que siempre hago en privado: ponerme a hacer pasitos de twist en la parte de "Demolición" donde suena pura guitarra. Aw yeah.

Después llegó la gente de Necropsya, así bien metal, que dicen tener 20 años en la música, y después de ellos, Contracorriente. En ese momento terminé metido en pleno pogo y me desestresé empujando y pateando gente. Fue tan genial. Y mientras tanto un par de "globos-condones" surcaban el firmamento.

No me quedé a ver a Inyectores ni Cuchillazo porque mi amiga también se la había pegado la noche anterior y estábamos cansados.

Los dejo con algunas fotos y un video. Nos vemos en el "Juntos por el rock" del 28. De un tiempo a esta parte los conciertos han vuelto a salir uno tras otro :3

Psicosis.


El baterista de El Aire en pleno orgasmo musical.

Ni Voz Ni Voto.


Ni Voz Ni Voto y los globos-condón.


Mi kebab siendo preparado mientras tocaba Ysabel Omega.


La Nueva Invasión.


Pelo Madueño.


Pelo Madueño en éxtasis musical.


Pelo Madueño, nuevamente.


Los Saicos :D


Los Saicos en plena interpretación.


Nuevamente, Los Saicos.

Necropsya.


Contracorriente.

Contracorriente justo antes de verme envuelto en el pogo.
Video:

Los Saicos - "Camisa de fuerza".

martes, 27 de agosto de 2013

Recuerdos de primaria.

Ayer por la noche entré en mi momento de meditación semidepre. Decidí escarbar en mi pasado. Los diarios solo me ayudan a llegar hasta los 16 años, así que lo anterior a ello permanece solo en mi memoria. Y a los 16 años ya era muy parecido a como soy ahora, al menos en mi manera de relacionarme a los demás, con mis virtudes y defectos.

Decidí sumergirme en mis recuerdos de primaria. Dejé en libertad una nube de ideas para ver, en medio de ese remolino, qué cosas me venían primero a la cabeza. Y es así como recordé algunos instantes anecdóticos de mi pasado, no todos malos, de hecho, muchos de ellos buenos o graciosos.

Recordé cuando dí mi examen de ingreso al colegio donde estudié los once años siguientes. Dice mi mamá que cuando me llevó al colegio religioso en el que me quería matricular, yo dije que no quería. Sin querer hice una buena decisión: pocos años después nuestra economía se fue al carajo y no hubiera podido pagarlo. Elegí el pequeño colegio particular de más allá y dí el examen en el tercer piso. En esos momentos ya tenía miedo a las alturas y sentía que mi cuerpo se agarrotaba y no quería subir. Coloreé lo que había que colorear, bastante rápido. Pero había que entregar los papeles en algún lugar y no me animaba a hacerlo. Por lo tanto, mi timidez tiene raíces muy profundas en mi infancia.

Recordé mi primer día de clases del colegio. Mi madre me fue a dejar. El salón estaba a un lado del portón de entrada y aún recuerdo la impresión que me causó al abrirse. Se me hacía enorme, lo mismo que el patio de primaria. Algunos niños lloraban, incluso Adolfo, un chico con problemas psicológicos o quizá psiquiátricos, se orinó. Desde allí le hicieron bullying y terminaron sacándolo del colegio antes de culminar el primer año. Pero en contraste a los demás, yo permanecí callado en un rincón. La profesora, que conocía de antes a mi madre, siempre vió como algo positivo el que yo fuera tan calmado y de pocas palabras frente a los diablillos de alrededor, pero yo no era eso, simplemente tenía miedo, mucho miedo, porque no sabía cómo relacionarme con la gente. Recuerdo bien ese sentimiento porque lo siento hasta ahora, solo que lo he cubierto con grandes capas de sonrisas de falsa seguridad y un bien aprendido papel de "hombre seguro y popular".

Me agradaba mucho un cuadro, que nunca ví bien, pero que la profesora colgó desde los primeros días sobre la pizarra. La temática era religiosa, porque aunque el colegio no era parroquial, sus dueños eran muy católicos. La profesora nos hacía dictados y siempre sacaba buenas notas. Corregía a algunos porque escribían muy grande o no lo hacían de forma recta o, peor aún, tenían la costumbre de escribir solo en una cara de la hoja. Me daba terror la nota 05, me parecía algo malo malísimo. Ahora he vencido ese miedo a punta de conocerlo. Ok, no.

