Eterno verano.

Mostrando las entradas con la etiqueta personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta personal. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de diciembre de 2013

Recuento de fin de año 2013.

Y aquí estamos (plural mayestático) ubicados desde lo más alto del Cercado de Lima, para llegar con gran potencia a todos los cerros cercanos y también a los que están trabajando abnegadamente a pesar de ser feriado, ya sea que estén pelando cables robados a unas cuadras y vendiendo el celular que te quitaron en Malvinas y para todo ese selecto público de refinados gustos es que aquí tenemos el reeeecueeentooo.

(¡Bravo! ¡Aw yeah! ¡Ídolo! ¡Ahhhh!).

(Vuela un sostén amarillo y la gente lanza gritos de júbilo).

(Ok, basta).

Bueno, este año ha sido el segundo que he tenido con un balance marcadamente positivo después de buen tiempo. Me encuentro pasando por una bonita etapa en lo sentimental y he afianzado la amistad con mis verdaderos amigos, así como he aprendido a que no me importe quienes no lo son en realidad (y he enfrentado a algun@s hipócritas, lo de "Tolerancio" no es solo un personaje para el blog). Ha sido un año de esfuerzo en lo académico, de playa, de recorridos urbanos debido al cambio de domicilio de mi señor padre, de refuerzo de lo espiritual, de viajes a mitad de año. Un año en definitiva, que me ha dejado bastante satisfecho. Un año en el que muchos me dijeron que los ayudé, aún sin proponérmelo, y en el que sentí que las personas que menos imaginé fueron quienes me dieron su ayuda cuando más lo necesitaba.

Ví lluvias de estrellas fugaces durante dos días seguidos. Observé la Vía Láctea con una nitidez mayor de lo que creí posible para mis míopes ojos, oré en la punta de un cerro hasta que casi me dió hipotermia, asistí a una vigilia ovni, conocí a quien creo que es mi alma gemela, recorrí las alturas andinas en un camión mientras escuchaba rock en español, comprobé que la distancia no destruye sino que incluso construye y fortalece cuando tu relación sentimental y tus relaciones amicales están construidas sobre bases sólidas.

Conocí nuevos lugares, nuevas personas y nuevas civilizaciones y sentí que llegué hasta donde nunca antes había llegado (Star Trek style).

Me sentí parte de grupos. Me sentí importante para varias personas y ellas también pasaron a formar parte importante de mi vida.

Confié en personas y estas me devolvieron la confianza con creces. En esto le quiero dar gracias principalmente a mi enamorada que día a día me da lecciones al respecto con su sencillez y cariño, estemos lejos o estemos cerca.

Pero bueno, vamos con un pequeño ránking musical. Es pequeño porque este año he estado más con canciones de años anteriores que con canciones de este año y bueno, es un ránking completamente personal, no he hecho encuestas y ni siquiera he escuchado los ránkings de fin de año de la radio porque estuve en la rica Costa Verde con una gentita.

10. Marc Anthony - Vivir mi vida.
9. Michel Robles / Josimar y su Yambú - Lo que un día fue, no será.
8. Prince Royce - Darte un beso.
7. Kanaku y El Tigre - Bicicleta.
6. Carlos Vives - Volví a nacer.
5. Corazón Serrano - Díganle.
4. DJ Peligro y Las Vengadoras - Soy soltera. 
3. Corazón Serrano - Mi corazón está llorando.
2. Dread Mar I - Árbol sin hojas.
1. Reik - Creo en tí.

Y bueno, me uno a Time y también creo que la figura del año fue el Papa Francisco. Y me uno también al artículo "La excepcional figura de Francisco" del Financial Times. Ah, y me uno a La República que publicó que el grupo del año es Corazón Serrano. Y para mí, el artista revelación es Kanaku y El Tigre que logró el milagro de que después de muchos años Radio Oasis pusiera una canción y un artista nuevo en su monótona programación. En las radios piratas de la capital, la música cajamarquina imperó y Los Alegres de Bambamarca sonaron con su éxito "No llama".

Saludos a todos y que este 2014 todo les vaya lindi boni como los ponys. No se embriaguen mucho, me voy a celebrar en el rico Tahuantinsuyo.

jueves, 10 de octubre de 2013

Comienzos imprevisibles.

Andaba leyendo una revista. Como ya conté, a mí me gusta comprar libros y revistas "viejos". Y bueno, esa revista es un ejemplar de "Historia y Vida" de 1978, una de esas revistas que tratan de curiosidades históricas y temas caletas relacionados con el pasado de los seres humanos y las sociedades.

Me agradó particularmente el artículo "California hubiera podido ser rusa". En él se describe cómo una colonia rusa (Fuerte Ross) llegó a instalarse muy cerca de San Francisco, en la primera mitad del siglo XIX. En ese tiempo California era colonia española y si se permitió a los rusos instalarse fue porque su jefe (el conde Nicolás Rezanov) se enamoró de la hija de una familia acaudalada (los Arguello), quienes intercedieron ante la autoridad española. Los rusos habían empezado a llevar a la colonia incluso soldados y tarde o temprano hubieran terminado arrebatándole esas tierras al debilitado Imperio Español, sino fuera porque Rezanov murió en un accidente al intentar cruzar Siberia para llegar a la capital rusa a pedir al zar que le autorice casarse con Concepción Arguello (en ese entonces los matrimonios inter-religiosos requerían permiso de las autoridades y Nicolás era ortodoxo, mientras que Concepción era católica). Una vez que la noticia de la muerte de Rezanov llegó a California, Concepción corrió a encerrarse en un convento y los españoles empezaron a ocuparse de mandar a los rusos de vuelta a Alaska.

En la revista reflexionaban sobre esos eventos fortuitos que pueden cambiar el rumbo de la Historia. Si Rezanov no se hubiera visto en medio de una tormenta y caído en el agua helada, quizá Rusia hubiera invadido el actual oeste estadounidense y USA nunca hubiera podido llegar a ser la nación con costas en los dos océanos que es ahora, además de la permanente inseguridad de tener a una potencia tan expansionista como ellos, literalmente, al costado. Y así la historia está llena de pequeñas "casualidades" y eventos imprevisibles que destruyen en segundos las predicciones del estudioso más informado.

Pero estos eventos inesperados también se dan en lo pequeño, en la vida cotidiana y en realidad, es de eso de lo que quiero hablar.

