La primavera resuena.

lunes, 4 de noviembre de 2013

La vida y la muerte cruzándose en El Sauce.

Son varias las cosas que aún no tengo en claro, entre ellas si el cementerio se llama "El Sauce" o "Los Sauces". Ambas denominaciones se entrecruzan en diálogos y señalizaciones, lo mismo que los nichos que trepan los cerros con las casas de las invasiones allá arriba, o como la muerte y la vida en sus terrales en el Día de los Muertos.

Tomamos el carro en el Metro de La Hacienda (o Metro de San Juan de Lurigancho para los que somos foráneos). Habían colectivos que te llevaban por un sol, y es que el cementerio no está demasiado lejos de la avenida principal. En el trayecto iba recordando la primera vez que escuché algo sobre el sitio: fue a finales de 2008 cuando un asustado taxista llamó al programa "Viaje a otra dimensión" del Dr. Anthony Choy a contar cómo había tenido un encuentro paranormal en una noche en la que llevó a una habitante del asentamiento humano contiguo hasta su casa. La historia fue elegida como la más terrorífica de ese año por el programa. Posteriormente llegarían los testimonios del guardián y de los vecinos que aseguraban haber visto extrañas presencias especialmente en la zona donde están enterrados los bebés.

Pero sigamos con el recorrido.

Okei no.
Lo primero que observamos en las calles cercanas fue la presencia de vendedores de todos los tipos, así como gente bebiendo licor y haciendo pachamancas con piedras y ladrillos en los exteriores de varias casas. Aunque lo más interesante fue encontrar a Los Elegantes de la Cumbia de Luchito Asencio (chapa tu radio y sintoniza la pirataza Sabor 106.7 si es que vives en SJL, el Rímac o el Cercado) presentándose gratis en una casa a medio construir.

¡Sabor!
Las calles repletas.
Pachamanca urbana.
Entrando a El Sauce.
Nótese el asentamiento humano que está sobre el mismo cerro que los nichos.
Ya dentro de El Sauce (dicho sea de paso, el segundo cementerio más grande de Lima después del de Nueva Esperanza) todo se ponía más sabrosón. Era la anarquía total. Gente trepada en los nichos para colocar velas. Gente bebiendo cajas y cajas de cerveza, acompañados de bandas de música del centro, del sur o del norte, e incluso danzantes de tijeras. Tumbas medio destruidas. Una cruz tirada sobre la tierra. Gente orinando detrás de las tumbas más escondidas. Velas, comida, bailes, familias de todas las procedencias, gente que hablaba en quechua cuando tomaba, parlantes, fotos y más trago.

Me gustó.

¡Qué chucha miras!

No desaparece aquello que muere, solo lo que se olvida.

Cheleando hasta pasar a mejor vida.

Aunque parezca olvidada, alguien dejó flores en aquella tumba.





Yo también quisiera que me entierren en un mausoleo en forma de iglesia.

Tumba de miembros de los Israelitas del Nuevo Pacto Universal.

Con ritmo.


Desde lo alto.

Y llegó la noche.
Algunas familias quizá se hayan amanecido junto a las tumbas de sus seres queridos. Lo cierto es que a las 7pm aún eran muchos los que conversaban, oraban, tomaban, etc, y se notaba que tenían para rato. Fue una experiencia muy interesante y totalmente diferente a otros cementerios como Parque del Recuerdo donde no te permiten dejarle al muerto ni un caramelo ni ponerle canciones así sean instrumentales. Eso no es un cementerio. Allí la gente no puede expresarse en lo más mínimo ni darle un poco de vida a aquellos que ya pasaron a una vida mucho mejor, como en El Sauce.

6 comentarios:

  1. Muy parecidas a las que hay en los barrios alejados por aquí, aunque ya es MUY común que todos vayan a los cementerios privados... así tipo películas de Estados Unidos! =) este año no fui a visitar a nadie. =(

    ResponderEliminar
  2. No conozco ese cementerio, pero se parece mucho al cementerio que esta al sur de lima en Villa Maria del triunfo la mama de un amigo esta enterrada ahí! Lo curioso es que ahí si los entierran osea no hay nichos! Son puestos en la tierra! Algo que no vi hasta que llegaron los cementerios grandes y bonitos, como jardines de la paz y esos! Caray esa ultima foto me ha gustado mucho! El Ocaso de toda vida! No? Lo bueno es que la vida sigue!

    ResponderEliminar
  3. Lo mismo ocurre en el cementerio de Moro, Ancash. Ahí están enterrados parte de los familiares de mi mamá, entre ellos mis dos abuelos. Las "celebraciones" (no sé, no me gusta llamarlas así) son grandes también y llenas de mucho sentimentalismo. He visitado también el parque del recuerdo y bueno, no dejaban ni poner un tallito, así que escondí una carta debajo de la piedra :)

    No soy de ir a cementerios, nunca voy en esas fechas "típicas"... Bonita tu experiencia y hermosas tus fotos, espero algún día visitar ese cementerio :)

    ResponderEliminar
  4. Me gustó mucho, es tan costumbrista, imtimo.

    Elegantes de la cumbia jajaja

    ResponderEliminar
  5. Wow! tiene un gran parecido al de Nueva Esperanza en Villa María del Triunfo, estos lugares son muy pesados y me dan dolor de cabeza pero en fechas como el día de los muertos muy fuera de ser desordenada y caótica es muy emotiva, a mi me emociona. Aunque da algo de miedito ahora que se han reportado ladrones y violadores por ahí.

    Es todo una fiesta.

    Saludos.

    ResponderEliminar