Recuerdo puntualmente dos aprendizajes de primer año. Uno lo recordé en estos días en que estoy llevando Estadística (curso de 2do año que quería seguir dejando varios ciclos más, hasta el final de la carrera, pero que decidí enfrentar) y ví los símbolos de mayor y menor. En primero de primaria, la profesora dibujó dos ballenas en la pizarra con la boca abierta en la forma de los signos. Una se iba a comer a la otra. La que tenía la boca en forma de signo mayor se iba a comer a la de menor. Así aprendí y aprendí para siempre.

Lo otro fue cuando quiso hacernos entender qué era un atajo. Dibujó un cerro con un carrito y dos caminos, uno principal, más largo, y otro diagonal, más directo. Nos dijo que si el carro iba por el segundo camino llegaría más rápido, y eso era un atajo. Y de verdad que en la vida me he acostumbrado a aburrirme rápido de los caminos largos y buscar siempre los atajos. Aprendí bien la lección, creo, pero la empleo mal y me trae problemas.

En segundo de primaria nos pasaron a un salón que tenía dos puertas. Una daba hacia el patio de primaria y la otra hacia un pasadizo por el que siempre me gustaba pasar. Marcaba el límite entre la parte antigua (que me gustaba mucho) y la nueva del colegio. No sé porqué, pero me gustaba la idea de que el salón tuviera dos puertas. Me hace recordar mi ahora, en que cuando planifico algo, me gusta tener siempre una vía alternativa de escape, porque soy muy desconfiado y pienso que las cosas podrían no ir del todo bien.

Cuando estaba en tercero de primaria se realizó una fiesta de reencuentro de la gente del nido donde estudié. Ahí fue mi primer beso. Tania, una chica un año mayor que yo, me siguió cuando entré al baño. Su amiga cerró la puerta. Me preguntó si sabía lo que era un beso. Le dije que no. Me besó y me dijo "Ahora lo sabes". Minutos después se escondía, llegaba la profesora que algo sospechaba y yo por primera vez hice uso de mis insospechadas dotes de actuación. Dije que ahí solo estaba yo y que había entrado porque me sentía mal. Me creyó, me creían todo. Una vez en la fiesta bailé "Celina" de Los Fantasmas del Caribe con quien varios años después sería mi primera enamorada. Fue la última vez que la ví siendo niño, pero siempre la recordé, la soñé y cuando me la reencontré, la vida me demostró que no todas las puertas aparentemente cerradas lo están en realidad. Es algo en lo que hasta ahora pienso cuando quiero consolarme. Ok, ahora.

Me iba al parque al frente del colegio con un amigo y comparábamos los stickers de los chicles Bomky y Disney. Jugábamos con los taps. Yo imaginaba mucho, bastante, la imaginación siempre fue mi refugio. Y sorprendía. Creé una historia en la cual las tapas de los buzones de agua del parque eran en realidad claraboyas que conducían a un palacio bajo tierra donde moraba un rey gato. De niño amaba a los gatos, ahora les hago bullying en la quinta de mi tío cuando hacen bulla. Ok, no.

Recordé que siempre salía entre los cuatro primeros puestos de mi salón. Pero en un bimestre bajé al noveno. No era malo, el salón era de más de 50 alumnos y hasta el puesto 10 aparecía en el cuadro de honor. Pero mi viejo me dijo de pé a pá. Creo que desde ahí le tuve algo de cólera. Ya de pequeño era poco tolerante a la crítica. Quizá esas primeras experiencias causaron que no sea tolerante a la frustración y que me moleste mucho cuando algo no sale como yo quiero.

También por esos años se me dió por tomar agua de vainilla. Agarraba la esencia de vainilla que se usa para darle sabor a las tortas y la echaba en un vaso con agua y azúcar. Me parecía de lo más normal y me extrañé cuando una vez en que me visitó gente del cole, les pareció raro. Definitivamente andaba un poco alejado del mundo o como dice la Biblia: "Estaba en el mundo, pero sin ser de él".