Dicen que las cosas bonitas te sorprenden de la forma en que menos te imaginas y cuando menos las planificas, y creo que así es como se ha ido dando la formación de la que, desde hace unos días, es la relación sentimental que tengo.

Fue hace unos meses, en una de tantas clases de uno de los cursos que más me gustaban. A cada grupo le tocaba un tema de monografía y mientras todos se limitaron a exponerlo, hubo un grupo que optó por hacer algo distinto: una pequeña representación teatral. En ella, una chica tomo el control del "escenario" con su actuación, representando a una esposa maltratada y me impresionó tanto que esa noche la incluí en mi Feis. Pero por ese entonces a ella le interesaba otra persona y yo aún seguía con lo último del embobamiento por la chica de la morenada (quienes hayan seguido los últimos meses de mi antiguo blog deben recordar algo de ella). Por cierto, es curioso que a esta última también le presté atención por primera vez en una presentación artística. Siento que me agradan las personas que practican algún arte o quizá sea como me dijo mi amiga Josselyn que "me fijo en quienes complementan mis carencias porque me causan admiración". En este caso, me gustaría tener aptitudes para el teatro o el baile, pero en esos dos campos no doy un carajo. Pero bueno, sigamos.

Pasaron los meses e íbamos hablando, pero tampoco era ella la persona con la que más hablaba. La gente me relacionaba más con una compañera con la que siempre salíamos al cine, a conciertos o simplemente, a comer algo. Pero con quien actualmente es mi enamorada poco a poco iba surgiendo algo, escondido, sin grandes manifestaciones, pero que quedó muy de manifiesto aquella vez en que pasamos toda una tarde juntos hablando de lo más íntimo de nuestras vidas, poniendo canciones en la rockola del Excelsior, tomando café en Starbucks, etc. Después me enteré de que para verme ese día, mintió en su casa diciendo que tenía un trabajo grupal, a fin de poder salir. Lo cierto es que las salidas se volvieron diarias e incluso llegamos a tener un lugar dentro de la universidad donde siempre nos reuníamos a solas, permaneciendo abrazados y conversando durante horas. Finalmente decidimos iniciar una relación, tras casi toda una tarde de conversar al respecto. Ambos venimos de relaciones pésimas que aún pesan mucho por los temores que crearon y preferimos llevar las cosas con calma, si bien hemos acordado que si en algún momento uno de los dos decide que la relación no le satisface, se conversará y si no se llega a un acuerdo, se acabará en buenos términos.

Sin embargo, y a pesar de los pocos días, he recibido muchas alegrías. Quizá la mayor de todas fue la tarde en que me llamó para decirme que quería informarme de algo importante y que la buscara en el patio de la facultad. Cuando llegué estaba ella con varias de sus amigas, y apenas me acerqué me tomo de la mano, me abrazó fuertemente y les dijo que ya estábamos. Resulta que les había contado a todas sobre que quería estar conmigo y las había llamado para hacerlas partícipes de la noticia. Fue casi una presentación en sociedad. Me sentí halagado y arrochado a partes iguales, pero fue algo tan genial (en esta parte inserto un suspiro).

En unas horas iremos a comer pizza, también con sus amigas. Me llevo bastante bien con su círculo y tenemos amigos en común. y si bien aún tenemos que "adaptarnos" (en otras palabras, terminar de soltar el pesado lastre de nuestro pasado sentimental, sobre todo en su caso), las cosas van bien, hay buena voluntad y me siento tranquilo.

Algunas de sus amigas pensaron que ella iba a estar con otro chico. Uno se hace "prototipos" de cómo debería ser la persona con la que se quisiera estar, pero la realidad nos sorprende y terminas estando con alguien totalmente diferente. Eso nos pasó a ambos. Por mi parte, cuando conté que tenía enamorada, algunos de mis amigos pensaron que iba a estar con la persona a la que hace unos posts atrás hice referencia como mi alma gemela y otros pensaron que estaba con cierta compañera que cumplía uno de los principales requisitos que suelo poner a la persona con la que quiero estar: es cristiana. Pero no. La realidad me volvió a sorprender gratamente y hoy estoy con mi actual enamorada, que si bien cree en Dios, no integra ninguna religión ni corriente espiritual.

Y bueno, así es como la vida sigue trayendo cosas nuevas, bonitas e inesperadas. Como conversábamos en la tarde, es sorprendente que todo haya empezado por una representación teatral que a ella se le ocurrió hacer (y que en algún momento quizá pensó no hacer y en una clase a la que por un momento pensé no ir). Me siento feliz y sé que, sea lo que sea que me traiga lo imprevisible del día a día, serán nuevas experiencias que me harán aprender y, en el fondo, siempre serán para bien. De momento, como ya dije, estoy feliz.

martes, 27 de agosto de 2013

Recuerdos de primaria.

Ayer por la noche entré en mi momento de meditación semidepre. Decidí escarbar en mi pasado. Los diarios solo me ayudan a llegar hasta los 16 años, así que lo anterior a ello permanece solo en mi memoria. Y a los 16 años ya era muy parecido a como soy ahora, al menos en mi manera de relacionarme a los demás, con mis virtudes y defectos.

Decidí sumergirme en mis recuerdos de primaria. Dejé en libertad una nube de ideas para ver, en medio de ese remolino, qué cosas me venían primero a la cabeza. Y es así como recordé algunos instantes anecdóticos de mi pasado, no todos malos, de hecho, muchos de ellos buenos o graciosos.

Recordé cuando dí mi examen de ingreso al colegio donde estudié los once años siguientes. Dice mi mamá que cuando me llevó al colegio religioso en el que me quería matricular, yo dije que no quería. Sin querer hice una buena decisión: pocos años después nuestra economía se fue al carajo y no hubiera podido pagarlo. Elegí el pequeño colegio particular de más allá y dí el examen en el tercer piso. En esos momentos ya tenía miedo a las alturas y sentía que mi cuerpo se agarrotaba y no quería subir. Coloreé lo que había que colorear, bastante rápido. Pero había que entregar los papeles en algún lugar y no me animaba a hacerlo. Por lo tanto, mi timidez tiene raíces muy profundas en mi infancia.

