La primavera resuena.

domingo, 28 de mayo de 2017

Enamoramiento espiritual.


El ser humano, intentando dar forma visible al Infinito no visible.

¿Existe algo así como el "enamoramiento espiritual"? 

Digo, cuando no sólo te encandila la bella sonrisa de esa persona, sino el saber que lo que la motiva es un profundo amor a Dios y el saberse infinitamente amada por su Creador. 

O cuando no solo te genera admiración su gran seguridad ni su vida tranquila y llena de virtud, ni su renuncia a lo mundano (que ya quisiera uno tener a ese nivel) sino el saber que su vida entera se sustenta en la plena confianza en que todo lo que pueda pasar, será siempre para la mayor Gloria de Dios.

O cuando al despedirse, no lo hace con el clásico "Nos vemos" sino con un "Dios te Bendiga", no de fórmula, sino vivido en cada una de sus palabras. Y que en verdad bendice. Y que en verdad es un vehículo más que tiene el Amor del Padre para manifestarse en tu día e iluminarlo.

O cuando al aparecer frente a tus ojos, inmediatamente recuerdas las palabras de Proverbios 31,10 y sientes que ese versículo fue escrito pensando en ella, ya en esos lejanos tiempos.

O cuando se fortalece tu certeza de que abandonarte a la Voluntad de Dios es siempre una buena decisión, porque después de todo, es por la Voluntad de Dios que esa persona y tú coincidieron. Bueno, el "coincidir" es un decir, porque en un mundo regido por Dios, las coincidencias no existen.

O cuando eres consciente de que, aún si algún día ella te llegase a amar, siempre amará más a Dios. Y eso es, definitivamente, lo más hermoso de todo.

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