Un poco después se me dió por ver canales de lugares "lejanos". Visité la casa de un compañero y quedé fascinado con su televisión por cable. Pero yo solo tenía la UHF, así que me la pasaba moviendo la antena para sintonizar el canal 33 o el 45 de Villa El Salvador que llegaba a las justas. Y ese fue el origen de cómo hasta ahora, muchos años en el futuro, me la paso buscando radios y canales de televisión de lugares lejanos a cualquier lugar al que voy.

En cuarto de primaria se produjo EL acontecimiento de la primaria. Fue en una clase de Educación para el Trabajo. Como era un salón grande, una mitad iba a Computación a aprender WordPerfect y la otra se aburría haciendo tacitas con cerámica en frío bajo la conducción de un profesor que parecía el clon de Farid Odé. Y en eso se produjo el alboroto. Un grupo de chicos bajó corriendo del segundo piso (donde estaba el aula de Computación) y la gente de secundaria salió de sus salones. En ese tiempo la gente de secundaria me parecía grande y respetable; ahora a mi amiga de 17 la trato de "pequeña". Y se esparció el rumor. En algún momento, según los "testigos", "algo" había aparecido por la ventana de la parte antigua del colegio, que estaba clausurada. Las referencias al supuesto "fantasma del colegio" se multiplicaron y duraron hasta años siguientes, cuando alguien encontró en la biblioteca un libro de la década anterior, escrito por un ex estudiante, en el que contaba el relato de una aparición en ese mismo lugar durante una noche en la que paseaba tras una reunión de padres de familia. Creo que esa fue mi primera experiencia así, "paranormal". Las "expediciones" tratando de entrar a la parte antigua del colegio siguieron por muchos recreos. Ya en secundaria la gente seguía yendo a la parte antigua cuando faltaban a alguna clase o para fumar un cigarrillo caletamente o intercambiaban la porno del momento.

También en ese año, en mi casa había una señora que trabajaba como empleada doméstica y tenía una hija de mi edad. Se llamaba Patricia. Demostrando que había aprendido bien la lección de Tania, un día cerré la puerta de la cocina y la besé. Ella se quedó con la misma cara de sorprendida que yo cuando me besó Tania, un año atrás.

Quinto y sexto de primaria tuvieron pocos acontecimientos notables, salvo los profesores que eran todo un caso. Cómo olvidar al profesor que parecía literato frustrado y sacaba rimas de todo; a la profesora que para todo decía "¿Qué? ¿Ah?" y que se desesperaba porque muchos no podíamos con las divisiones, las fracciones y esas cosas (a veces sospecho que tengo algún grado de discalculia), y sobretodo; al profesor que te jalaba de las patillas y te decía cosas como "No me mortifiques", "Oye tontito, recapacita" o "Soy humano como tú", y que después falleció, curiosamente, de una enfermedad al hígado. Si quiero evitar lo mismo debo dejar de ser tan renegón (otro de mis defectos).

Y es así como siempre vuelvo al origen para encontrar las respuestas del presente y me distraigo con mis recuerdos ya idealizados por la distancia temporal. No vivo del pasado, pero qué bien me hace recordarlo cuando no encuentro respuestas para los porqués del ahora.

lunes, 26 de agosto de 2013

Almas gemelas.

Os voy a contar una historia. Puede ser tu historia, mi historia, la historia de todos (suponiendo que sea real). Es la historia de lo que fuimos, somos y seremos.

Fue contada por primera vez en un bosque de la Alta Galilea, allá por los primeros años de la Era Cristiana.

Antes de encarnar, en la pre-existencia (estoy usando un término mormón, aunque no con el mismo significado), todos éramos espíritus. Y como bien sabéis, los espíritus no son ni femeninos ni masculinos, simplemente son. Las cuestiones de sexo se definen en la materia. Y todos vivían felices, al modo de los ángeles, en un mundo espiritual que podríamos calificar grotescamente como "universo paralelo", cerca a Dios.

Pero entonces sucede que algunos espíritus desean sacudirse la modorra de la habitualidad y deciden progresar espiritualmente, porque si bien están cerca a Dios, no son uno con Él, por más que de Él salieron. Y entonces Dios les dice que antes de hacer eso, deben irse nutriendo de experiencias y la forma de hacerlo es existir, existir muchas veces en los distintos mundos, del más inferior al más superior, en una permanente progresión. No se puede hablar de tiempo, ya que, salvo el mundo de la materia, todos los mundos son atemporales.