Recordé mi primer día de clases del colegio. Mi madre me fue a dejar. El salón estaba a un lado del portón de entrada y aún recuerdo la impresión que me causó al abrirse. Se me hacía enorme, lo mismo que el patio de primaria. Algunos niños lloraban, incluso Adolfo, un chico con problemas psicológicos o quizá psiquiátricos, se orinó. Desde allí le hicieron bullying y terminaron sacándolo del colegio antes de culminar el primer año. Pero en contraste a los demás, yo permanecí callado en un rincón. La profesora, que conocía de antes a mi madre, siempre vió como algo positivo el que yo fuera tan calmado y de pocas palabras frente a los diablillos de alrededor, pero yo no era eso, simplemente tenía miedo, mucho miedo, porque no sabía cómo relacionarme con la gente. Recuerdo bien ese sentimiento porque lo siento hasta ahora, solo que lo he cubierto con grandes capas de sonrisas de falsa seguridad y un bien aprendido papel de "hombre seguro y popular".

Me agradaba mucho un cuadro, que nunca ví bien, pero que la profesora colgó desde los primeros días sobre la pizarra. La temática era religiosa, porque aunque el colegio no era parroquial, sus dueños eran muy católicos. La profesora nos hacía dictados y siempre sacaba buenas notas. Corregía a algunos porque escribían muy grande o no lo hacían de forma recta o, peor aún, tenían la costumbre de escribir solo en una cara de la hoja. Me daba terror la nota 05, me parecía algo malo malísimo. Ahora he vencido ese miedo a punta de conocerlo. Ok, no.

Recuerdo puntualmente dos aprendizajes de primer año. Uno lo recordé en estos días en que estoy llevando Estadística (curso de 2do año que quería seguir dejando varios ciclos más, hasta el final de la carrera, pero que decidí enfrentar) y ví los símbolos de mayor y menor. En primero de primaria, la profesora dibujó dos ballenas en la pizarra con la boca abierta en la forma de los signos. Una se iba a comer a la otra. La que tenía la boca en forma de signo mayor se iba a comer a la de menor. Así aprendí y aprendí para siempre.

Lo otro fue cuando quiso hacernos entender qué era un atajo. Dibujó un cerro con un carrito y dos caminos, uno principal, más largo, y otro diagonal, más directo. Nos dijo que si el carro iba por el segundo camino llegaría más rápido, y eso era un atajo. Y de verdad que en la vida me he acostumbrado a aburrirme rápido de los caminos largos y buscar siempre los atajos. Aprendí bien la lección, creo, pero la empleo mal y me trae problemas.

En segundo de primaria nos pasaron a un salón que tenía dos puertas. Una daba hacia el patio de primaria y la otra hacia un pasadizo por el que siempre me gustaba pasar. Marcaba el límite entre la parte antigua (que me gustaba mucho) y la nueva del colegio. No sé porqué, pero me gustaba la idea de que el salón tuviera dos puertas. Me hace recordar mi ahora, en que cuando planifico algo, me gusta tener siempre una vía alternativa de escape, porque soy muy desconfiado y pienso que las cosas podrían no ir del todo bien.

Cuando estaba en tercero de primaria se realizó una fiesta de reencuentro de la gente del nido donde estudié. Ahí fue mi primer beso. Tania, una chica un año mayor que yo, me siguió cuando entré al baño. Su amiga cerró la puerta. Me preguntó si sabía lo que era un beso. Le dije que no. Me besó y me dijo "Ahora lo sabes". Minutos después se escondía, llegaba la profesora que algo sospechaba y yo por primera vez hice uso de mis insospechadas dotes de actuación. Dije que ahí solo estaba yo y que había entrado porque me sentía mal. Me creyó, me creían todo. Una vez en la fiesta bailé "Celina" de Los Fantasmas del Caribe con quien varios años después sería mi primera enamorada. Fue la última vez que la ví siendo niño, pero siempre la recordé, la soñé y cuando me la reencontré, la vida me demostró que no todas las puertas aparentemente cerradas lo están en realidad. Es algo en lo que hasta ahora pienso cuando quiero consolarme. Ok, ahora.

Me iba al parque al frente del colegio con un amigo y comparábamos los stickers de los chicles Bomky y Disney. Jugábamos con los taps. Yo imaginaba mucho, bastante, la imaginación siempre fue mi refugio. Y sorprendía. Creé una historia en la cual las tapas de los buzones de agua del parque eran en realidad claraboyas que conducían a un palacio bajo tierra donde moraba un rey gato. De niño amaba a los gatos, ahora les hago bullying en la quinta de mi tío cuando hacen bulla. Ok, no.

Recordé que siempre salía entre los cuatro primeros puestos de mi salón. Pero en un bimestre bajé al noveno. No era malo, el salón era de más de 50 alumnos y hasta el puesto 10 aparecía en el cuadro de honor. Pero mi viejo me dijo de pé a pá. Creo que desde ahí le tuve algo de cólera. Ya de pequeño era poco tolerante a la crítica. Quizá esas primeras experiencias causaron que no sea tolerante a la frustración y que me moleste mucho cuando algo no sale como yo quiero.

También por esos años se me dió por tomar agua de vainilla. Agarraba la esencia de vainilla que se usa para darle sabor a las tortas y la echaba en un vaso con agua y azúcar. Me parecía de lo más normal y me extrañé cuando una vez en que me visitó gente del cole, les pareció raro. Definitivamente andaba un poco alejado del mundo o como dice la Biblia: "Estaba en el mundo, pero sin ser de él".

Un poco después se me dió por ver canales de lugares "lejanos". Visité la casa de un compañero y quedé fascinado con su televisión por cable. Pero yo solo tenía la UHF, así que me la pasaba moviendo la antena para sintonizar el canal 33 o el 45 de Villa El Salvador que llegaba a las justas. Y ese fue el origen de cómo hasta ahora, muchos años en el futuro, me la paso buscando radios y canales de televisión de lugares lejanos a cualquier lugar al que voy.

