Eterno verano.

viernes, 6 de mayo de 2016

Recordando "El valle de Gwangi".

Allá por mediados de los 90s llegó a Perú una interesante colección de fascículos que bajo el nombre de "Dinosaurios" producía la editorial española Planeta. No tuvo gran éxito, pero yo estaba encantado con la misma y cada vez que salía con mi madre y pasaba por algún kiosko preguntaba si ya había salido un nuevo ejemplar. Recuerdo que con cada uno venía una pieza de "huesos" o "piel" de un dinosaurio armable y logré completarlo, aunque no tengo ni idea de dónde esté ahora.

Fue en esos fascículos en dónde leí la reiterada mención a la vieja película "El valle de Gwangi" (1969) y coincidió que, por única vez, un canal nacional la transmitió. Hace unos días la encontré online y aquí les hago una breve reseña, desde mi muy personal punto de vista.

Llega un cowboy a un típico pueblo hispanoamericano (desde los estereotipos que de nosotros tienen los gringos) con su rodeo, su plaza, su iglesia, sus caballos y un niño llamado Lope (¿quién carajo llama Lope a su hijo por estas épocas?). Avanza la película y aparece un paleontólogo que defiende la tesis de que el hombre convivió hace millones de años con antiguos mamíferos como el eohippus (antepasado del caballo) y muestra el fósil de una pisada del pequeño equino al lado del hueso de un homínido.

Por esas cosas de la vida, uno de los protagonistas encuentra (¡oh casualidad!) a un pequeño caballito que resulta ser (ajá) un eohippus. Lo capturan y lo primero que piensan no es en llamar a los especialistas más reputados para que esto entre en los anales (!) de la ciencia sino que el paleontólogo se orgasmea pensando en la fama que esto le dará y el galán con su amada piensan en utilizar al rocinante como atracción circense en un espectáculo en el que Diablo (que esa era su gracia) bailase sobre otro caballo. La humanidad nunca fue mejor dibujada.

Estos se traen algo entre manos.

Por supuesto, la curiosidad del ser humano es insaciable, y no pararon hasta llegar a unas montañas que según los lugareños eran prohibidas. Después de tirar de unas rocas dieron con la entrada que los condujo a un valle escondido, donde la vida se había quedado detenida desde lejanas eras. Se encuentran con un pterodáctilo y asisten a una pelea entre un tiranosaurio y un estiracosaurio.

Todos sabemos cómo acabará esto.

Digamos que el terópodo les cayó en gracia y decidieron capturarlo, cosa que lograron tras algún intento fallido. Le pusieron por nombre Gwangi y decidieron llevarlo al pueblo para... ¡ponerlo de atracción en el rodeo! porque el caballito ya había pasado de moda y querían algo más divertidín.

¡Gwangi se está garchando a todos!

Parece una escena de Los Picapiedra, sobre todo por la jaula.

Por supuesto, esto no podía terminar bien. El rey de la especie que gobernó el mundo por alrededor de 150 millones de años no podía permitir tal vejación y es así que escapa y empieza a hacer de las suyas. Para empezar, decide cambiar de menú y ataca a un elefante del rodeo en una impresionante escena imposible en la que dos eras se enfrentan.

Como si de un dragón se tratase, el alocado Gwangi decide perseguir a los seres humanos que osaron capturarlo y los acorrala en una iglesia católica. Profanando lo sagrado entra en medio de las bancas, las pinturas y las columnas de hispánico estilo. Los humanos tratan de defenderse con una suerte de lanza, pero la bestia se libera y sigue al ataque.

"Si la Iglesia es universal ¿por qué no admite a un dinosaurio?".

¡Atrás bicho!

Al final se hace fuego y el dinosaurio termina su mesozoica existencia quemado delante del altar, como alegoría del triunfo de la Luz sobre las tinieblas. Hay una escena en la que aparece el sagrario, con el triángulo que representa a la Trinidad (aunque los conspiranoicos dirán que prueba que el filme es illuminati) y a un lado, Gwangi va quemándose, en medio de las llamas de su maldad.

Esta escena da para un post entero debido a su simbolismo.

Como les digo, una película que en estos tiempos sería vista como un despropósito digno de risa, pero para su tiempo poseía efectos especiales muy realistas y una historia de esas que te pueden pasar cuando te internas por olvidados parajes. Definitivamente, un clásico que merecía ser comentado en este tu blog que te quiere y te engríe.

1 comentario:

  1. Qué locos para hacer una pela así, parece de esas serie B que se volvieron famosas de los malos efectos que usaban porque eso las hacía más interesantes.

    Peor era cowboys vs aliens.

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