Y los que se deciden, emprenden el viaje.

A pesar de no ser masculinos ni femeninos, tienen ambos principios en ellos. Son una totalidad, como la Totalidad de la cual salieron. Tienen lo masculino y lo femenino dentro de ellos.

Pero para ingresar a la materia tienen que dividirse en dos partes: una masculina y otra femenina.

Se les da a elegir el tipo de vida que quieren llevar, la gente con la que se quieren cruzar, las experiencias de las que quieren aprender. La elección es libre y será la única que tengan hasta que vuelvan a lo espiritual. Se divide el ser en dos y entra en la materia conforme a lo que haya deseado. Puede que uno encarne en una aldea cristiana de Siria y el otro en Amsterdam, pero si lo han determinado, también hay casos en los que encarnarán muy cerca, a la vuelta de la esquina o en la misma ciudad, y quizá se crucen.

Obviamente su memoria espiritual ha sido borrada para la materia, así que si se cruzan, solo tendrán indicios, extrañas y numerosas coincidencias de vida, un raro sentimiento de conocerse de antes, quizá alegría, bienestar, una conexión singular y llamativa para ambos.

Y quizá en su fuero interno, lleguen a sospechar e incluso a la convicción de que esa persona es su otra parte espiritual.

Pero como son parte del mismo ser y la misión en este mundo es experimentar, es posible que su encuentro sea momentáneo. Hay muchos que confunden las cosas y creen que han encontrado a su media mitad en lo sentimental, pero sería realmente aburrido y de escasa contribución a la evolución espiritual el estar con alguien idéntico a tí.

A veces tu otra parte aparece solo por unos instantes, horas o días. Y aparece en momentos de crisis. Es la otra mitad al rescate, cuando nadie exterior lo hará. En ocasiones, incluso, ambos estarán en crisis antes de encontrarse, y aún así, de su mutua oscuridad, saldrá la luz. Y habrán cumplido, sin saberlo, con la más sublime misión espiritual: iluminar en el momento oscuro y despertar la esperanza, de la misma forma en que de la noche más oscura surge el amanecer. Después, se irán alejando.

Pero no te entristezcas, tienes toda una vida junto a ese ser. La vida material es solo un paréntesis. La verdadera vida es la espiritual, y la vivirán juntos, porque son un mismo espíritu.

Estas son las revelaciones compartidas en una banca de la playa de Barranco, conversando con una amiga muy entristecida como consecuencia de haber terminado su fuerte amistad con quien ella considera su alma gemela. Comprendió que las cosas están trazadas desde antes, solo hay que descubrirlas. Y que hasta su tristeza obedece a un fin. No tiene porqué entristecerse, si verdaderamente es su otra mitad, hagan lo que hagan, terminarán volviendo a unirse. No aquí.


¿Sabías que?

1. No solo estoy seguro de haber conocido a mi alma gemela, sino que también soy amigo desde niño de mi "gemelo astrológico" (una persona que nació el mismo día que yo, casi a la misma hora y en el mismo lugar) y que además tengo una compañera que me llama "mellizo" xD

2. El invierno ya se fue, según Abraham Levy, y que este fin de semana llegamos a los 20 grados por primera vez desde el 30 de junio.

3. Cuando escribí sobre las almas gemelas me acordé de canciones que no tienen nada que ver como "Media mitad" de Rey Ruiz, pero también de "Quédate" de Lara Fabián (que habla de la reencarnación), "De antes" de Cultura Profética, "La célula que explota" de Caifanes, y el bello tema "Coincidir" de Guadalupe Pineda.

4. Yo no creía en lo de las almas gemelas, es más, me burlaba del tema... hasta que conocí a alguien.

Seguiremos informando.

sábado, 17 de agosto de 2013

Las tierras altas 2.