En cuarto de primaria se produjo EL acontecimiento de la primaria. Fue en una clase de Educación para el Trabajo. Como era un salón grande, una mitad iba a Computación a aprender WordPerfect y la otra se aburría haciendo tacitas con cerámica en frío bajo la conducción de un profesor que parecía el clon de Farid Odé. Y en eso se produjo el alboroto. Un grupo de chicos bajó corriendo del segundo piso (donde estaba el aula de Computación) y la gente de secundaria salió de sus salones. En ese tiempo la gente de secundaria me parecía grande y respetable; ahora a mi amiga de 17 la trato de "pequeña". Y se esparció el rumor. En algún momento, según los "testigos", "algo" había aparecido por la ventana de la parte antigua del colegio, que estaba clausurada. Las referencias al supuesto "fantasma del colegio" se multiplicaron y duraron hasta años siguientes, cuando alguien encontró en la biblioteca un libro de la década anterior, escrito por un ex estudiante, en el que contaba el relato de una aparición en ese mismo lugar durante una noche en la que paseaba tras una reunión de padres de familia. Creo que esa fue mi primera experiencia así, "paranormal". Las "expediciones" tratando de entrar a la parte antigua del colegio siguieron por muchos recreos. Ya en secundaria la gente seguía yendo a la parte antigua cuando faltaban a alguna clase o para fumar un cigarrillo caletamente o intercambiaban la porno del momento.

También en ese año, en mi casa había una señora que trabajaba como empleada doméstica y tenía una hija de mi edad. Se llamaba Patricia. Demostrando que había aprendido bien la lección de Tania, un día cerré la puerta de la cocina y la besé. Ella se quedó con la misma cara de sorprendida que yo cuando me besó Tania, un año atrás.

Quinto y sexto de primaria tuvieron pocos acontecimientos notables, salvo los profesores que eran todo un caso. Cómo olvidar al profesor que parecía literato frustrado y sacaba rimas de todo; a la profesora que para todo decía "¿Qué? ¿Ah?" y que se desesperaba porque muchos no podíamos con las divisiones, las fracciones y esas cosas (a veces sospecho que tengo algún grado de discalculia), y sobretodo; al profesor que te jalaba de las patillas y te decía cosas como "No me mortifiques", "Oye tontito, recapacita" o "Soy humano como tú", y que después falleció, curiosamente, de una enfermedad al hígado. Si quiero evitar lo mismo debo dejar de ser tan renegón (otro de mis defectos).

Y es así como siempre vuelvo al origen para encontrar las respuestas del presente y me distraigo con mis recuerdos ya idealizados por la distancia temporal. No vivo del pasado, pero qué bien me hace recordarlo cuando no encuentro respuestas para los porqués del ahora.

lunes, 26 de agosto de 2013

Almas gemelas.

Os voy a contar una historia. Puede ser tu historia, mi historia, la historia de todos (suponiendo que sea real). Es la historia de lo que fuimos, somos y seremos.

Fue contada por primera vez en un bosque de la Alta Galilea, allá por los primeros años de la Era Cristiana.

Antes de encarnar, en la pre-existencia (estoy usando un término mormón, aunque no con el mismo significado), todos éramos espíritus. Y como bien sabéis, los espíritus no son ni femeninos ni masculinos, simplemente son. Las cuestiones de sexo se definen en la materia. Y todos vivían felices, al modo de los ángeles, en un mundo espiritual que podríamos calificar grotescamente como "universo paralelo", cerca a Dios.

Pero entonces sucede que algunos espíritus desean sacudirse la modorra de la habitualidad y deciden progresar espiritualmente, porque si bien están cerca a Dios, no son uno con Él, por más que de Él salieron. Y entonces Dios les dice que antes de hacer eso, deben irse nutriendo de experiencias y la forma de hacerlo es existir, existir muchas veces en los distintos mundos, del más inferior al más superior, en una permanente progresión. No se puede hablar de tiempo, ya que, salvo el mundo de la materia, todos los mundos son atemporales.

Y los que se deciden, emprenden el viaje.

A pesar de no ser masculinos ni femeninos, tienen ambos principios en ellos. Son una totalidad, como la Totalidad de la cual salieron. Tienen lo masculino y lo femenino dentro de ellos.

Pero para ingresar a la materia tienen que dividirse en dos partes: una masculina y otra femenina.

Se les da a elegir el tipo de vida que quieren llevar, la gente con la que se quieren cruzar, las experiencias de las que quieren aprender. La elección es libre y será la única que tengan hasta que vuelvan a lo espiritual. Se divide el ser en dos y entra en la materia conforme a lo que haya deseado. Puede que uno encarne en una aldea cristiana de Siria y el otro en Amsterdam, pero si lo han determinado, también hay casos en los que encarnarán muy cerca, a la vuelta de la esquina o en la misma ciudad, y quizá se crucen.

Obviamente su memoria espiritual ha sido borrada para la materia, así que si se cruzan, solo tendrán indicios, extrañas y numerosas coincidencias de vida, un raro sentimiento de conocerse de antes, quizá alegría, bienestar, una conexión singular y llamativa para ambos.

Y quizá en su fuero interno, lleguen a sospechar e incluso a la convicción de que esa persona es su otra parte espiritual.

Pero como son parte del mismo ser y la misión en este mundo es experimentar, es posible que su encuentro sea momentáneo. Hay muchos que confunden las cosas y creen que han encontrado a su media mitad en lo sentimental, pero sería realmente aburrido y de escasa contribución a la evolución espiritual el estar con alguien idéntico a tí.

A veces tu otra parte aparece solo por unos instantes, horas o días. Y aparece en momentos de crisis. Es la otra mitad al rescate, cuando nadie exterior lo hará. En ocasiones, incluso, ambos estarán en crisis antes de encontrarse, y aún así, de su mutua oscuridad, saldrá la luz. Y habrán cumplido, sin saberlo, con la más sublime misión espiritual: iluminar en el momento oscuro y despertar la esperanza, de la misma forma en que de la noche más oscura surge el amanecer. Después, se irán alejando.

Pero no te entristezcas, tienes toda una vida junto a ese ser. La vida material es solo un paréntesis. La verdadera vida es la espiritual, y la vivirán juntos, porque son un mismo espíritu.

Estas son las revelaciones compartidas en una banca de la playa de Barranco, conversando con una amiga muy entristecida como consecuencia de haber terminado su fuerte amistad con quien ella considera su alma gemela. Comprendió que las cosas están trazadas desde antes, solo hay que descubrirlas. Y que hasta su tristeza obedece a un fin. No tiene porqué entristecerse, si verdaderamente es su otra mitad, hagan lo que hagan, terminarán volviendo a unirse. No aquí.


¿Sabías que?

