La primavera resuena.

viernes, 24 de enero de 2014

¡Nos vamos de zampamento!

¡Somos criollos y la hacemos con cajón! (el musical, no el de chelas).
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Fue allá por quinto de secundaria cuando se pusieron de moda los zampamentos.

El nombre fue inventado por "cabeza-de-zapallo", uno de los típicos adolescentes bacancitos al que después la vida le demostró que habían otros mucho más bacanes que él.

Etimológicamente el término viene del peruanismo "zampado" (borracho) y campamento: dícese de la reunión junto al río o junto al mar, donde los asistentes toman a la naturaleza como pretexto para múltiples actividades, desde orar hasta contribuir al aumento de la población.

Consistían en reuniones los fines de semana, en alguna playa del sur de la capital, con las flacas de los colegios cercanos. Digamos que para la época la mayoría de nuestras familias eran bastante permisivas (ahora los chibolos se pueden dar el lujo de decir "vieja, me quito y no me esperen", pero hace diez años no era tan fácil) y como ya el cole se acababa, los viejos pensaban "que vayan, total es mejor que mantengan a sus amigos del colegio a que se unan a cualquier pandilla de forajidos en la universidad".

Nos presentaban al mundo fuera del colegio como una experiencia hostil y no fue así. A mis mejores amigos los conocí en mi primera universidad ¿y los del cole? no sé ni me importa. Y tampoco eran tan tranquilos. Al menos un par de ellos estaban metidos en "pandillas deportivas" y otro pirañeaba por San Genaro.

De los zampamentos de secundaria no tengo mucho que decir. Solo participé en uno y fuí testigo de cómo varios se emborrachaban cual si de un ritual se tratase para demostrarle al mundo que habían alcanzado la edad de la hombría. De ahí acababan tan zampados que no podían hacer otra cosa que dormir, mientras las flacas estaban más sanas y esperaban algo más. Al día siguiente aparecían las fotos con la cara pintada o con condones inflados puestos a modo de tetas. Pero eso sí, todos hacían el juramento de que al regreso a la ciudad dirían a los demás que habían campeonado con las flacas y serían el éxito de sus barrios.

Años después asistí a un zampamento por Año Nuevo. Ese sí fue extremo. Una de las flacas cometió el error de beber sin decirnos que estaba medicándose, así que el trago se le subió al toque y empezó a hacer tonterías; una de ellas fue intentar dos veces meterse al mar a las 2am y, como les dije, ebria. Al tercer intento no había nadie lo suficientemente sobrio como para intentar sacarla, excepto yo, que fuí, la saqué a pesar de no saber nadar (eso debe estar en el Top 10 de mis más grandes hazañas 2000-2010) y no sé cómo la llevé hasta su carpa para que no lo vuelva a intentar. Me quedé durmiendo con ella, pero unas horas después me despertó para darme el agradecimiento por haberla salvado.

Y es que en el mar, la vida es más sabrosa :3

Otro de los zampamentos bravos fue el que tuve en el verano de 2011 en la playa Hornillos de Huacho. Teníamos botellas de ron, pero poca gaseosa, así que al final terminamos tomándolo puro. No sé cómo llegué hasta Plaza Norte y solo recuerdo que le compré una Coca Cola a una tía que vende afuera, le pagué con 10 soles y no me dió el vuelto. Ratera hdp.

La imagen que acompaña estas líneas corresponde a un campamento de hace poco y al que no le corresponde el nombre de "zampamento" porque fue tranquilo: nos quedamos dormidos a las 6am pero de cansados de tanto conversar. En sí, recuperé el verdadero sentido del campamento: compartir experiencias junto al fuego, recordar anécdotas, hacer juegos y conocerse más. Fue una bonita noche, además que, por cierto, estoy camino a volverme abstemio.

Al día siguiente fuí a Chancay y pasaron varias cosas, desde un arcoiris hasta un robo, pero esa ya es otra historia.

4 comentarios:

  1. Asu! Deberías detallarnos mas el asunto ese del agradecimiento por haberla salvado! Jajajaja de quien es el pie que sobre sale en la foto? Yo detesto los campamentos, la idea de NO dormir y encima tirado sobrela incomoda arena no me llama mucho la atención! Tampoco el no tener un baño decente donde hacer las necesidades “secundarias” jajajaja tengo malos recuerdos de los dos campamentos a los que fui. Chancay? Tengo un recuerdo que me entristece y me apena.

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  2. Pensé que Zampamento era que te zampabas a un campamento y te quedabas en carpa ajena xD

    Nunca he ido a un campamento salvo en uno de observación astronómica u.u lo que me pierdo caray.
    Aunque es una vaina en como ir al baño xD

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  3. Yo no estoy hecho para la naturaleza, necesito un baño con inodoro, jabón y un espejo XD si las carpas tuvieran eso me voy al campamento que quieras jajaja Bueno, la verdad sí fui a uno, pero hace tiempo en el colegio, todo muy sano, no tomaba nada y me dormí temprano. Ahora creo sí me animaría a jugar y todo pero emborracharme jamás, ¡lo que podría decir! XD Saludos!

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  4. Jeje, zampamento. Buena esa.

    Es como las "Pedadas"; el pretexto de que es una Posada, y en realidad es una Peda.

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