Me tomé un receso inesperado. Volví a Lima por solo un día, aunque al final, todo parecía configurarse para que me quedara aquí y no cumpliera con la segunda parte del viaje. Pero las cosas se dieron. A las justas, pero se dieron. Tomé un bus a las 22hrs de aquel sábado y a la mañana siguiente volví a estar entre las altas cumbres de Áncash. El problema es que el bus se quedó malogrado por tres horas en el paraje llamado Chasquitambo. Irónicamente, dos días antes le había dicho a Pollo que quería conocer ese lugar (conocido por su calor y su gran producción de paltas) y me molesté cuando él me dijo que en ese lugar "no había nada". Así que lo conocí. Y vaya de qué forma.
Sí Pollo, a la siguiente te creeré.
Como consecuencia de esa demora, perdí el bus que me transportaría de Huaraz a Lucma (distrito del callejón de Conchucos dentro del cual se encuentra Charac, el pueblo en el cuál me quedé). Tuve que pernoctar esa noche en Huaraz, en un hotel, ya que Pollo se encontraba nuevamente en Huari. Pero el atardecer fue genial y un grupo de gente pasó por el frente haciendo bailes andinos. Y el rostro que marcó mi 2012 apareció en mi mente. "Hasta aquí me persigue tu recuerdo", pensé.

Amanecer en Huaraz, desde el quinto piso del hotel (la azotea), donde estaba alojado.
A la mañana siguiente tomaba el "Renzo", uno de los dos buses (junto con "El Veloz"), que hacen la ruta Huaraz - Pomabamba/Piscobamba. Los buses son un poquín destartalados y tienen una petite historia de malograrse en el camino y volcarse en las difíciles geografías que hacen que un trayecto de no demasiados kilómetros tenga que hacerse en seis o siete horas, pero ya qué. No había otra opción. Tomé el de las 07hrs, porque el otro salía a las 19hrs y no me agradaba la idea de tener que bajarme en el "Cruce Mollepampa" (dónde no hay NADA) en medio de la oscuridad de la noche, tener que latear casi una hora en medio del campo y encima reconocer en medio de la oscuridad de las 02hrs una casa en medio de campos de cultivo en los que solo había estado una vez, en 2010.

Llanganuco, ascendiendo.

Pista entre las montañas

Laguna por el deshielo glaciar.
Y para más, con todo el pueblo en tono, porque era la fiesta patronal.

Llegué al pueblo alrededor de las 14hrs. Después de atravesar el Parque Nacional Huascarán por la parte más soft posible y divisar la Laguna Llanganuco y sus aguas turquesas. Estaba tal como hace unos años. Pequeño, pero acogedor. Acaba de pasar la etapa de cosecha, así que los campos no están verdes sino amarillos por la paja y la tierra. Los animales (generalmente cerdos, gallinas, burros y vacas) por aquí y por allá. Y las casitas de barro y piedras, casi todas con sus hornos para fabricar su propio pan. Las conversaciones que se oían al pasar, casi todas en quechua. El español es minoritario en aquel lugar, es más, hay mucha gente, como la familia de mi amigo "el profeta", con quien fuí y de quién ya he hablado en otros posts de este y mi anterior blog, que es bilingue, pero los parientes mayores y aún el niño de la familia, solo hablan quechua con algunas palabras de español.

Érase una tarde en un tranquilo pueblo perdido en la montaña.

Mi heladito de sabores naturales a solo 0.50!
Los (las) antis.

Se va a iniciar el baile y nótese la caja de chela al lado derecho.


El tío matraca y los negritos animando al pueblo :D
Subimos al cerro donde años atrás nos habían mostrado que la gente del pueblo había encontrado restos arqueológicos (más concretamente tumbas), habiéndoselos llevado. Dicen haber encontrado huesos, piedras labradas en forma de trompo y estrellas con un hueco en el medio (seguramente porras). En ese entonces las tumbas aún estaban parcialmente abiertas, pero ahora estaban rellenadas con piedras. En uno de ellos había una particularmente grande que un señor del pueblo nos dijo que "apareció de la nada". Se cuentan leyendas sobre ese cerro, entre ellas la del "molle encantado", un pequeño ejemplar de esa especie vegetal que crece sobre lo que había sido una tumba, desde hace años, y que nadie ha podido arrancar. Nadie sabe de dónde cayó la semilla, y se dice que en algunas noches se ilumina como si fuera de fuego. Más allá, el cerro Cuncash, el más alto, y a donde subir es verdaderamente difícil, yo, personalmente, me quedé a media subida.

