En las últimas décadas se ha potenciado la imagen de Barranco como distrito turístico, cultural, juerguero, playero y romántico. La gente va para terminar totalmente ebria en el boulevard a las 3am hablando pavadas o para veranear en los pocos metros de playa que nos dejaron los últimos gobiernos municipales corruptos, pero muy pocos, quizá casi nadie, relacionaría a Barranco con restos arqueológicos. Pero resulta que sí, hasta no hace mucho hemos tenido dos sitios arqueológicos preincas en nuestras narices y no nos hemos dado cuenta. Personalmente, sabía algo del pasado prehispánico de mi distrito por la lectura del libro "Historia y Leyenda del Viejo Barranco" de José Antonio del Busto en el que brevemente se menciona que Barranco perteneció al señorio de Sulco y que el ídolo máximo de aquellas gentes, llamado Sulcovilca, era una piedra que descansaba frente al mar barranquino. De adolescente caminé por las playas buscando la dichosa piedra pero seguramente se la llevaron, con sacrílego desdén, al construir la pista de la Costa Verde.
En fin, menos divagar y a lo que iba.
Caso 1: Huaca La Viñita: Todos la vimos, casi nadie sabía qué era. Desde niño me llamaron la atención esos montículos a un lado de la Vía Expresa que siempre veía cuando mi padre me llevaba a pasear por la desaparecida lagunita. Para mi familia (que vive en Barranco desde la década de los 40s) eso no era más que un terral o pampón, y lo mismo para todas mis amistades barranquinas. Nadie sabía que eso era una huaca, ni siquiera los que como yo, vivían a solo unas cuadras. No habían carteles del INC ni nada que lo indicase y, además, se encontraba casi totalmente enterrada. Por eso pasaba desapercibida y nadie levantó un dedo cuando fue arrasada. De hecho, el dedo fue levantado recién, muy tardíamente, hace algunos días, casi 13 años después de que fuera aplanada.
Expliquemos el asunto en imágenes.
a) El plano corresponde al "Inventario de Monumentos Arqueológicos del Perú: Lima Metropolitana" de 1985. En color rojo figura la ubicación de la huaca y en el extremo superior derecho puede leerse una breve descripción. No hay fotos.
b) La primera foto satelital se encuentra en Google Earth y corresponde al año 2000. Desde el aire pueden observarse claramente algunas estructuras semienterradas, las que por otro lado casi no eran visibles desde la calle a consecuencia del muro de ladrillo construido alrededor.
c) La segunda foto corresponde al año 2001. Aún puede observarse la huaca.
d) La tercera foto corresponde al año 2002 y se observa que La Viñita ha sido totalmente aplanada. Si queremos buscar culpables tenemos el dato de que la alcaldesa en ese año era la señora Josefina "Fina" Capriata, en cuya gestión además, se destruyó otro lugar considerado monumento histórico y símbolo del distrito: la ya mencionada lagunita ubicada exactamente al frente de la huaca.

e) Las dos primeras siguientes imágenes corresponden a cómo se ven los alrededores de lo que fuera la huaca en la actualidad y que es básicamente como la hemos estado viendo los barranquinos en los últimos años: como un muro blanco tras el cual no sabíamos el tesoro que existía. La tercera imagen es muy ilustrativa: al lado izquierdo se observa uno de los montículos de tierra de lo que fue la huaca, totalmente tapada y minimizada por los paneles publicitarios y el muro de la Vía Expresa. Es interesante ver como muchos (me incluyo y hago un mea culpa) nos hemos parado exactamente delante de la huaca para tomar fotos del atardecer marino o de los edificios miraflorinos, dándole la espalda (nunca mejor dicho) a La Viñita y por esto no existen prácticamente fotos de la huaca propiamente dicha. La ignoramos totalmente, la despreciamos y ahora nos lamentamos.
La última foto corresponde al estado actual de las cosas. La UTEC, no sabemos cómo, ha conseguido comprar ese terreno y obtener autorización para construir en él una enorme mole que además, romperá con todo el paisaje circundante de forma visualmente agresiva.
f) Sería curioso si no fuera trágico. Ya a finales de 2000 los vecinos barranquinos hacían marchas y reclamaban para que no se destruya la lagunita ¡e incluso el INC estaba "estudiando el asunto"! (para lo cual tuvieron que apersonarse al lugar) y ¿nadie se dió cuenta de que menos de dos años después aplanaban restos arqueológicos exactamente al frente? Lo ya dicho: nadie sabía lo que había en su propia calle y los del INC... bien gracias, jateando, seguramente.
Caso 2: Huaca Tejadita: Ubicada en Surco, pero muy cerca al límite con Barranco (por eso la incluyo en este post), se encontraba, escondida, la Huaca Tejadita. Mi mejor amiga vive a solo dos cuadras de ahí, pero ni ella sabía que era una huaca; solo le habían contado que esos terrenos antes fueron chacras. Sin embargo, en el "Inventario..." se hace mención de su existencia aún en 1985, aunque tan derruida que no podían precisarse ni sus características.
En este caso, el terreno de la huaca, aunque quizá aplanado, se mantuvo libre de invasiones urbanas aún en 2000 y al parecer en fecha tan reciente como 2007.
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| 2000. |
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| 2007. |
Hasta que, en algún momento indeterminado entre 2007 y 2010, al alcalde del momento se le ocurrió "echarle tierra al asunto" y construir en el lugar una loza deportiva, desapareciendo con ello los últimos vestigios prehispánicos de la zona de Surco Viejo, antiguo pueblo indígena.
Antes de terminar este post, debo volver a incidir en el hecho de que muy aparte de las responsabilidades políticas, tenemos los barranquinos y surcanos una gran responsabilidad moral por no conocer nuestra propia historia o, conociéndola, no defenderla. Que un alcalde trate al distrito como su chacra no es novedad, pero que los vecinos no sepamos ni la historia de nuestra propia calle y después nos andemos lamentando es vergonzoso.
El dato:
En realidad sí queda algo de nuestro pasado prehispánico y lo recorremos todos los días: el trazado de las calles Unión y Domeyer en Barranco se corresponde con el antiguo camino que utilizaban los pescadores indígenas de Surco para ir al mar; mientras que la avenida Grau se corresponde con otro camino prehispánico que unía Lima con Armatambo. En el caso de Surco, aún es posible observar por algunos metros en el Paseo La Castellana, el paso del río Surco, rodeado de unos pocos maíces. Este "río" no es tal, sino una gran obra de ingeniería hidráulica realizada en tiempos prehispánicos para llevar agua del río Rímac a los sembríos del valle.
P.D: Desde hace un año vivo en el Cercado de Lima, pero mi familia sigue viviendo en Barranco y me considero barranquino de corazón porque desde que nací he vivido ahí.