Eterno verano.

sábado, 24 de enero de 2015

Visitando la Fortaleza de Ungará.

El sur chico es, para muchos, sinónimo de casas de playa, juergas desenfrenadas, meterse borrachos al mar y olvidarse de los límites y las inhibiciones, pero más allá de esto hay también lugares a los cuales podemos ir para conectarnos con la Historia, la cultura, el misticismo e incluso el misterio.

Después de darnos un chapuzón en la playa Cerro Azul podemos tomar un bus que nos lleve hasta San Vicente de Cañete y de ahí dirigirnos a Imperial, más concretamente a la cuadra 6 del jirón Ayacucho. Desde ahí salen unos buses (bastante destartalados pero eso es parte del encanto) con rumbo a Ungará, un pequeño pueblo situado en pleno fértil valle de Cañete.

A la entrada del pueblo observamos un promontorio con grandes construcciones de adobe en su cima y laderas. Se trata de la Fortaleza de Ungará, el último reducto defensivo de los Guarco, los pobladores originales del valle, quienes presentaron férrea resistencia al expansionismo del Imperio Inca. Se puede acceder a la fortaleza sin mayor dificultad, ya que no está cercada, pero esto la hace más vulnerable, ya que en su parte más alta encontramos botellas de licor, agua florida, hierbas quemadas y otros elementos que nos hablan de que el lugar sigue siendo frecuentado hasta hoy, en algunos casos por borrachos irresponsables y en otros casos por personas que realizan algún tipo de ritual que mezcla lo andino con el cristianismo, exactamente debajo de la cruz de madera que simboliza la unión de ambos mundos.
















Un lugar, sin duda, de visita obligada, y que merece la protección de las autoridades y su inclusión en las rutas turísticas para poder brindarle beneficios al pequeño pueblo que existe al lado y que se encuentra habitado por los descendientes de aquellos valerosos hombres que defendieron bravamente sus tierras hace ya cinco siglos.

1 comentario:

  1. Pues acabo de enterarme de la existencia de dicha fortaleza, tienen razon los extranjeros cuando hablan de la riqueza historia de nuestro país, lastima que no las conozcamos como merece. Tomo nota del lugar.

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