1. No solo estoy seguro de haber conocido a mi alma gemela, sino que también soy amigo desde niño de mi "gemelo astrológico" (una persona que nació el mismo día que yo, casi a la misma hora y en el mismo lugar) y que además tengo una compañera que me llama "mellizo" xD

2. El invierno ya se fue, según Abraham Levy, y que este fin de semana llegamos a los 20 grados por primera vez desde el 30 de junio.

3. Cuando escribí sobre las almas gemelas me acordé de canciones que no tienen nada que ver como "Media mitad" de Rey Ruiz, pero también de "Quédate" de Lara Fabián (que habla de la reencarnación), "De antes" de Cultura Profética, "La célula que explota" de Caifanes, y el bello tema "Coincidir" de Guadalupe Pineda.

4. Yo no creía en lo de las almas gemelas, es más, me burlaba del tema... hasta que conocí a alguien.

Seguiremos informando.

domingo, 11 de agosto de 2013

Varicela a los 17.

Fue una mañana de un año de mediados de la década 0. El "Club Axé Bahía" era el programa más escuchado en la radio que dice que está de moda, aunque también los Black Eyed Peas sonaban como los artistas del momento. Tenía 17 años y mi primera relación sentimental conmocionaba, sí, conmocionaba (ok, nunca tanto) las pocas cuadras que separaban mi casa de la de mi enamorada. En ese tiempo estudiaba Derecho y pues, esa mañana (recuerdo que era sábado) fuí a la universidad a mis clases de Actividad II - Oratoria, cuando al regresar noté una extraña calentura en mi rostro. Al mirarme al espejo noté la existencia de dos granitos rojos en mi pómulo izquierdo. No les dí importancia, pero la calentura aumentaba y a las pocas horas los granos empezaban a poblar mis brazos, parte del pecho y algunos (más loquillos) en las piernas. Felizmente mi ingle no fue tocada, ya que desde esos años deseaba ser padre.

Mi vieja, algo paranoica, se preocupó totalmente y me llevó al médico que siempre atiende a la familia. Este se rió al verme (es un cachaciento de primera) y dijo que no era nada grave, pero sí poco habitual, ya que la varicela suele dar en la niñez, no a los 17 años. Recetó una crema, unas pastillas y dijo que no me reviente los granos o mi piel quedaría marcada, que en unas semanas se me iría el bicho, cuando mi poderoso sistema inmunológico venza en la batalla, y una vez logrado eso, sería inmune de por vida. Mi mamá se puso a leer al respecto en internet y de algún lugar sacó que no debía salir a la calle porque podía darme neumonía y que, además, se podían burlar por la rareza de que a alguien le dé esa enfermedad en la adolescencia tardía. Pero yo tenía a mi enamorada ¡a la mierda el mundo, pero no ella! Pero tampoco la quería contagiar, y eso de hecho podía pasar, porque nuestros encuentros eran siempre bastante cercanos.

La llamé de mi primitivo celular Samsung de pantalla verde azulado y me dijo que igual vaya a verla o que ella me buscaría. Le dije que no la quería contagiar e insistió. Y al final se hartó y con su clásico carácter fuerte me dijo:

- Carajo, vienes a mi casa hoy a las 4. Tu mamá sale en las tardes, dile que no eche candado a tu puerta y sales. Le dices que si no quieres candado es porque uno nunca sabe cuando habrá temblor. ¡Pero vienes!

Esperé la hora indicada y presuroso salí. Total, era un cosito y hacía lo que ella me diga (ok, no). Felizmente era invierno, así que usar capucha y chalina no se veía fuera de lugar; además, no me salieron muchos granos en la cara, sino más que nada en los brazos. Saludé a la gente que, para variar, se encontraba de vagancia en las afueras de la tienda que oficiaba como punto de reunión, y me fuí rapidín y saludé a mi querida y amada que se hallaba en su puerta. Quise hacerlo de lejos pero ella me jaló y me estampó un gran beso. La miré horrorizado mientras ella se reía, diciéndome:

- ¿Ves que no me prestas atención cuando te cuento mis cosas? Hace tiempo te conté que tuve varicela en la primaria y que la gente de mi cole me jodía, etc.

Era cierto. Era inmune. No había peligro.

Entramos a su casa y empezaron las cosas que son habituales entre quienes se quieren.

Creo que le causó morbo mi situación aparentemente vulnerable. Pero esa vez, lo que siempre hacíamos, lo hicimos aún mejor.

La situación se prolongó por varios días, hasta que la enfermedad fue vencida. No iba a mi universidad, así que tiempo había de sobra. A mis compañeros y profesores les dije que había tenido bronquitis. Dudaron. Eso no se cura del todo tan rápido. Además, uno de los granitos iniciales del rostro aún era visible.

Extrañamente, creo que esos pocos días de verse a escondidas y jugando con el supuesto riesgo, nos unieron más.

Años después se lo conté a mi vieja, y ella, que siempre tuvo anticuerpos hacia la susodicha, me dijo: "Esa chiquilla te expuso ¿ya ves? por eso te decía que no debías estar con ella. No le importó tu situación".

Después tendría enamoradas verdaderamente malas y mi vieja empezaría más bien a decirme si no sería buena idea que hubiese seguido en mi relación inicial o que la retomase.

Pero ni esa historia ni la varicela volvieron más. Soy inmune a las dos desde hace tiempo.

La idea de este post surgió como consecuencia de que una amiga veinteañera me contó que ha contraído la enfermedad. Si que te dé a los 17 es algo raro, que te dé pasados los 20 te vuelve una rara avis total. Así que mañana la veré y jugaré a que no me queema (¡el alcatraz! ok, no).

Y ¡oh curiosidad! Cuando me dió esa enfermedad también fue un agosto. Mucho más bonito que este, sin duda.

jueves, 18 de julio de 2013

Liebster award.


Y bueno, resulta que me dieron un preeemiooo (póngase de fondo el sonido que salía cuando aparecía la imagen de 20th Century Fox en las películas antiguas). Me lo dió Munani, un blogger al que leo desde hace tiempo y con quien coincidimos en algún BlogDay y consiste en responder unas preguntas. A continuación las respondo para vuestro deleite, agrado y con risas pregrabadas de fondo:

1) ¿Cuál es tu fantasía sexual preferida?

Hacerlo en la parte alta de la huaca de mi universidad y sentir que es una experiencia de encuentro con la historia. O volver a hacerlo en una casa abandonada, pero esa casa ya no existe, ahora es un edificio. Puta alcaldesa que malogras mi bohemio distrito ._.


