Eterno verano.

sábado, 14 de diciembre de 2013

Dos extremos: Animales de monasterio y animales enamorados.

Los animales como regalos de Dios: El gato del monasterio.


Nuestro amado gato de bosque de Noruega, Hami, es más feliz cuando toda su hermandad monástica se reúne junto a él, en nuestra sala de biblioteca de la comunidad. Todos lo consideramos un miembro importante de nuestra comunidad, y Hami es el único gato que conozco que tiene su propia página de Facebook, iniciada por una mujer que lo había visto en una peregrinación al monasterio (si mi memoria es correcta).

Conocí a Hami, un gato grande, mientras caminaba cerca a nuestra antigua casa remolque (ahora desaparecida) hace unos doce años. Nos sorprendimos el uno al otro, pero al extender mi mano, se acercó a verme. Cuando lo recogimos empezó a ronronear inmediatamente, por supuesto en ese instante abrí una lata de salmón, y ahí decidió adoptarnos.

Un mes después de su llegada lo llevé a un veterinario para ser revisado y me dijeron que este gato probablemente había sido dejado por una persona de Seattle, como ocurre con frecuencia cuando la gente quiere deshacerse de una mascota y se aseguran de que el animal no pueda encontrar su camino a casa (imposible al estar el Monasterio Ortodoxo de Nuestro Salvador Misericordioso en Vashon, una isla).

A menudo digo a la gente que Hami me domesticó, ya que nunca antes había sido fan de los gatos por ser alérgico a su pelo. Poco sabía que los "bosque de Noruega" son de las pocas razas que no generan alergia.

Los gatos de bosque de Noruega tiene un muy suave doble abrigo de piel, patas grandes, rasgos faciales dulces y una capacidad muy fuerte de ronronear. Son agradables y les gusta estar rodeados de gente. Hami saluda a todos los que vienen al monasterio, escoltando sus pasos desde el estacionamiento. Todos los que alguna vez lo conocen, lo aman. He perdido la cuenta del número de personas que han declarado que nunca les han gustado los gatos, pero quieren un "bosque de Noruega" después de conocer a Hami.

Como raza inteligente que son, Hami ha aprendido a hacernos saber lo que quiere, sea agua, comida, mimos, dormir, o simplemente quedarse solo. Es un excelente compañero para todos, incluso nos acompaña cuando alguno toma una caminata en el bosque por el sendero de Valaam. Él y yo tenemos un juego especial que ambos disfrutamos. Salgo por el camino con Hami corriendo delante mío. Se esconde detrás de un helecho grande, y aunque sé que está esperando más adelante, de pronto salta y siempre se las arregla para asustarme. Entonces corre a esconderse detrás de un árbol y salta cuando alguien camina por ahí. Jugamos hasta el final del camino.

Su salud está un poco deteriorada con la edad, como la mía. Ambos sufrimos de artritis y queremos sentarnos junto al fuego en las noches frías de invierno, abrazados en el sofá, al lado del viejo abad. Me he encariñado con él y no me imagino cómo sería la vida en el monasterio sin él.

Los animales nos enseñan mucho sobre el amor incondicional. Nunca olvidaré el día en que Hami vió a nuestras gallinas recién llegadas de Rhode Island por primera vez. Estaba sentado conmigo y algunos invitados. Al percibir Hami a las gallinas comenzó a caminar hacia el gallinero. Lo seguí, como hicieron nuestros huéspedes. Al detenernos, Hami estaba agachado frente a una gallina, listo para matarla. Todo lo que se necesitó fue que le dijera: "No, Hami, ellos son nuestros amigos". Nos vió y se alejó hacia la puerta, dejándonos a los invitados y a mí solos con los pollos. Nunca más los ha molestado desde esa tarde.

Aunque he crecido con perros y gatos, no tuve una mascota desde la secundaria. Estoy muy agradecido de que Hami decidiera unirse a nuestra comunidad.

Con amor en Cristo, el abad Trifón.

¿Se enamoran los animales?

En una entrevista publicada en el blog Phronesis, Helen Fisher, antropóloga dedicada desde hace alrededor de 30 años al estudio del amor romántico, mencionó entre otras cosas, que los animales experimentan lo que ella llamó "un amor romántico primitivo" dejando de comer y beber cual adolescentes humanos enamorados.



Ante esto, dos testimonios.

"Y si cuento la experiencia de Rocky, mi perro, podría decir que se enamoró. Hace varios meses atrás, cerca de mi casa, vivía una perrita llamada Stwar. Ella, idéntica a Rocky solo que en versión hembra. Se conocieron en una de sus tantas escapadas de mi perro y desde entonces se llevaron muy bien, pasaban la tarde juntos paseando y jugando en el parque, tan bien juntos que en un par de ocasiones la trajo a casa. Todos los días esta perrita venía a buscarlo, rascaba la puerta y Rocky dejaba de hacer por acercarse a la puerta y olfatearla, entonces comenzaba a rascar la puerta y a llorar para que lo dejara salir. Cabe recordar que su apetito disminuyó y que se pasaba todas las noches aullando. Así estuvo durante buen tiempo, hasta que Stwar lo dejó por irse con otro, le partió el corazón a mi perro. Tengo que decir que durante todo ese tiempo Rocky le fue fiel y la "respetó", creo que precisamente esto fue lo que hizo que Stwar se aburriera, se buscó a otro perro con el que a un par de días intimó. Rocky cayó en depresión, dormía todo el día, apenas comía y lloraba durante las noches. Afortunadamente el dolor le duró poco y ahora está bien con una nueva compañera". (Gaby).

"Frente a la casa de mi papá hay un par de gatos enamorados. Todas las noches se maúllan de un techo a otro, hasta que uno de los dos salta y acompaña al otro. Se pasan juntos toda la noche y a veces buena parte del día. Un perro envidioso les ladra desde un techo vecino  A veces aparece otro gato de los tantos que hay por ahí y lo botan porque solo quieren estar ellos dos  Suspiro". (Tolerancio).

Los susodichos en pleno chape.

3 comentarios:

  1. Busqué y Abad Trifón es el nombre de un periodista que hace cuentos ¿De él es el cuento?¿el cuento es tuyo? explicación porfa que de verdad siempre prefiero leer lo que crea el bloguero por más cortito o simple que sea, aunque aveces también hay un motivo especial para enlazar. Luego sobre el comportamiento de los animales pues dicen que están regulados por los genes y el medio ambiente. Saludos!

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    1. No estimado, lo que puse es una traducción de lo publicado en la cuenta de Facebook del abad Trifón, un religioso ortodoxo del monasterio ahí mencionado, que está en el estado de Washington, Estados Unidos.

      No está en internet libremente, su Face es solo para quienes lo agregan y como te digo, está en inglés :)

      Sobre lo segundo: sí, así dicen, y muchas veces los seres humanos también actuamos por lo que está en nuestra naturaleza o por reacción inconsciente a nuestro entorno, más que por nuestra razón.

      Saludos.

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  2. Aww me gusto mucho la historia de Hami. Leí que cuando ronronean es porque son felices incluso en Europa hay un café donde están llenos de ellos. Has oído sobre la miau-terapia?
    Saludos.

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