Pensé que la lluvia de estrellas fugaces de noches anteriores ya había pasado, pero en la noche del 7 al 8 en que "el profeta" y yo subimos al cerro y permanecimos en campamento hasta la mañana siguiente, divisamos alrededor de 30. La noche del 8 al 9, algunas menos. La franja de la Vía Láctea era claramente visible. Y se dió la bella coincidencia del momento en que alguien lanzó un fuego artificial desde la fiesta patronal y esta coincidió con la caída de una estrella fugaz, en el mismo momento y a su lado. Cuando le preguntamos a un par de personas del pueblo sobre si se veía algo peculiar en sus cielos, nos hablaron de ciertas "estrellas que se mueven" y que suelen verse todas las noches, antes del amanecer.

También me dediqué a captar radios de otros lugares. Lo mismo que en Huari: radios de Ecuador (como una de Machala donde informaban de un par de lesbianas a las que no les habían dejado casarse) y Colombia en la AM y un par de Cajamarca. Un lugareño me hizo notar que detrás de la cadena montañosa, se veía otra, que ya pertenecía a Huánuco. Y que volteando y atravesando las montañas, se llegaba a Cajamarca, vía Huamachuco. Ahora las cosas quedaban más claras.

En la fiesta patronal, de tres días de duración, el plato fuerte fueron las danzas locales: los antis y los negritos. Estos iban de casa en casa cantando y bailando y la gente les invitaba chicha de jora y alguna comida. Iban capitaneados por un hombre con traje de militar antiguo que portaba una matraca. Un vacilón.

Hasta la noche la seguimos. Y por ahí sigue el tío matraca xD
Y , vimos ovnis o algo similar, que para eso en realidad había ido "el profeta". Como que anda loco y cree recibir mensajes de entidades, dijo que le habían dicho que se manifestarían grandemente en el cerro. No pasó nada, aunque el día anterior sí, pero para eso está el video, en el que solo capté unos segundos del suceso. Aunque claro "las entidades" también le "dijeron" que yo no encontraría carro para regresar a Lima si es que me iba solo y al final encontré un camión. Y por supuesto, lo llamé de Huaraz para burlarme de sus "profecías" xD

El burro y la inmensidad.

Restos de casas. Según "el profeta", ahí penan de noche y varias personas han desaparecido.

Una tumba prehispánica.

Restos de cerámica.

Lugareño intentando mostrarnos que el "molle encantado" es insacable.

Y ahora ¿cómo bajamos?
El camino más seguro.

Amanecer desde lo alto del cerro.

El burro hablándole al oído a la burra, y ella, haciéndose la interesante.


El video del supuesto ovni.

Allá arriba del cerro me enteré de que no me habían podido matricular, así que mi regreso se adelantó un par de días. Regresé a Huaraz en un camión, donde el camionero era rockero y mientras ponía los éxitos de GIT, me hablaba de la difícil vida recorriendo los Huaylas y los Conchucos. Era nativo del pueblo de Succha (Aija) y había querido ser educador, me dijo, pero le ganó el hecho de que desde los 8 años ya le agradaba subirse al camión de su padre, transportista como él.

Se cruzó un bus interprovincial, ¡mentémosle la madre! :D

Abajo, el túnel en construcción. Como verán, la ruta es un chancay de a 0.20.
Fuimos a Huaraz siguiendo la otra ruta, la hardcore. El túnel que haría las cosas más fáciles se culminaría recién en unos días, según el camionero, así que el camión se elevó hasta la altura de las cumbres para pasar al otro lado de la cordillera y reencontrarse con los fértiles valles del Callejón de Huaylas. Allá arriba casi se malogra. "Así es mi ruta de todos los días", mencionó.

Pasando por entre las cumbres en camión, con polo, pantalón de tela, rock y pa'l Feis.

A 3 metros bajo el cielo.

  
Cuando el camión parecía haberse malogrado en plena Reserva Nacional del Huascarán.

Posteriormente de Huaraz a Lima y sin novedad. Solo que extraño aquellos lugares. Vivir en una ciudad tan gris y húmeda te hace extrañarlos, aún más.

martes, 13 de agosto de 2013

Zurdería, zurdería ♫

Hoy se celebra el Día Internacional de los Zurdos y tengo muchos conocidos zurdos en la universidad y otros lugares. De ellos, la creencia popular afirma muchas cosas, principalmente que son más inteligentes o más analíticos. Creo que se trata en gran medida de interpretaciones libres de ciertos datos de la neurología que cuando caen en manos del pueblo se transforman en una especie de teléfono malogrado donde se dicen cosas que distan bastante de las originales.