2) Si te propusieran "juego de roles" ¿quién te gustaría ser?

El dominante :3 Y darle duro al ritmo de "Ahora te voy a ponel a gozalll" de Machito Ponce. Mi ídolo ese causa xD Ok, es de mi época de cole.


3) ¿Qué parte de tu cuerpo es la que más te gusta?

Mi cerebro :3 Es que es parte de mi cuerpo pues :D


4) ¿Cuál crees que sería tu fetiche?

Mi fetiche es todo lo que tenga que ver con música. Y bueno, siempre me gusta dar nalgadas xD Así que sería nalguear al ritmo de alguna canción que suene de fondo. No sé porqué se me ocurre "Globo de gas" de Pedro Suárez-Vértiz. Ok, no.

Cantemos todos:

"Pobre ser humano el que te escuche jadear, lalalá!" xD


5) ¿Con qué dibujo quisieras tener sexo y por qué?

A "Ángel, la niña de las flores" le tenía ganas desde que era niño. A la firme. Quería descubrir su flor de los siete colores :D Ok, noooo.


6) ¿Cuál ha sido tu mayor experiencia homosexual?

Cuando un pata que ya no es mi amigo (porque se frustró y se me alejó) que después de años se había vuelto travesti con hormonas y todo, me dijo que le gustaba, después de haberme chapado tomándome por sorpresa. Ahora es transexual y no voy a negar que se le ve bien, pero bueno, hay más posibilidades de que me vuelva ateo a que cambie de orientación (los que conocen mi lado religioso saben a qué me refiero).

7) ¿Con qué actor/actriz te gustaría tener sexo y por qué?

Bueno, yo soy buen pobre y no me vacilan las actrices de Hollywood sino el elemento nacional.
Cuando era chibolo me gustaba Tula Rodríguez y hace unos días mi mejor amigo me mostró un video de cómo está ahora Azucena del Río, cuyas portadas de El Chino, Ajá, etc, recuerdo de cuando era púber. Y como diría el meme "not bad". Sí, ya sé que es bailarina, vedette o como la quieran llamar y no actriz, pero me gusta pé.


8) ¿Cuál crees que es tu punto G?

El oído, sí, como las mujeres, es parte de mi lado femenino (he crecido más entre mujeres pé, algo tenía que quedarme xD). Hace algún tiempo conocí a una chica que tiene una voz tan erótica pero tan erótica que no podía ponerme pantalón de tela cuando salíamos a conversar. Ya ustedes imaginen el porqué.


9) ¿Con qué personaje de la Historia te gustaría tener sexo y por qué?

De chibolo me gustaba leer las Tradiciones Peruanas. Leí la mayor parte y un personaje que me gustó fue María Castellanos, rival de la Perricholi. No sé porqué, pero me la imaginé como una mamacita retro, aparte que por lo que contaban, era toda una loquilla y con gente así uno siempre se divierte xD Además que se ve que era más narcisista que la patada y entre narcisistas nos comprendemos. Ok, no soy narcisista, lalalaaá (ok, lo confesé).


10) Si fueras prostituto(a) ¿cuánto cobrarías?

Depende de para qué quiero el dinero y si me urge. Y de qué tan buena esté la clienta xD


11) ¿Qué es lo malo de ser virgen/casto?

Yo me inicié sexualmente a temprana edad (pubertad), pero sí he visto a gente que tiene algunas interrogantes al respecto, sobre todo las mujeres si son conservadoras, porque se preguntan si fulano será "el indicado". Pero no es algo exclusivo de las mujeres. Uno de mis amigos tiene problemas con su enamorada, entre otras cosas, porque ella quiere tener relaciones ¡pero ya! (tiene un pasado sexual movidito movidito) y él, por principios religiosos, quiere encontrar a alguien que también sea virgen y tener su primera relación en el matrimonio.

Saludos a todos y si alguien se anima a responder las preguntas, excelente :P

lunes, 15 de julio de 2013

Deseo de pertenencia.

La vida me ha rodeado de gente con gustos muy distintos a los míos. Gente que podía y requería de ponerse una etiqueta que mostrara al mundo cuáles eran los gustos o aficiones que ellos consideraban definitorios de su identidad. Por supuesto, esto fue mucho más marcado en la adolescencia, la etapa en la que la pregunta omnipresente es "¿quiénes somos?" y buscamos modelos que nos hagan sentir parte de algo, ya sea en la música, el grupo de pares, las series de televisión, etc. O en todo caso en las marcas o estilos de ropa, en los equipos de fútbol o en los lugares de diversión frecuentados.

Yo no fuí ajeno a estas cosas. Siempre tuve un muy marcado sentimiento de querer pertenecer a algo. Lo logré parcialmente al final de la secundaria, cuando tuve mi primer verdadero grupo de amigos, una suerte de "minipandilla" dentro del colegio, donde yo era el mayor y una especie de líder. Todos compartíamos una serie de rasgos: tímidos; objeto de bullying los unos, simplemente ignorados los otros; chanconcitos de sus respectivos salones y por esto mismo, digámoslo así (y discúlpeseme la falta de modestia y la palabreja que voy a escribir y que detesto) un tanto "cultos". A los 15 años, mientras los temas de la mayoría del salón fluctuaban entre "juguemos una pichanga", "yo soy metal, tú eres punk" y "vamos a la salida a gilear a las flacas del cole parroquial de aquí a unas cuadras", nosotros hablábamos de Historia, misterio, actualidad, política, escribíamos narraciones ficticias, hablábamos de religión (uno de los chicos siempre me decía que terminaría convirtiéndome a la ortodoxia, porque, es cierto, aunque a los 15 era católico carismático, me fascinaba el oriente cristiano e incluso tenía una cruz similar a las ortodoxas que colgaba siempre de mi cuello) e incluso íbamos a la biblioteca a leer una serie de libros antiguos y caletas que sabe Dios a cuánto los habrán rematado cuando decidieron cerrar el colegio. Éramos diferentes y decidimos agruparnos, y creo que eso nos salvo de caer en una crisis de identidad adolescente, haciendo que no nos sintiéramos bichos raros, y sabiendo que tarde o temprano al salir de esas aulas encontraríamos a más gente con la cual hacer amistad.

