La primavera resuena.

domingo, 13 de marzo de 2016

Algunas impresiones con respecto a la Marcha por la Vida 2016.

Desde niño me decían que si quería llevar una vida tranquila y sin conflictos, tenía que evitar hablar de política o religión con los demás. Como yo no quiero una vida tranquila, sino interesante, desoí esa recomendación y me puse a armar lío (como recomendó el Francisco); pero no en cualquier ocasión (como el loquito que salía temprano por la avenida Piérola de Barranco y gritaba en contra del gobierno y todo lo que se le ocurría) sino, principalmente, cuando veo que otros se burlan, minimizan o quieren censurar aquellas cosas en las que cree la humanidad desde siempre y eso, lamentablemente, se hace a cada rato bajo el manto de una supuesta "tolerancia y progreso".

Años atrás me gané varias puteadas y perdí un par de amistades por tener diferentes posiciones políticas. El día de ayer discutí con una amiga que me hizo un par de comentarios jocosos con respecto a mi asistencia y apoyo a la Marcha por la Vida. Como yo no soy católico, no tengo esa estúpida costumbre de estar permanentemente dando la otra mejilla (como le mencioné a una amiga catequista) y le respondí directo a la vena, la discusión se armó (ella es una izquierdista que pregona la "tolerancia y la diversidad de ideas", por cierto) y me libré de tener una persona de cerebro infectado por la ideología de género en mi círculo. Así estamos mejor.

Acuerdos y desacuerdos.

Estoy de acuerdo con que se debe respetar la vida del concebido, no me parece que eliminar vidas ajenas "porque la madre se desanimó de tener al bebé y quiere ser linda, libre y loca" sea otra cosa que un asesinato. El derecho a decidir se restringe a que decidas sobre tí mismo/a (córtate un brazo o los genitales si eso te hace feliz o "colabora a tu identidad") y el concebido NO es parte del cuerpo de la mujer sino un nuevo ser humano protegido por la Constitución. En la universidad en la que estudio, buena parte de mis compañeros son pro-aborto, tras haber sido influenciados por grupos de izquierda (los más bulleros, aunque no necesariamente representen a la mayoría) y porque algunos docentes ideologizados les lavaron el cerebro cuando eran cachimbos. Todo esto, unido a que no quieren dejar la adolescencia, los hace sentirse "rebeldes" y que "van a cambiar el mundo" por legalizar el aborto, entre otras "genialidades" que ya se deben estar imaginando.

No estoy de acuerdo, sin embargo, con que se satanice la utilización de la píldora del día siguiente, que me parecería una buena opción para el tan socorrido caso de "violaron a la niña, eres inhumano si la obligas a tener un niño que no quiere". Se debería acceder de forma gratuita a esa pastilla en los centros de salud y, si eres menor de edad, solamente en estos lamentables casos y acompañado de tus padres. Asimismo, no estoy de acuerdo con los argumentos moralistas que se oponen a la utilización del preservativo y su repartición gratuita en los centros de salud.

Tampoco estoy de acuerdo con el carácter marcadamente católico (o de jerarquía católica) de este evento. Está bien que muchas parroquias hayan participado y apoyado, pero no hay que olvidar que también asisten y dan su apoyo muchos evangélicos y algunas personas sin afiliación religiosa. Y, por supuesto, que Cipriani no es precisamente una garantía de moral como para que cierren la marcha con un discurso suyo. Asimismo, no me parece que deba permitirse la presencia de ciertos políticos oportunistas como Nano "cambio de ideas para ganar votos" Guerra García o Luis "defensor de Acuña" Iberico. Eso solo es "motivo de escándalo" del que se pueden colgar los pro-abortistas y genera desconfianza en muchas otras personas. Al menos Julio Rosas sí ha demostrado ser consecuente con lo que cree sin importarle la opinión del resto desde hace muchos años.

Doy fe de que hubo mucha gente en esta marcha, me atrevería a decir que tanta o más que el año pasado, sin embargo, me gustaría saber cómo hacen para calcular la cifra de 750.000 personas. Aún así, doy por hecho que no fueron solo 60.000 como maliciosamente informaron los pro-aborto de RPP. Por cierto, el único medio que bajó hasta la Costa Verde para transmitir parte del concierto de cierre fue TV Perú; un milagro siendo que el actual gobierno de la presidenta Heredia está totalmente influenciado por la ideología de género.

Este año, los sectores correspondientes a las parroquias (según me comentaba la amiga catequista ya mencionada) salieron separados unos de otros y ya no todos juntos, como hasta el 2015. Esto ocasionó que pudiera observarse mayor disgregación de la gente y dar la impresión de ser menos, aunque proporcionara mayor orden. Estoy en desacuerdo con ello: el objetivo de una manifestación es que la sociedad y los gobernantes vean que somos muchos y que estamos unidos y no en grupitos.

Para el 2017 le recomendaría a la gente que no sea floja y que baje hasta el cierre del evento en la Costa Verde en lugar de regresarse una vez que llegan al malecón. No ha venido usted desde lejos para caminar solo unas cuadras: apoye y viva la celebración por la vida de inicio a fin, por favor.

¡Viva el respeto a la vida del ser humano desde la concepción! :)

#MarchaPorLaVida se mantuvo como TT nacional por muchas horas en Twitter.

Aunque el tema principal era oponerse a la legalización del aborto, algunas personas tocaron otros temas interesantes en sus pancartas.

Rumbo a la Costa Verde.




Cierre a cargo del grupo católico "Siervas" conformado por religiosas.

2 comentarios:

  1. Sí a la vida! No al aborto! Claro que fuimos 750.000 no van a cerrar calles en 4 distritos para poquitos no?

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  2. Fue algo muy emocionante y hermosos el estar presente en esta manifestacion, el proximo año, sin duda alguna regreso. El Peru es un pais soberano y no tenemos porque andar dandole el gusto a la maldita onu.

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