En este día recuerdo un momento de mi pasado más lejano. Me veo, quizá a los 4 años, sentado frente a un plato de leche con trozos de camote, que según mi madre era nutritivo. Trato de agarrar la cuchara con la izquierda, pero mi madre o quizá mi abuela, me corrigen a la mala, con un grito. Poco a poco voy empezando a usar la mano derecha para algunas actividades como comer y cuando aprendo a escribir, lo hago únicamente al modo diestro. Sin embargo, y sin darme cuenta, inconscientemente la mano que siempre utilizo para abrir botellas, golpear, sostenerme en el bus o cargar objetos pesados (y en realidad para todo lo que no sea escribir o comer), es la izquierda. Paralelamente a esto, yo era muy torpe en el colegio y muy descoordinado hasta para caminar. Más aún para otras actividades complejas como marchar, jugar deportes o bailar (esto último recién lo estoy cambiando en los últimos años). Y nunca me expliqué el porqué.

Hasta que un día, cayendo en la cuenta de que lo único para lo que era diestro era para escribir y llevarme la cuchara a la boca, le pregunté a mi madre. Al comienzo lo negó, como siempre que se toca un tema incómodo, pero finalmente lo aceptó de mala gana y justificándose para no sentirse culpable: yo había sido originalmente zurdo, pero mi abuela (su madre) me corrigió una y otra vez porque sus arcaicas creencias le decían que la mano izquierda era la mano del diablo, así que había que escribir con la derecha. Veía el ser zurdo como una anormalidad. Y la falta de carácter de mi madre hizo que no la contradijera sino que la apoyara y, finalmente, se excusó diciendo que así fue mejor, porque en los colegios casi no habían carpetas unipersonales para zurdos. Que mirara nomás cómo sufría mi compañero Daniel para poder escribir en las carpetas para diestros.

Apenas lo supe, empecé a intentar escribir con la mano izquierda, más que porque considerase el ser ambidiestro como un beneficio, porque siempre he tenido esa idea de que en mi pasado cometí o me hicieron cometer muchos errores y debo arreglarlos. Pero para todo hay una edad y así como se habla de una edad crítica para el aprendizaje del habla, después de la cual no aprenderás a hablar con la misma fluidez; supongo que también es así para la escritura, así que por más que lo intente no será igual.

En fin, feliz día a los zurdos, los que sí pudieron seguirlo siendo.


El predicador de la Iglesia Tawantinsuyana parece también ser zurdo.
Otros hechos:

1. Pasaba por la Plaza San Martín cuando me encontré con un par de "predicadores" de la "Iglesia Tawantinsuyana". Eran un par de quemaditos que no sabían ni la propia historia de lo que decían defender. Mensajes repetitivos y huecos. Me da pena que, a diferencia de, por ejemplo, los países nórdicos; en mi país no pueda haber ni una sola agrupación reconstruccionista seria y que todos sean una panda de chiflados, hippies, ecologistas radicales, pastrulos y gente que se emocionó al leer un libro de historia de secundaria. Aparte que NADIE que quiera tener un auditorio serio y un mínimo de credibilidad, se va a "predicar" a la Plaza San Martín, donde solo se reúnen los disque "analistas de la realidad" de toda la vida, que en el fondo son solo una tira de vagos que quieren tener sus cinco minutos de gloria y un par de monedas para el trago.

2. Ayer lunes, así como quien bromea con invitar una empanada, conocí en persona a una chica que desde hace un tiempo ya conocía pero por internet. No diré quién es, pero debo decir que fue una de las tarde-noches más geniales de lo que va del año. Más de seis horas de conversar ininterrumpidamente, con lasagna, fotos y recorrido barranquino, ya que ella vive muy cerca a mi casa, aunque en el distrito del norte. Hacía mucho que no conocía a alguien con quien tuviera tantas cosas en común en tantos aspectos como personalidad, lugares, frases, música, amistades, hechos de nuestras historias personales, etc. Hoy nos volvimos a ver un toque y en verdad, es genial. Fueron momentos super chéveres :)

Ahora sí, los dejo y prometo que el siguiente post sí será sobre la segunda parte de mi viaje :)