Terminó el colegio y perdí contacto con ellos, excepto con uno, que hasta ahora es mi amigo. En mi primera universidad no sabía cómo desenvolverme pues era muy tímido (en realidad lo sigo siendo) y sentía que la gente era muy extrovertida y que no me harían caso. Pero ocurrió. Inesperadamente la primera persona que me hizo el habla fue la que desde el primer día se hizo notar como la chica popular del salón. Con el tiempo nos hicimos buenos amigos y terminamos asistiendo a la misma iglesia. Porque sí, ella era creyente, pero igual que yo, a veces lo disimulaba muy bien.

Pasó el tiempo y formé un grupo de amigos de esa universidad, también con varias cosas en común. Con ellos recorrí por primera vez las lejanas Comas, Carabayllo y Puente Piedra, ya que vivían por allí. Era un acuerdo tácito que al salir de clases nos teníamos que reunir por horas a conversar y fuimos a las primeras noches de discoteca y alcohol juntos. Ese es el antecedente de P.I.T.C.H, el grupo de amigos que conservo hasta ahora.

Con los mencionados P.I.T.C.H (Personas Identificadas Totalmente con el Hueveo, nombre que nos puso Beto, uno de los integrantes, en una noche de tragos allá por 2005) sucedió algo muy peculiar. No tenemos muchos gustos en común. Uno de ellos es metalero y otaku, el otro es lo que se conoce como gamer y el otro es aficionado a la lucha libre. Y todos ellos saben que a mí me llegan altamente el metal, los mangas y el anime, la lucha libre y los videojuegos (al menos los de estos últimos años) y que me parece una estupidez dedicarle tiempo y dinero a esas cosas (y que la tolerancia es una virtud que no tengo, así como tampoco pelos en la lengua). Y asimismo unos no comparten los gustos de los otros y menos los míos, ya que mi afición por los temas de misterio les parece carente de interés y la música que escucho no les gusta y si bien en el pasado la criticaron, con tantas noches de disco a cuestas han aprendido a tolerarla.

Con cada uno de ellos comparto, sin embargo, algunos gustos. Por ejemplo con "Pollo" compartimos el gusto por las cosas antiguas y por el techno noventero, mientras que con Beto en cierto modo los temas espirituales. "Pollo" es mi mejor amigo y su ausencia, junto a la de Beto, por encontrarse ambos lejos en ese momento, fue una de las razones de mi depre de cumpleaños, ya que sentí que lo pasé rodeado de personas de poca importancia para mí y no de quienes considero mis hermanos. Ese sentimiento de hermandad está cimentado, más que en gustos, en experiencias. Hemos tenido viajes juntos, salidas con anécdotas como para escribir varios libros, y hemos estado los unos para los otros en momentos buenos y malos y nos seguimos apoyando a pesar de actualmente estar en entornos distintos, y eso hace que la amistad se fortalezca más que si compartiéramos, por ejemplo, el barrio o el equipo de fútbol.

Ya hablé de dos grupos de los que me sentí parte (del segundo aún me siento integrante) pero hubo otros con los que interactué por circunstancias X pero de los que nunca me sentí miembro. Por ejemplo, mi grupo parroquial de adolescencia. Me gustaba toda esa aura mística de dizque hablar en lenguas e ir a retiros y de incluso tener ciertas responsabilidades dentro del, en ese entonces, grupo más numeroso de la parroquia. Pero nunca me sentí parte. No hice grandes amistades ahí, aunque es cierto que ahí conocí a mi primera enamorada. Y justamente con ella me puse en contacto con otro grupo que tampoco sentí que llegara a integrar.

Ese grupo fue el de la gente del barrio. Nunca antes y mucho menos después de esos tres años de relación volví a sentir que tuviera un barrio (en el sentido de comunidad). El hecho de que viviéramos a solo cuatro cuadras y que ella sea muy extrovertida y tuviera muchos amigos, hizo que tomara una de las grandes decisiones de mi vida: echar al tacho la timidez, adaptarme y hacer amigos, tomándola como modelo, ya que sentía que si no lo hacía, ella terminaría aburriéndose de mí. Digo que esta decisión fue grande porque una vez terminada la relación me había acostumbrado tanto a estar con gente que, por primera vez en la vida, el no sentirme solo y ser aceptado se volvió para mí una necesidad, así que empecé a actuar como "sociable y extrovertido" (digo actuar porque en realidad es una máscara, una actuación o técnica para poder desenvolverme, a mí me cuesta muchísimo interactuar con gente nueva, en realidad) y esa es la imagen que muchos se llevan de mí hasta hoy. Cuando les digo que en realidad soy tímido, inseguro y que me cuesta trabajo, por ejemplo, dar talleres o exponer, no me creen. Incluso una conocida de años me dijo que soy "popular" en la universidad en que compartimos carrera y que tengo muchos amigos. Esto hizo que me cuestione sobre si realmente tengo amigos, un grupo y más aún, si la gente realmente me conoce, y no lo niego, me hizo sentir que estoy solo de la peor forma: sintiéndome solo en medio de mucha gente.

Quizá suene desfasado para alguien que ha pasado los 25, pero muchas veces sigo sintiendo ese impulso adolescente de sentirme parte de un grupo que comparta mis aficiones, como ocurrió con ese ya lejano grupo de la secundaria. Conozco algunas personas a las que les atraen los temas de misterio, por ejemplo (como "el profeta", que incluso me acompañó a dos vigilias ovni o alguna amiga con quien hablamos de temas místicos, almas gemelas, energías y demás y otras personas que son igual de "eclécticas" en lo musical o que les gusta leer de Historia sin los prejuicios de la ortodoxia científica (es decir, que sean unos heterodoxos y conspiranoicos totales), pero son personas por aquí y por allá, no un grupo, y de verdad me gustaría tener uno.

¿Lo tendré? No sé. Tampoco es algo que me quite el sueño, es solo un deseo. Dicen que siempre hay un roto para un descosido, pero ¿será que alguna vez muchos descosidos nos juntaremos? Quien sabe, pero me gustaría mucho que así fuera.

viernes, 28 de junio de 2013

35 kilómetros por un tono.

Eran las 22hrs y me encontraba hablando por chat con la chica más dulce y tierna de todo Comas, Los Olivos y parte (solo parte) de Puente Piedra. Nos encontrábamos haciendo catarsis ya que pasaron ciertas circunstancias que nos tuvieron un tanto afectados. En mi caso, la depresión post cumpleaños, a cuyos motivos ya dedicaré una entrada, porque, aunque he tratado, no ha salido la inspiración ni la voluntad necesaria para culminar una.

En este momento me sirvo un poco de café, porque la temperatura en Lima ha llegado a los 13 grados con más o menos 96% de humedad. Y para los que viven en la rica Chosica "Villa del Sol", ha llegado a 12 grados por la madrugada.

Lo cierto es que a eso de las 22:30hrs, me llama ella (la botella, ok no), Liliana, mi amiga de juergas, llantos, tardes mirando el mar, borracheras, viajes y, en algún tiempo, incluso el amor. Obviamente no estoy poniendo su nombre verdadero, porque sé que internet es un pañuelo. Bueno, casi siempre cambio los nombres de las personas de las que hablo en mis blogs.

La cuestión es que me llamó y me dijo que baje a la disco tal, de San Borja, porque celebraría su cumple (que es un día antes que el mío) y ¡sorpresa! celebraría el mío también, ya que irían amigos en común. Y como siempre pasa desde 2007, cada vez que ella me dice "ven", yo voy, y más aún ahora que hemos retomado la amistad después de un año de no tener la más mínima intención de vernos (al menos de mi parte) por una serie de malos entendidos. Así que, inocente, decidí esperar un carro que me llevara desde Ventanilla (donde vive mi viejo y donde me encontraba) hasta San Miguel, para de ahí tomar un carro a San Borja.

No sé porqué carajo, pero parece que las empresas de transporte creen que Ventanilla es una especie de "ciudad dormitorio" donde la gente solo llega a jatear y que nadie desea salir de noche. A las 22hrs ya no hay ni un miserable bus o combi por la avenida principal, que conecte con Lima, y los pocos que pasan van en sentido inverso (de llegada) y se dirigen al paradero final, en la intramontana Mi Perú o la remota Pachacútec. Así que esperé y cuando me dí cuenta que empezaban a llegar personajes de dudosa moral e intenciones, tomé un taxi hasta MegaPlaza, de donde asumí que encontraría carros para San Miguel. Lo cierto es que nadie me quiso llevar por menos de 25 soles y se dieron unas señoras vueltas para salir a la Panamericana Norte a la altura de Naranjal y de ahí seguir hasta el centro comercial. Una vez en MegaPlaza y ya alrededor de las 00hrs tomé una combi que decía San Miguel, pero no conté con que no iría de frente sino que se metería nuevamente al Callao (atravesando zonas nada recomendables, al punto que uno de los que ahí viajaba decía "no pare, que por aquí suben asaltantes") y salimos por el Aeropuerto (sí, exactamente, volví CASI a Ventanilla) para seguir hacia San Miguel al ritmo de los clásicos del reggaetón. Recordé con Nina Sky y Héctor y Tito a la vez que me enteré que el conductor y el cobrador eran Testigos de Jehová. Una vez en San Miguel tomé otro bus que tras atravesar Pueblo Libre y San Isidro me dejó en Miraflores, donde otro bus me llevó hasta Barranco (porque Liliana me llamó para decirme que finalmente habían preferido ir para allá).

Llegué a la disco y me salió a recibir Karen, la ex enemiga acérrima de Liliana, pero con quien han hecho las pases porque en su cada vez más próxima vida laboral no conviene tener gente que te ponga el cabe. Se me pegó, como siempre lo hace cuando me ve y Liliana nos dirigió una mirada de ¬¬ ya que recordó cómo terminó eso en una anterior celebración donde al final Karen y yo nos desaparecimos hasta el día siguiente. Liliana siempre se ha mostrado celosa con mis enamoradas o personas muy cariñosas y hasta casi me sabotea el inicio de una relación. Siempre me he preguntado porqué. Pero bueno, después de nuestro alejamiento dejó de hacerlo.



Bailamos canciones de N' Samble, Maná, Pedro Suárez-Vértiz, Nene Malo, Corazón Serrano y otros artistas y tomamos chela y tequila. Este trago me puso en un aprieto, ya que nunca había tomado y no sabía cómo se pone el limón y la sal. Al final me lo tomé puro ante la admiración de la gente y diciendo que "macho peruano que se respeta no combina el trago para rebajarlo", pero la verdad es que el único tequila anterior en mi vida había sido este de acá.

Al final, ya con el amanecer, terminé durmiendo en su casa (aunque en el fondo no había necesidad, porque vivo a unas cuadras) y ella me ofreció su sillón, cerca a la cocina donde penan, y me arropó con las frazadas. Fue un momento particularmente feeling en el que nuestros rostros (como casi siempre que hablamos, y ahí entra el lenguaje corporal a decirnos mucho) terminaron muy muy cerca. Posteriormente, me miro, nos miramos, sonreímos y fue una tremenda miradera.

A veces no sé qué pensar...

Lo cierto es que...


Expectativa. Obsérvese que los de Google ponen "Vantenilla" en lugar de "Ventanilla".
Para llegar de Ventanilla a Barranco, tuve que recorrer, en teoría, poco más de 35 kilómetros, que en un hipotético mundo feliz, me hubieran tomado 46 minutos. Pero en la realidad recorrí mucho más, ya que esa sería la ruta más directa y corta, si tuviera carro propio o 100 soles para pagarle a un taxista de buena voluntad, y si no hubiera tráfico. Calculo que fueron alrededor de 45 o 50 kilómetros y 2 horas de viaje en cuatro autos diferentes con lo que ésta se constituyó en la más larga travesía que he hecho por un tono (no por una persona, porque alguna vez me fuí hasta Trujillo para ver a alguien).

Realidad. Cada línea de distinto color es un carro distinto.
En fin, que si no haces estas tonteras en la juventud, solo te quedará ver que tus hijos las hagan. Saludos. Y que siga la fiesta del feriado largo. Hoy tuvimos, además "El Día del Ceviche" (otra de esas ingeniosas festividades que se inventan los últimos gobiernos) y mañana tendremos el tradicional Día de San Pedro y San Pablo y Día del Pescador (más interesante en el puerto del Callao y en los minipuertos de Ancón y Chorrillos) y también la Fiesta del Orgullo Gay con su respectiva marcha. También me han invitado a un festival católico en Carabayllo, pero yo, bueno, este, tengo un trabajo grupal en la tarde e iremos al Mercado Central.